<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081</id><updated>2012-01-19T07:44:13.419-08:00</updated><title type='text'>satén cereza</title><subtitle type='html'>palabras que el tiempo perdona</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>145</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-6761775467231761826</id><published>2012-01-19T05:47:00.000-08:00</published><updated>2012-01-19T07:44:13.428-08:00</updated><title type='text'>Nuevo Sitio</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-3ghqukciKhM/TxgglOhhb3I/AAAAAAAAAa0/h1IdSBy5nfY/s1600/redireccion.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-3ghqukciKhM/TxgglOhhb3I/AAAAAAAAAa0/h1IdSBy5nfY/s320/redireccion.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5699341152363310962" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-6761775467231761826?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/6761775467231761826/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2012/01/nuevo-sirio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/6761775467231761826'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/6761775467231761826'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2012/01/nuevo-sirio.html' title='Nuevo Sitio'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-3ghqukciKhM/TxgglOhhb3I/AAAAAAAAAa0/h1IdSBy5nfY/s72-c/redireccion.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-6546608802733477522</id><published>2012-01-14T04:25:00.000-08:00</published><updated>2012-01-14T05:39:38.617-08:00</updated><title type='text'>Lecturas desde Sauce Viejo (II)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-an08l0qn6qM/TxGFj4-UiUI/AAAAAAAAAac/E1-e3BiwuG4/s1600/Escalera_CBA_6_bn_cm.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 270px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-an08l0qn6qM/TxGFj4-UiUI/AAAAAAAAAac/E1-e3BiwuG4/s320/Escalera_CBA_6_bn_cm.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5697481855236081986" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En el blog de Enrique Vila-Matas (www.enriquevilamatas.com), que suelo visitar, figura un artículo publicado el 13 de diciembre del año pasado, en el diario “El país” referido a lo que los franceses llaman “El espíritu de la escalera”. Entre las disquisiciones que hace Vila Matas tratando de explicar (explicándose) este concepto, remite a dichos de Aira quien sostiene que es algo así como encontrar demasiado tarde la réplica. Muchas veces pasa que la frase brillante, esa que cerraría una conversación  ubicándonos como ganadores de una contienda verbal o de una discusión literaria, se nos ocurre a destiempo, luego de que el oleaje de la disputa se aplacó, cuando estamos “bajando las escaleras” con la voz del oponente (o los oponentes) aún resonando en los oídos.&lt;br /&gt;A mí me atrapa este espíritu de la escalera más seguido de lo esperable. Soy callado y no reacciono ante el otro sino mucho después, cuando he reflexionado lo dicho. Suelo quedar entrampado en un molesto escaparate de respuestas, claras pero inútiles, que nunca daré. Quizás uno escriba para ganarle a la escalera, aunque sea uno o dos peldaños.&lt;br /&gt;Todo esto viene porque hace unos días leí (tarde, lo sé), el libro de Alfredo Di Bernardo “Las cosas como somos”. Di Bernardo se maneja en el cuento como en su casa. Creo que es la forma narrativa que mejor se adapta a su proyección de mundos solitarios y tardíos. Encuentro afortunada la destreza demostrada por el autor en el uso de la técnica narrativa, sin alardes ni exhibicionismos que desmerecerían el producto. La síntesis de lo enunciado, la austeridad de emociones, la prontitud sin repentismo, describen a un autor maduro en este oficio del decir armonías.&lt;br /&gt;Lo que me remitió al artículo de Vila Matas, es el epígrafe que recibe al lector ni bien abre el libro de Di Bernardo. Se trata de un pensamiento de Anaïs Nin: “No vemos las cosas como son. Vemos las cosas como somos”. En la obra de este autor, la vista y la acción de ver se imponen recurrentemente. En su primer libro “El regalador de colores” el miope percibe su realidad en blanco y negro, y necesita de un “otro” que regale colores, que “la pinte”, para hacerla visible. Lo abordó nuevamente en su novela “Informe sobre miopes” poniendo a la miopía como eje vertebrador de una historia de persecuciones y desencuentros. El protagonista se convierte en el héroe inventor de un entorno y hasta de un acoso. Volvió sobre ello en su libro “La realidad y otras mentiras”, donde la realidad se asume mentirosa justamente porque no se la percibe en su totalidad, no se la ve.&lt;br /&gt;Miopía implica parcialidad, lo uno, lo nuestro. No se ven las cosas como son justamente porque al ver una parte hay que inventar el resto, es decir, ver las cosas como somos, desde nuestra limitante experiencia de ciegos. Ese completar lo que no está, propone una realidad paralela donde las cosas sí están; son implacablemente ciertas, aunque sean equivocadas.&lt;br /&gt;Esto de diagramar certidumbres a la luz de lo que somos, tiene mucho del espíritu de la escalera. Los seres que pueblan el mundo de Alfredo son hombres y mujeres que dudan, que hablan tarde, que dicen lo que piensan cuando ya no hay nada que saber, cuando el momento ha pasado y la realidad ha cambiado para siempre. Dos oficinistas se pelean por la misma chica inventando un amor hacia ella que ninguno siente, sumidos en una contienda de ajedrez llevada a la realidad. Un chico se enamora de su maestra y planea una venganza increíble antes de confesar su amor también increíble, antes de hablar. Un estudiante comprueba que su vida de niño-adolescente se ha terminado al rendir el último examen de su carrera; la ve perdida como el tren de las 11 y 40 hecho blues.&lt;br /&gt;Todos los textos serían buenos ejemplos para hablar de destiempos. Pero “Vicky” es la muestra cabal de esto. Un hombre tiene a una prostituta trabajando en su calle y transcurre todo el cuento intrigado por esta mujer cuya presencia (o su fantaseo con ella) lo atormenta y desestructura. “Vicky”, entonces, pasa a ser el relato de una búsqueda. La mujer que no se tiene, que apareció en la vida del protagonista justamente porque es pública, porque está ahí para ser usada, porque no requiere trabajo “engancharla” y hacerla propia, porque es simplemente Vicky, la puta, la que no es igual a las otras a las que el protagonista no se les acercaría, ni siquiera les hablaría por miedo al rechazo, al ridículo del que no se vuelve. Recién le dará respuesta a la provocación callada de la muchacha cuando sea tarde y ese acercamiento suene a imposible.&lt;br /&gt;Dudar es transmitir una pausa. En su inflexibilidad desordenada, los personajes de Di Bernardo se quedan en la pausa del que huye.&lt;br /&gt;Imagino al cerrar el texto, una escalera caracol como las que fotografiaba Cartier Bresson, por la que desciende una persona cabizbaja, desorientada de inoportuno mutismo. Y también al que queda arriba, triunfante ante aquel silencio ratificador de que las cosas, querámoslo o no, son como son.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-6546608802733477522?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/6546608802733477522/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2012/01/lecturas-desde-sauce-viejo-ii.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/6546608802733477522'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/6546608802733477522'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2012/01/lecturas-desde-sauce-viejo-ii.html' title='Lecturas desde Sauce Viejo (II)'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-an08l0qn6qM/TxGFj4-UiUI/AAAAAAAAAac/E1-e3BiwuG4/s72-c/Escalera_CBA_6_bn_cm.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-5046605529181905775</id><published>2012-01-07T06:00:00.000-08:00</published><updated>2012-01-07T06:02:29.201-08:00</updated><title type='text'>Lecturas desde Sauce Viejo (I)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-QBCmZQoYufs/TwhQb-ey8JI/AAAAAAAAAaQ/cpYrwMGCPR4/s1600/libro%2B6%2B3%2B002.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 194px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-QBCmZQoYufs/TwhQb-ey8JI/AAAAAAAAAaQ/cpYrwMGCPR4/s320/libro%2B6%2B3%2B002.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5694890170368848018" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;“El amor es atroz” de Mabel Pagano es la historia de una confusión y de un exilio dentro de esa confusión. La conflictiva identidad genérica de Gaby, el protagonista del relato, detona silencios que se convierten en la cara simbólica de un siglo. No hablar las cosas da la sensación de que estas nunca ocurren, que no pasa o no pasó nada. Se calman los errores, se emprolijan las faltas. En ese límite mudo se teje la desdichada historia de Gabriel Veronelli, el hermafrodita de cuerpo hermoso y ambiguo que trata de construirse un nombre a partir de los dos sexos que carga, ejes vertebrales del desprecio y la violencia doméstica que marcarán toda su vida.&lt;br /&gt;Una madre que lo abandona, un padre que también se aleja, pero que vuelve periódicamente trovando su  derrota de militar peronista caído en desgracia,  una familia con tías que bisbisean “ese problemita” de su sobrino pero callan, y con tíos que lo buscarán sexualmente para entretenimiento ocasional y por supuesto secreto. La curiosidad que despiertan sus formas frágiles, su salud marica le cuadran bien a la hipocresía de una familia que es al mismo tiempo, la representación de un país donde la política se emparenta con la desesperanza. Inmigrantes que añoran su tierra y los años en los que se pensó que la dicha era posible; prostitutas que parecen damas y damas que se mueven en el sórdido circuito de la prostitución; señores que buscan placeres esquivos y menores que peregrinan cuarteles donde se beneficia “oralmente” a futuros dictadores o a idealistas acorralados. Ese es el mundo que pinta Pagano de manera memorable: una Argentina de silencios que, como la vida de Gabriel, está a caballo entre la gauchada y el atropello, entre la tortura y la salvación. Una Argentina amada y odiada por sus habitantes, con los ojos puestos en París y las manos enterradas en los desperdicios del riachuelo. Una Argentina verseada de amores y encuentros apurados en obras a medio construir o en departamentos de eclesiásticos, adobada con prácticas aberrantes y amorosas, devorada con hambre de cariño y resaca de tipos que “se borran” tras la cama más feliz de sus muertes.&lt;br /&gt;Asistimos a la mascarada de la masculinidad, a la discreción entendida como “tener códigos” del homosexual que sabe y calla, a la patética factura del hombre correcto, esposo fiel y padre ejemplar que en algún momento, en alguna curiosa tempestad de sentidos, hunde su egoísmo en la cama de un travesti. Y también, a la camaradería de los perseguidos, a la convivencia loqueril en cárceles inmundas donde se sobrevive a fuerza de tenerse entre sí, de contar con el de al lado que es como uno, que recibió los mismos golpes, que restaña las mismas heridas.&lt;br /&gt;En la vida de Veronelli se aglutinan las vivencias de tanta gente que maduró su sexualidad con culpa, entre abismos y desiertos, tantos hombres y mujeres “usados” y descartados por la pulsión extrema de una hombría mal entendida y de un feminismo más rígido y bigotudo que el mismo machismo, por el entrevero esquivo de “acabar” en otro la impotencia de no ser uno mismo. Algunos, como Gaby, triunfaron; otros, otros muchos, se perdieron en ruinas de escándalo. La novela de Pagano también los rescata.&lt;br /&gt; Afortunadamente la problemática gay en nuestro país, en gran medida se ha verbalizado. Pero faltan palabras para ocupar un silencio de siglos. Tal vez no sean suficientes los matrimonios igualitarios y las leyes que amparen un amor, u otro, o un tercero, y sobrevivan juzgadores que se muerden al avalar esas uniones o al firmar una sentencia de rectificación de nombre; tal vez no sea la manera más correcta censurar al idiota que vuelve la cara, para el horror o para la risa, al ver a dos lesbianas besarse en un subte, sino, más bien, valga apresar ese gesto como una ejemplificadora victoria; tal vez debamos reaprender los géneros para hablar de “género” sin caer en el suicidio de los extremos, de las parcialidades, de los automatismos y de las taxonomías paupérrimas. &lt;br /&gt;Tal vez. Digo, para no arracimar palabras que oculten la palabra y sean una analogía del silencio que afortunadamente se ha comenzado a quebrar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-5046605529181905775?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/5046605529181905775/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2012/01/lecturas-desde-sauce-viejo-i.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5046605529181905775'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5046605529181905775'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2012/01/lecturas-desde-sauce-viejo-i.html' title='Lecturas desde Sauce Viejo (I)'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-QBCmZQoYufs/TwhQb-ey8JI/AAAAAAAAAaQ/cpYrwMGCPR4/s72-c/libro%2B6%2B3%2B002.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-3263362294621452891</id><published>2011-12-31T02:25:00.000-08:00</published><updated>2012-01-06T18:23:56.050-08:00</updated><title type='text'>Caracalla</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-d3nK9UrC9N4/Tv7tEusk8zI/AAAAAAAAAaE/BSiQDFZgsmc/s1600/210px-Caracalla03_pushkin.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 210px; height: 280px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-d3nK9UrC9N4/Tv7tEusk8zI/AAAAAAAAAaE/BSiQDFZgsmc/s320/210px-Caracalla03_pushkin.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5692247644553147186" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El emperador Caracalla, último representante de la dinastía de los Severos, admiraba los cuerpos en tensión que promete el deporte, las reuniones después de los juegos, la masculinidad ruidosa y los sitios donde esta prospera. Por eso mandó construir el natatorio más grande de la historia. Un gimnasio donde podía descansar alejado de sus ministros y consejeros, empapado en aceites relajantes y aguas confiadamente sazonadas con sales o hierbas para recuperar la tonicidad y la armonía. Allí estaban también los jóvenes que nimbaban su mundo de destrezas y confusiones.&lt;br /&gt;Cuando mató a Geta, su hermano, luego de verlo morir, (una tristeza menor a comparación de todo el poder que le dejaba), el emperador se refugió en su gimnasio. Habló de contiendas y comparó mal las técnicas griegas de la lucha cuerpo a cuerpo, con el triunfo en un campo de batalla. Era un hombre tosco, al que nunca la piedra sobre la que tallaron su rostro encontró mejor correspondencia de dureza con el modelo copiado. Ni el mejor cincel pudo posar suavidades en las curvas robustas de su rostro.&lt;br /&gt;Caracalla en persona seleccionaba sus mejores luchadores. Los sacaba de cualquier parte: de entre los prisioneros de las campañas y los parientes de sus ministros, de la bacanales imperiosas donde los esclavos se vestían con ropas de mujer y hablaban en sombras, de lo barrios más pobres de la ciudad donde la mugre se confundía con la ley. Compraba pastores con monedas antonianas por él impuestas, y revisaba su compra a la luz del sol, para observar mejor cómo el rayo lumínico torneaba la musculatura impúber de los elegidos.&lt;br /&gt;Una vez lo vieron llorar ante la hermosura de un guerrero. Y aunque no se distraía relajando sus apremios de hombre en el lecho de ninguno de sus donceles, le bastaba evocarlos para que se volviera lloroso y callado.&lt;br /&gt;Intentó ser justo pero los ciudadanos de Roma no entendieron su equilibrio y tuvo que huir a la Germania como un enfermo, desluciendo su templanza y su hombría. Cuentan que la noche antes del escape, el emperador tuvo un sueño. Se vio sumergido en las aguas termales de su baño, la claridad amarillenta entraba por los ventanales que daban al paseo. Un joven guerrero se escabullía con el sigilo de la traición y le cortaba la cabeza con las manos. Soñó que ésta seguía rodando un buen trecho y que antes de cerrársele la conciencia como un telón, el decapitado alcanzaba a ver un cuerpo exquisito reflejado en el agua de la luna. Se sintió agredido por el sueño y quiso olvidar esa angustia cuando despertó. Esmeró las obligaciones domésticas del matrimonio y la cacería; practicó humildades de plebeyo moliendo su propio trigo, cosechó silencios y evitó ovaciones. Pasaron meses en que no volvió a soñar nada inquietante.&lt;br /&gt;Después vino la peregrinación al templo de la Luna en Carras. Macrino, su sucesor inmediato, tramó la emboscada. Contrató a un guerrero que seccionó la cabeza del emperador con un golpe limpio de acero. La destreza aprendida en las termas no afligió su espada. El cráneo de Caracalla rodó un trecho hasta quedar delante del cuerpo que dejaba, un cuerpo de gigante. Enorme hasta la lágrima.&lt;br /&gt;Tenía 29 años.&lt;br /&gt;P.D.: Feliz 2012 queridos amigos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-3263362294621452891?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/3263362294621452891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/12/caracalla.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3263362294621452891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3263362294621452891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/12/caracalla.html' title='Caracalla'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-d3nK9UrC9N4/Tv7tEusk8zI/AAAAAAAAAaE/BSiQDFZgsmc/s72-c/210px-Caracalla03_pushkin.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-9171655623221212667</id><published>2011-12-24T08:27:00.000-08:00</published><updated>2011-12-25T08:18:54.611-08:00</updated><title type='text'>La pequeña bailarina de catorce años</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Nfbpr4E8rbY/TvX-f_EE69I/AAAAAAAAAZ4/z_ylPBbLrTA/s1600/images.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 183px; height: 275px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-Nfbpr4E8rbY/TvX-f_EE69I/AAAAAAAAAZ4/z_ylPBbLrTA/s320/images.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5689733529710422994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Era la hija fea de una panadera que se lamentaba la pobreza mientras entreveraba retazos de canciones y suspiros al acunarla. Su madre, de luto permanente, no encontró en otro dolor ajeno, el de un hombre que la consolara. Las monedas de las ventas que caían en su delantal, chocando con las otras, tampoco resultaban suficientes para apagarle la tristeza de viuda joven. &lt;br /&gt;Dos cosas le faltaron: un padre y estudios. Del primero supo que era sastre, que se había ido a morir a una guerra imprecisa e imprudente y que no se conservaban en la casa retratos ni abalorios de muerto, que se lo trajeran. Aunque no en estos términos, ella supo que amar era difícil mientras buscaba a su padre en la nada de sus labores.&lt;br /&gt;Su madre se encargó de que no estudiara. Fue unos pocos años a la escuela para aprender lo imprescindible de su lengua y poder imaginar el resto. Para calcular harinas y horneadas, para controlar las masas regadas de sal y el agua engrudando las mixturas no se precisaba más, así que se conformó con el movimiento en lugar de la palabra escrita. Pasaba sus horas de descanso observando lo móvil de la vida. El sacudón de las hojas cuando las tomaba la brisa de la mañana, la sutil contorsión de la ropa secándose al sol, el latigazo de una chispa del horno o la sombra de los otros en los muros.&lt;br /&gt;Parecía lenta, o sorda, o ensimismada. Los clientes de la panadería preguntaban si la niña tenía algún mal porque la veían en el mostrador, la geta desvaneciéndose en suspiros y ruidos de boca, clavando los ojos en el leudado lento, casi imperceptible de los bollos. &lt;br /&gt;Quizás fue su madre la que le inoculó ese mal de la danza al exigirle manos rígidas en el arco del gesto, suavidades en el agradecimiento y firmeza al andar por la encharcada callejuela sin tumbar los panes del canasto. Caminaba a saltitos esquivando vaya a saber qué escollo mágico. Y, al lograrlo, sonreía.&lt;br /&gt;Una mañana le tocó llevarle una cesta de panes al cuidador del teatro. Tocó en la puerta de la conserjería y, al no obtener respuesta, decidió entrar. En una de las salas de ensayos vio ejercitándose a las bailarinas. El profesor las corregía con una vara que golpeaba en el suelo; la música se cruzaba entre los cuerpos y la luz amarillenta que filtraba el telón. &lt;br /&gt;Con los mismos ojos anhelantes con que se quedó espiando la danza, descubrió al viejo Hilaire. Él también estaba pendiente de las bailarinas. Las manos teñidas de pintura, fijaba la vista procurando corregir la imagen que su miopía volvía borrosa. Tenía el cuello del saco picado por las polillas y manejaba los pinceles con delicadeza de aristócrata. Ella sacó del canasto una rueda de pan. Entonces Hilaire hizo una pausa en el trabajo, limpió los pinceles con un trapo y los acomodó, según su tamaño, en un vaso, mientras comía el cascarón castaño y crocante del regalo, cortando trozos con los dedos manchados de azul, de rojo, de gris. Se sentaron juntos y él murmuró:&lt;br /&gt;-Hola. Soy Hilaire. &lt;br /&gt;Otro día en que la panadera volvió al teatro, encontró un traje amarillo entre bambalinas. Se lo encimó a la ropa que llevaba. Era corto y le quedaba un poco suelto de hombros pero justo de cintura. Hilaire dejó el pan que comía y comenzó a abocetar en unos cuadernillos arrugados y sucios de óleo. De vez en cuando levantaba los ojos y los ponía en los de la muchacha. Reclamó el artista posturas duras, firmes, a su bailarina. Le pidió que insinuara pasos de bailes imposibles y ella le obedeció imitando a las otras que lo hacían bien, aguzando su mentón de perro, sus hombros de ruina. Para no defraudar al pintor, trataba de componer el movimiento leve de una mariposa, la caída prolija de la harina sobre la mesa de pino, la ingravidez plena del polen entre las flores recién abiertas.&lt;br /&gt;-A la derecha.-indicaba el pintor.- Firmes las piernas, no abras los ojos…&lt;br /&gt;La pequeña bailarina de catorce años seguía las indicaciones sin quejas, acalambrados los brazos, tiesa la espalda a modo de vara sobre el paso de baile inmóvil que el pintor buscaba atrapar.&lt;br /&gt;Finalmente, Hilaire la despidió con unas monedas y regresó a sus cuadros.&lt;br /&gt;La vida se complicó después. O no admitió coincidencias o resolvió alejarlos poniendo en ello tanto talento que la panadera y el pintor nunca se volvieron a ver. Ella dejó de llevarle panes a cambio de compañía y él cambió, por un tiempo, sus horarios de trabajo, prefirió la tarde a la mañana, cuando la ciudad se amodorra y piensa que sueña. &lt;br /&gt;Ella se embarazó de un proveedor que la llevó a La Provence donde crió hijos y gansos hasta su muerte. Envejeció grácil de pasos y tosca de atractivos como había durado. Y siguió pendiente de todo lo que se movía: la lluvia, el pecho de su marido o de sus hijos mientras dormían, el despegue de las aves cuando ensayan el vuelo.&lt;br /&gt;Degas terminó en resina su escultura más criticada y más exquisita. Cuentan que el alma de la pieza estaba hecha con la madera de los pinceles descartados que él tan prolijamente arreglaba en los potes de trabajo, en su descanso, mientras comía panes junto a la modelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: no fue exactamente así la historia pero me gustó pensar que pudo haber sido.  ¡Feliz Navidad queridos amigos!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-9171655623221212667?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/9171655623221212667/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/12/la-pequena-bailarina-de-catorce-anos.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/9171655623221212667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/9171655623221212667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/12/la-pequena-bailarina-de-catorce-anos.html' title='La pequeña bailarina de catorce años'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Nfbpr4E8rbY/TvX-f_EE69I/AAAAAAAAAZ4/z_ylPBbLrTA/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-4181805688267180935</id><published>2011-12-17T05:10:00.000-08:00</published><updated>2011-12-17T05:11:30.248-08:00</updated><title type='text'>Graciela Geller: In Memoriam</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-gyzyUw-GNbQ/TuyU-4BjMdI/AAAAAAAAAZs/vyKfpqJEq9Y/s1600/brassai1.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 272px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-gyzyUw-GNbQ/TuyU-4BjMdI/AAAAAAAAAZs/vyKfpqJEq9Y/s320/brassai1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5687084237373780434" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El pasado traza caminos inesperados. Una foto, la tapa de un libro, la firma borro-neada de una dedicatoria, aquella frase que en su momento nos conmovió pero que leída en el tiempo notamos que ha perdido fuerza, que los años la hicieron trizas o, al revés, pensamientos que cobran rigor ahora cuando nunca fueron importantes. Pistas, pasos perdidos.&lt;br /&gt; Hace unos días, arreglando papeles y poniendo en orden (que es una manera de recuperarlos) esos textos que no se sabe si se tiene o se ha soñado que se los tiene, revi-ví parte de mis primeros años de escritor. Me dio ternura leer otra vez, al azar, pasajes de la obra de queridos amigos. Algunos ya no están con nosotros; otros, se dejaron caer en el silencio, acobardados, quizás, por esta tarea tan bellamente ingrata de seguir estre-llas.&lt;br /&gt;Entre ese montón de palabras apareció el libro de Graciela Geller titulado “Sobre semen no hay nada escrito”. Una mañana la crucé en la peatonal y me dio la tarjeta de invitación. Me dijo:&lt;br /&gt;-Presento mi libro. Te espero.&lt;br /&gt;Yo recién terminaba mi carrera de Letras; eran años cargados de proyectos y de imposibles. Ahora me río de mi pedantería, pero allá, en esos días donde uno necesitaba encausar, mediante la profesionalización de un arte, tanto desborde creativo, asistir a la presentación del libro de una escritora reconocida en Santa Fe por lo jugada y lo trans-gresora, significaba asomarme a la puerta de un parnaso local al que, pensaba yo, pocos elegidos podíamos acceder. Quiero recalcar que nunca fuimos amigos con Graciela. Simplemente porque no se dio. El destino nos negó ese permiso. Y aunque critiqué mu-cho su obra, nunca la dejé de respetar como escritora y como docente. Tenía, y era muy valorable, una capacidad innata para relacionarse, para crear conexiones, base impres-cindible, ahora lo sé, de cualquier carrera artística. &lt;br /&gt;De este texto, en su momento, opiné que era interesante y hablé con mucha serie-dad de él en las disputas de café con otros escritores. En la actualidad compruebo que sobrevive a la relectura aunque le encuentro ansiedades. A pesar de ciertos bajones de nivel entre cada cuento, subyacen espacios logrados, momentos donde Graciela alcanza una fibra lúcida y genuina desde la incertidumbre y el tanteo. Esos instantes salvan el libro. Ella también estaba construyendo un camino solitario, barrancoso, igual que el mío. Sola, como todos.&lt;br /&gt;El título, aseveración rotunda y excluyente, impone un punto de vista y traza la sintaxis de una estética: “Sobre semen no hay nada escrito”. Aún ahora, campanillea en mí la ambigüedad tejida alrededor de la preposición “sobre” que, como cabecera de cir-cunstancial, promete una doble entrada interpretativa: (“sobre” por “referido a” y “so-bre” indicando “encima de”) Y traté de buscar en mi memoria qué más conozco yo que se haya escrito (dicho, vivido),sobre el “semen” como tema. Recordé un libro de Sara-mago, “Ensayo sobre la ceguera”, para mi gusto su mejor ficción, y tuve nítido el pasaje donde una de las prisioneras (justamente la que ve) obligada a practicarle sexo oral a su carcelero a cambio de comida, siente, al terminar, la presión del semen en su boca, pero humillada y todo, no se atreve a matarlo. Recordé la escena de la película “Los imper-donables”, excelente western de Clint Eastwood, cuando los forajidos ingresan al pros-tíbulo y una de las chicas se limpia entre las piernas antes de huir del tiroteo. Recordé a Nijinsky, el bailarín loco, que escandalizó a Europa cuando en “Preludio para la siesta de un fauno” se masturbó en el escenario para hacer más real la excitación de su perso-naje ante las ninfas. Trajiné frases de amor donde se nombra la sangre, los besos, la sa-liva, pero nunca al semen. Me di cuenta que no perdura nada escrito sobre el semen jus-tamente porque no es tema, sino que es parte de un tema, una posibilidad, un murmullo. La sustancia adquiere presencia simbólica preponderante como finalización de un acto, conclusión de un goce, reafirmación de una violencia. No se mantiene por sí misma, sino que requiere el acompañamiento de una exaltación que la valide, que la asocie con una prosperidad narrativa concreta. &lt;br /&gt;Entonces busqué la otra manera en que se presenta el semen en el título: como su-perficie escribible, papel (¿en blanco?) encima del que se narran cuestiones femeninas, cartas y aforismos sobre esa cúspide dolorosa y fría, a la que se arriba a través del sexo porque sí, sin necesidad ni cambio, obligación intacta ante el poder masculino imperan-te. Campo prohibido, inútiles humedades que atrapan el paso de un apuro. Y corporizan la palabra. &lt;br /&gt;Los textos rescatados fueron otros. Reparé en superficies que son complacientes con una poética del descarte y lo acabado.  Me acordé de Perlongher que arriesgaba en “Hule”, su libro más melancólico y violento, una descripción salpicada de furia sobre el látex de los preservativos usados, poesía de visos decadentes, llena de miedo, sórdida y asfixiante, atmósfera prostibularia donde la homosexualidad remite a la opción de morir pronto antes que perdurar en un mundo hostil. Recordé la película de Peter Greenaway, “Escrito en el cuerpo”, estrenada en 1996 (mismo año de la edición del libro de Gracie-la), donde el protagonista usa su propia piel como soporte de un relato amoroso. Recor-dé uno de los mejores trabajos de Virus “Superficies de placer” con su tapa tan elocuen-te de unos glúteos firmes y caricaturescos que ponen el placer a prueba. Por último, re-cordé a un Lugones exaltado de amor, ya viejo, jugándose su última seducción al en-viarle cartas eróticas a una alumna firmadas con sangre o con semen, y repetí las pala-bras de uno de sus “Doce gozos”:”Se apagó en tu collar la última gema/ y sobre el bro-che de tu liga crema/ crucifiqué mi corazón mendigo”.&lt;br /&gt;En fin, este libro de Graciela tuvo y tiene como valía fundamental la de imponer tema cuando los que hay no alcanzan y, esgrimiendo la audacia de ir más allá, proponer como soporte escritural de las historias, a la sustancia continente de la vida, la que divi-de los géneros, la que fructifica la contienda perpetua de dominio y resistencia en la que se cifra la condición humana.&lt;br /&gt;Vi, además, que los textos dispersos y recuperados (míos y de mis amigos), los momentos vividos allá, cuando fuimos nosotros realmente, esas intenciones románticas de cambiar algo a través de nuestra literatura, esos anhelos volátiles y procaces (pura adolescencia de ideales más bien que puro ideal adolescente) fueron limitados pero pro-fundos. Nos marcaron para siempre.&lt;br /&gt; Y sobre ellos tampoco se había escrito nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-4181805688267180935?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/4181805688267180935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/12/graciela-geller-in-memoriam.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4181805688267180935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4181805688267180935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/12/graciela-geller-in-memoriam.html' title='Graciela Geller: In Memoriam'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-gyzyUw-GNbQ/TuyU-4BjMdI/AAAAAAAAAZs/vyKfpqJEq9Y/s72-c/brassai1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-7054149043213893788</id><published>2011-12-10T06:08:00.000-08:00</published><updated>2011-12-10T06:15:17.938-08:00</updated><title type='text'>La piel habitada</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-uR4-AjvrMp0/TuNpFEbwKhI/AAAAAAAAAZg/cxZrSNfxN8A/s1600/la%2Bpiel.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 198px; height: 131px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-uR4-AjvrMp0/TuNpFEbwKhI/AAAAAAAAAZg/cxZrSNfxN8A/s320/la%2Bpiel.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5684502690482104850" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me interesa el cine de Almodóvar. Desde "Tacones lejanos", lo&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; primero que vi del director manchego, cada película suya es para mí una celebración. Almodóvar narra como a mí me gusta, sus historias me resultan atractivas y su estética me parece incomparable. A su manera renovó el kich: lo hizo anti-kich, sin perder raíces. La ambigüedad, la vaguedad, lo insólito, las historias argumentalmente retorcidas que se vuelven claras en su mismo enrevesamiento, son puntas de su filmografía que conmocionan.&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:26.95pt;line-height: 200%"&gt;Un crítico dijo que dentro su la obra se perfila una marcada diferencia entre las películas de mujeres y las de hombres. Aquellas donde la trama es la problemática femenina (“Mujeres al borde de un ataque de nervios”, La flor de mi secreto”, “Volver”), están llenas de luz, de cielos azules, de cantos y boleros llorados con frenesí de liberación; mientras que en las películas donde el tema es el hombre (“La mala educación”, “Laberinto de pasiones”, “La ley del deseo”), el resultado es la sordidez, la oscuridad, la locura.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:26.95pt;line-height: 200%"&gt;Hace unos días fui a ver “La piel que habito”. A pesar que de que me gusta más el Almodóvar de los comienzos, el Almodóvar “pobre” que hacía actuar a su madre en algún bolo para ahorrarse gastos o el que armaba decorados con restos de los ’60, comprados en ferias americanas, este nuevo Almodóvar me resulta sumamente interesante y no me defrauda. Tiene todo el dinero de Hollywood puesto a su disposición para hacer una película de buen gusto, donde prosperan ambientes despojados de colores y de muebles, en contraste, empero, con muros cargados de cuadros que retratan cuerpos (y más que cuerpos, pieles humanas). Las obras, dispuestas en continuidad arrebatada de desnudos gigantescos, recuerdan el paisaje de una curtiembre, donde se amontonan por los rincones, cueros de animales en secado. La película en sí se resuelve dentro de la dicotomía “Despojamiento vs. Abundancia”. La obsesión de Ledgard por hallar una piel que no se vulnere, que no se estropee como la humana, lo subsume en una búsqueda desesperada y, por momentos violenta, que se convierte en meta irrenunciable (la piel que anhela la piel que perdió la piel) y lo lleva a abundar en medios para conseguirla (desde extraer la sangre de animales aún con vida hasta usar cuerpos humanos para los experimentos). En contrapunto está el despojamiento de los escrúpulos, de las barreras éticas, de los derechos personales a los que se debe avasallar en favor de la ciencia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:26.95pt;line-height: 200%"&gt;Relaciono con esta película, una frase de Borges, que aparece en “Atlas”:”’Yo quería ver el otro lado del jardín’, le dijo Wilde a Gide en los años últimos”. Me interesa el sentido de esta cita, esa intención de ver el otro lado del jardín, la otra parte de lo socialmente permitido. Almodóvar es un experto en esto. Ya lo hizo en “Todo sobre mi madre” con la obra de Tennesse Williams “Un tranvía llamado deseo”, cuando la protagonista asegura que siempre le había conmovido más que el personaje principal de Blanche, el de Stella, la otra mujer, la madre, la que aparentemente tiene una participación menor en la pieza teatral pero que a través de la mirada Almodovariana, se revaloriza y cobra un protagonismo parejo con el de Blanche. En “La piel…” Almodóvar regresa al otro lado del jardín con la figura de Ledgard, el médico trastornado por la muerte de su esposa en un accidente automovilístico. Es curioso: en los film de aventuras, asistimos a la construcción del héroe, la esperamos y la ansiamos, pero casi nunca reparamos en el nacimiento del científico loco. Somos partícipes del alumbramiento de la valentía, pero no del alumbramiento de la locura. En “La piel que habito” el médico plenifica su locura al crearse una piel y una mujer del tamaño de su osadía. Utiliza el cuerpo de quien lo arrastró a la venganza para “hacer” la mujer que perdió. La lógica es abusar del cuerpo que abusó de la mujer para reponer la mujer abusada. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:26.95pt;line-height: 200%"&gt;En Frankenstein, Shelley nos hablaba del “hijo” como artefacto científico. El Moderno Prometeo es una criatura “creada” no “parida” ni “concebida”, ya que es un hombre armado con pedazos de otros hombres (por cierto también carente de una piel unificada y de una identidad intransferible e inmodificable). Un ser sin padre y sin origen, pura construcción de laboratorio. En esta película se presenta el género fabricado, no deseado o ambicionado por su portador, sino puesto a voluntad de otro, una manera nueva de sexualizar, de concebir sin crear, de hacer, condenando. Flamante costado de la construcción simbólica del género: el jardín que nadie quiere ver.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:26.95pt;line-height: 200%"&gt;Hay otro lado desde donde el médico contempla su creación a través de las cámaras que ha puesto en el cuarto de la criatura; hay otro lado en el canción de Concha Buika cuando dice “quien me quiera amar, amará también lo peor de mí con ardor”, o “quiero ser la luz que besa la flor” (no la flor besada por la luz); hay otro lado cuando el protagonista dice “soy Vicente” y no tiene respuesta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:26.95pt;line-height: 200%"&gt;Finalmente Almodóvar nos obliga a la piedad, a matizar tanto horror y tanto exceso con el paño frío de la ternura: los hijos que regresan a la madre, al seno verdadero, aunque sea para morir o para seguir matando. Un maniquí en la vidriera donde se refleja la mujer que no se es, un traje color carne que no es piel pero que camufla la piel maldita, unas esculturas aniñadas que hablan de lo incompleto, un disfraz de tigre, son algunas de las esquilas que salpican de inocencia, la atmósfera de violación continuada que envuelve esta excelente película.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-7054149043213893788?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/7054149043213893788/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/12/la-piel-habitada.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7054149043213893788'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7054149043213893788'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/12/la-piel-habitada.html' title='La piel habitada'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-uR4-AjvrMp0/TuNpFEbwKhI/AAAAAAAAAZg/cxZrSNfxN8A/s72-c/la%2Bpiel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-4312180706377873535</id><published>2011-12-03T03:34:00.000-08:00</published><updated>2011-12-03T03:37:27.934-08:00</updated><title type='text'>Aproximaciones</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-9c-BQC_zD18/TtoJ48WKOYI/AAAAAAAAAY8/AErZ8taPPXY/s1600/tumblr_lg9qdrtNqp1qz78r0o1_500.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 221px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-9c-BQC_zD18/TtoJ48WKOYI/AAAAAAAAAY8/AErZ8taPPXY/s320/tumblr_lg9qdrtNqp1qz78r0o1_500.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5681864753757698434" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 12pt; "&gt;Quizás estaba demasiado quieta en medio del aire. O me pareció así, después de su ropa contra el piso y el rostro prendido de la lámpara como una foto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt"&gt;Quizás estaba demasiado cerca de mis ojos para parecer extraña. O fue por ese pequeño pudor de abrir los brazos en cruz sobre una alfombra de hormigas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt"&gt;O también, quizás, el amor sirve tan poco que se destroza encima de uno como una página de vidrio para no ser leída.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:18.0pt"&gt;Y se pierde así para dejar en la memoria la penumbra de un cuarto, el perfil de una mujer arriba de los dedos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-4312180706377873535?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/4312180706377873535/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/12/aproximaciones.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4312180706377873535'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4312180706377873535'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/12/aproximaciones.html' title='Aproximaciones'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-9c-BQC_zD18/TtoJ48WKOYI/AAAAAAAAAY8/AErZ8taPPXY/s72-c/tumblr_lg9qdrtNqp1qz78r0o1_500.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-6738301161739757272</id><published>2011-11-26T07:07:00.000-08:00</published><updated>2011-11-26T07:13:44.106-08:00</updated><title type='text'>Confesiones</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-RXLWNtmZ6Lc/TtEBQR_VkEI/AAAAAAAAAYw/HwLxLCsT-P8/s1600/PFR050403710.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-RXLWNtmZ6Lc/TtEBQR_VkEI/AAAAAAAAAYw/HwLxLCsT-P8/s320/PFR050403710.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5679321984309497922" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;M&lt;/span&gt;ujer: hagamos memoria sobre esos lugares que la lluvia moja sin insistencia; sitios donde se madruga despacio el despilfarro de la dicha, la mutante severidad del deseo. Hubo un banco de piedra contra la ropa y la carne, la luz de la calle asomaba poemas de amor en páginas que ni leíamos y las manos eran dos pulpos sosteniendo el tiempo y las horas. ¿Hubo flores esa noche? Sí, y una música que venía entre paraguas a decirnos que estaba, que la usáramos cuando el cansancio de tanta compañía nos desinflara el encuentro. A pesar de que la oscuridad las velaba, las rosas se erguían laberínticas en sus tallos. Después del beso vino la pregunta; porque hablar de amor está lleno de preguntas, de causas, de lugares comunes como un banco y una lluvia, como un beso entre poemas que nadie lee. Vino presta en el desencuentro, en la casualidad por decirla. Y uno, al escuchar, se queda en la pradera de una espalda, aguardando a que la mano niegue la caricia, estanca en el momento de callar la lengua para que la respuesta no diga la pregunta, para que duerma, dura, un trozo de carne sin retorno. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 27pt; line-height: 200%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Hagamos memoria mujer; ¿dónde quedamos? ¿Dónde la sombra de los dos fue la sombra de los dos, sin concesiones? ¿Dónde no hubo dudas y pensamos lo mismo, uno por el otro, uno al otro, esta confesión que aún no lo era, que aún no resultaba necesaria? Es que ¿sabe lo que pasa?, las manos tocan las manos y es necesario apresar lo que se escapa, ese calor de la entrega, el miedo de irnos con la rapidez del otro que se retira, que presenta con las manos lo que los ojos olvidaron. Una llovizna fina perfora la sequedad de las telas, y un caballero, es rigor, debe abrazar a la dama para que no la agobie tanto silencio. Eso nos llevó a confundir cabezas, a besar mentón y labios mientras el libro caía a un charco ¿recuerda? Y la voz ya no dice, porque todo fue dicho con esa pregunta, después del beso en el barro de lo dicho. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 27pt; line-height: 200%; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;No me interprete mal, no le estoy pidiendo que volvamos a preguntarnos si nos queremos; a ninguno de los dos nos hace falta empeñarnos en ensordecer la muerte. Además, los años cubrieron de armonía aquellas tempestades que uno evoca cansado de ver cambiar tanto las calles y los cuerpos; no se precisa hacer nada por ellas, más que dejarlas ser un reposo de siempre, acogedor y olvidable. Pero sucede que esta mañana comenzó a llover temprano. Y cuando volvía a casa cruzando el parque, me pareció ver las sombras, las gotas difuminaban los trazos, de dos trasnochados que se acurrucaban en el mismo banco, el nuestro creo, de hace tantos poemas perdidos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-6738301161739757272?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/6738301161739757272/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/11/confesiones.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/6738301161739757272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/6738301161739757272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/11/confesiones.html' title='Confesiones'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-RXLWNtmZ6Lc/TtEBQR_VkEI/AAAAAAAAAYw/HwLxLCsT-P8/s72-c/PFR050403710.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-8708964575432119126</id><published>2011-11-19T05:35:00.001-08:00</published><updated>2011-11-19T05:40:32.504-08:00</updated><title type='text'>Pornografía</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-rLsg-Md3txk/Tsew3HCrypI/AAAAAAAAAYY/o9L27itoWqQ/s1600/418129085_2843523b6d_o.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 237px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-rLsg-Md3txk/Tsew3HCrypI/AAAAAAAAAYY/o9L27itoWqQ/s320/418129085_2843523b6d_o.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676700316153399954" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;                  Había crecido.&lt;/span&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Se desnudó delante del espejo que parecía un hombre por lo grueso y lo alto. Lentamente, esa era la parte que más le gustaba, bajó su bombacha de encajes y plumitas y puso al aire el triángulo de vellos escasos que aún no se decidían a cubrir totalmente la piel tersa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;El cuarto estaba lleno de muñecos y de ventanas penumbrosas. Haciendo eso que era cochino para sus mayores, ella se sentía mirada, cruelmente inspiradora de otros delirios. Las mejillas calientes ante la tentación de ser descubierta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Como abría las corolas de las flores en el jardín de su abuela, comenzó a tocarse. Los pezones eran dos puntas de carne dura, anchas, iguales a dos ojos acariciados para reconocerse; confidente encuentro convocado por sus manos en la tórrida desesperanza de la siesta, donde se juega o se baila, en susurros, las camas del descubrimiento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Un suspiro se quejó en el apuro; el roce de la tela en los tobillos se volvía ligereza de palomas, cosquilleo y aletazo en el cimbrón del hombre desconocido, que ella imaginaba, montando su cuerpo como a una nube.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Cuando la puesta terminó, el ojo que pagaba pestañó un aviso de luz roja. La chica levantó su ropa de encajes y plumas, se pasó la mano por el vientre humedecido y se ajustó el corsé de cuero, aplastando los pezones que aún perfumaban calor de siesta. Ubicó los billetes en el tornasol del raso. Y mientras los guardaba en la diminuta cartera de juguete, vio salir de la pieza al hombre satisfecho, colmado. Tan grueso y alto que parecía un espejo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Había crecido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-8708964575432119126?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/8708964575432119126/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/11/pornografia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/8708964575432119126'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/8708964575432119126'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/11/pornografia.html' title='Pornografía'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-rLsg-Md3txk/Tsew3HCrypI/AAAAAAAAAYY/o9L27itoWqQ/s72-c/418129085_2843523b6d_o.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-9021893356088994206</id><published>2011-11-12T04:04:00.000-08:00</published><updated>2011-11-12T04:08:46.426-08:00</updated><title type='text'>Pasaje</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-NNFKIlU8E1k/Tr5hfIbm85I/AAAAAAAAAYM/hNUUc2KPVyI/s1600/rodney-smith3.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 299px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-NNFKIlU8E1k/Tr5hfIbm85I/AAAAAAAAAYM/hNUUc2KPVyI/s320/rodney-smith3.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5674079768000525202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 12pt; "&gt;Breve.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 12pt; "&gt;La línea sigue, horizontal, al norte del parpadeo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 12pt; "&gt;Vendaval de azul en un lugar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 12pt; "&gt;Lugar común. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 12pt; "&gt;                        (Horizonte de párpados en el norte)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-AR" style="font-size: 12pt; "&gt;Tan azul como hace instantes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-9021893356088994206?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/9021893356088994206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/11/pasaje.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/9021893356088994206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/9021893356088994206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/11/pasaje.html' title='Pasaje'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-NNFKIlU8E1k/Tr5hfIbm85I/AAAAAAAAAYM/hNUUc2KPVyI/s72-c/rodney-smith3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-5045080984395884704</id><published>2011-11-05T07:01:00.000-07:00</published><updated>2011-11-05T07:16:19.201-07:00</updated><title type='text'>La salud</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-x4gUXxZ2tOU/TrVCCqQxPeI/AAAAAAAAAYA/arBFOFVf6Wo/s1600/1207255682Nv9lSXF.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 254px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-x4gUXxZ2tOU/TrVCCqQxPeI/AAAAAAAAAYA/arBFOFVf6Wo/s320/1207255682Nv9lSXF.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5671511919214804450" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;        El hombre que agrupaba números correctos en hojas blancas, un día lloró.&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Dijeron que lo arreglarían; que nada de aquello se volvería a repetir; que invirtiendo un cable con otro, conexiones equívocas que alteran los sentidos, en fin, errores que la ciencia no puede evitar, se restablecería el orden. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Varios especialistas lo revisaron luego de la operación. Y cuando el enfermo abrió los ojos, todos dieron un suspiro que llenó de alivio a los testigos de aquel milagro. Ahí estaba de nuevo el hombre, queriendo contar cada rostro que se agregaba a su costado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;-Volverá a ser el de siempre.- aseguraron, tras limpiarle la herida. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Efectivamente. Pocos meses después, casi no quedaban secuelas del accidente. Las cifras volvieron a estar en sus jornadas de teléfonos y audiencias, de plazos y de agobiantes calendarios al borde del escritorio. Se diría que nunca enfermó, que su salud fue inquebrantable como un muro de piedra, que lo de las lágrimas se debió a un mal sueño o a un error de la medicina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Las confusiones no volvieron a darse, salvo en alguna de esas mañanas lluviosas e íntimas, preparadas para hacer fallar hasta al más egoísta. En esos momentos sensibles, algo (las gotas sobre el cristal, el vuelo de algún pájaro) se cruzaba frente a los cálculos plasmados en el papel haciendo titubear al convaleciente. Entonces un líquido tibio le recorría las mejillas. Pero él lo secaba bruscamente sin dejar el trabajo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Los médicos le dijeron que era normal; que con el tiempo esas crisis también se perderían. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-5045080984395884704?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/5045080984395884704/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/11/la-salud.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5045080984395884704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5045080984395884704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/11/la-salud.html' title='La salud'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-x4gUXxZ2tOU/TrVCCqQxPeI/AAAAAAAAAYA/arBFOFVf6Wo/s72-c/1207255682Nv9lSXF.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-4441458269124741172</id><published>2011-10-29T08:58:00.001-07:00</published><updated>2011-10-30T06:24:59.792-07:00</updated><title type='text'>La caja</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-TttI-fQodUQ/Tqwi7ytBaPI/AAAAAAAAAXo/hsJjgJVPu6I/s1600/CJASSCO12.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 280px; height: 280px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-TttI-fQodUQ/Tqwi7ytBaPI/AAAAAAAAAXo/hsJjgJVPu6I/s320/CJASSCO12.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5668944441570846962" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;No sabemos qué pasó con Méndez. Un día se metió en la caja y no quiso salir más. En la fábrica todos estábamos preocupados. ¡Cómo el gerente general de plásticos NICOR se iba a meter en una caja de cartón sin salir ni a respirar! Con este calor, la cabeza entre las piernas, el traje impecable hecho un bollo de sudor y polvo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Pero Méndez se metió ahí y no hubo forma de sacarlo. Que no, que no, pataleaba y daba pena su actitud de criatura. Pero más lástima daba forzarlo a reconsiderar esa situación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Así que bueno, terminamos por avisarle a la esposa. Ella vino, le habló largo rato a la caja, le dijo que era una locura, que cómo se iba a quedar ahí, que pensara en los hijos carajo, en la luz que alumbró por años, un matrimonio de seda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Fue inútil. Ni eso, ni amenazarlo con el divorcio o con el despido. Nada. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;-¿Y Méndez?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;-En la caja.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Bastaba un gesto de convencimiento para no preguntar más por él, para dejarlo donde estaba, donde quería quedarse.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;-Se sentirá mejor ahí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;-Capaz. Si no salió más…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;La gente es injusta. Porque ahora que todos ascendieron se lo critica mucho. Ya sabemos: era medio hincha con la puntualidad; se perseguía mucho con la eficiencia y ese verso de poner la empresa a la vanguardia de los adelantos tecnológicos para potenciar su competitividad en un mercado descarnado y salvaje. Pero Méndez se portaba como un señor con sus empleados. Nadie se olvida de cuando se enfermó la hija del sereno. Fue Méndez quien le dio la plata para los gastos porque con el gremio de paro y la Obra Social cortada, la chica se moría. ¿Y cuando no nos querían pagar las horas extras? Él habló con los de la Junta y al rato cobramos, peso sobre peso, los meses que nos debían. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Buen tipo Méndez. Se merece lo mejor de nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Ayer estábamos pensando en mandar a hacerle una caja nueva. La que tiene está rajada en varios lugares. No sea cosa que se le rompa del todo y tengamos otro dolor de cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-4441458269124741172?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/4441458269124741172/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/10/la-caja.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4441458269124741172'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4441458269124741172'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/10/la-caja.html' title='La caja'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-TttI-fQodUQ/Tqwi7ytBaPI/AAAAAAAAAXo/hsJjgJVPu6I/s72-c/CJASSCO12.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-1491609565236418451</id><published>2011-10-22T05:40:00.001-07:00</published><updated>2011-10-23T07:14:48.049-07:00</updated><title type='text'>Compras</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-wa6Gpo-YE_Y/TqK6x1XU0EI/AAAAAAAAAXc/ILqHDOhr9rU/s1600/Photo25_25.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-wa6Gpo-YE_Y/TqK6x1XU0EI/AAAAAAAAAXc/ILqHDOhr9rU/s320/Photo25_25.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5666296646486773826" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;La muñeca lo mira desde la repisa con ojos desvaídos. Parece estudiardo: qué hace, cómo se mueve en la penumbra, qué decide así de rápido igual que todo en su vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;La compró en una casa de viejo, en Europa y la sentó entre sus libros y recuerdos. Le dejó el quimono rosa y las flores de durazno bordadas sobre el quitasol prudentemente cerrado en los pliegues del vestido. Le tuvo lástima, la intuyó perdida entre otras muñecas hermosas que se volvían, una a una, hacia el turista buscador de tesoros baratos, para seducirlo con sus muecas de porcelana. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Se felicitó varias veces por su compra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Lo ve ordenar los papeles para un nuevo día. Parece observarla mientras se arregla el traje de sarga azul y el sombrero de cinta rasada. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Lo compró una tarde en París, desde la vidriera de una calle desordenada donde la gente pasa sin tiempo para delicadezas de celuloide. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Lo eligió entre otros compradores por su porte solitario, por su abandono. Se dijo:”me llevará donde sea, me pondrá en su casa, me deseará cada mañana, con un gesto que se irá haciendo familiar, que tenga buen día, que sea feliz en mi estante, que nadie puede separarnos”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Se felicitó varias veces por su compra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-1491609565236418451?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/1491609565236418451/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/10/compras.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1491609565236418451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1491609565236418451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/10/compras.html' title='Compras'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-wa6Gpo-YE_Y/TqK6x1XU0EI/AAAAAAAAAXc/ILqHDOhr9rU/s72-c/Photo25_25.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-3557877434289438991</id><published>2011-10-15T06:03:00.000-07:00</published><updated>2011-10-15T06:14:31.553-07:00</updated><title type='text'>Poema para James Ensor</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-Cbu8MLOQuVk/TpmGT_S7l1I/AAAAAAAAAXQ/U9fLpFUvzXw/s1600/ensor2.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-Cbu8MLOQuVk/TpmGT_S7l1I/AAAAAAAAAXQ/U9fLpFUvzXw/s320/ensor2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5663705684361582418" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;" lang="ES-AR"  &gt;Ahora le toca a la muerte.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;" lang="ES-AR"  &gt;&lt;br /&gt;Ella cabalga al costado&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;" lang="ES-AR"  &gt;,&lt;br /&gt;haciéndose un lugar&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;" lang="ES-AR"  &gt;&lt;br /&gt;enfrente de mi noche.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;" lang="ES-AR"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella va,&lt;br /&gt;                    &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;" lang="ES-AR"  &gt; (siendo muerte apenas),&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;" lang="ES-AR"  &gt;&lt;br /&gt;anunciándome la orilla&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;" lang="ES-AR"  &gt;&lt;br /&gt;donde se descansa&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;" lang="ES-AR"  &gt;&lt;br /&gt;de los vientos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;" lang="ES-AR"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Donde no hay nadie&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;" lang="ES-AR"  &gt; que hable de nosotros.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-3557877434289438991?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/3557877434289438991/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/10/poema-xiii.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3557877434289438991'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3557877434289438991'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/10/poema-xiii.html' title='Poema para James Ensor'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Cbu8MLOQuVk/TpmGT_S7l1I/AAAAAAAAAXQ/U9fLpFUvzXw/s72-c/ensor2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-8901383516006001049</id><published>2011-10-08T05:11:00.000-07:00</published><updated>2011-10-08T05:26:57.963-07:00</updated><title type='text'>La memoria</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-YgHJmJe46no/TpBBi0KZt4I/AAAAAAAAAW8/ynhbjyFVHzU/s1600/Photo36_36.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-YgHJmJe46no/TpBBi0KZt4I/AAAAAAAAAW8/ynhbjyFVHzU/s320/Photo36_36.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5661096797978343298" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt; 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invulnerable&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES-AR"  style="font-size:100%;color:black;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;; &lt;/span&gt;lectura negada de esas páginas&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:100%;color:black;"  lang="ES-AR" &gt; que la memoria hostiga.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-8901383516006001049?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/8901383516006001049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/10/la-memoria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/8901383516006001049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/8901383516006001049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/10/la-memoria.html' title='La memoria'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-YgHJmJe46no/TpBBi0KZt4I/AAAAAAAAAW8/ynhbjyFVHzU/s72-c/Photo36_36.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-4812810445816478588</id><published>2011-10-01T09:54:00.000-07:00</published><updated>2011-10-01T14:19:43.472-07:00</updated><title type='text'>Rojo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-7B7M035_d0s/TodGTTjXxiI/AAAAAAAAAWs/jT362RHxH7M/s1600/Lawrence_Alma_Tadema_ALT046.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 210px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-7B7M035_d0s/TodGTTjXxiI/AAAAAAAAAWs/jT362RHxH7M/s320/Lawrence_Alma_Tadema_ALT046.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5658568754294408738" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt; 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 &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Cortó camelias rojas y las puso en un vaso. Desgranó pétalos mientras caminaba por la cocina. En algún momento, sostuvo el invierno con los dedos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;¿Será posible querer así, tan de golpe, como quien se arroja al mar sin razón ni juicio, a pura sal sobre la piel nueva? Pero… ¿será posible andar de una vez, presumiendo alertas, sin mar dibujado en los fríos de la mañana? ¿Será posible esta piel en rojo derrame de pétalos y agua fresca?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Cortó camelias rojas. Y se olió agosto en los dedos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-4812810445816478588?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/4812810445816478588/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/10/rojo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4812810445816478588'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4812810445816478588'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/10/rojo.html' title='Rojo'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-7B7M035_d0s/TodGTTjXxiI/AAAAAAAAAWs/jT362RHxH7M/s72-c/Lawrence_Alma_Tadema_ALT046.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-7929652745278494118</id><published>2011-09-24T09:05:00.000-07:00</published><updated>2011-09-24T09:14:02.983-07:00</updated><title type='text'>La dicha</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-p8Lng8G07zg/Tn4BQYIUO8I/AAAAAAAAAWk/J17z_KBoZ_M/s1600/romulo_maccio_memoria_d5438927h.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 256px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-p8Lng8G07zg/Tn4BQYIUO8I/AAAAAAAAAWk/J17z_KBoZ_M/s320/romulo_maccio_memoria_d5438927h.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5655959562890787778" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:#0400;  mso-fareast-language:#0400;  mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Dicen que el amor le llegó de grande; que antes no lo quería porque estaba muy ocupada en ser ella misma, en reconocer su libertad en cada decisión, en cada artimaña.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;El amor le vino con el vecino del segundo piso. Un señor solo, de buena presencia, que la conmovió contándole su viudez, su desapego por la vida, su miedo a no compartir recuerdos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Tienen ya muchas mañanas amanecidas juntos. Se besan, se desprenden el uno del otro, se quitan de encima y se van a terminar, lejos de ellos, los quehaceres para los que fueron hechos. Ella enturbia hojas de expedientes con letra de máquina y él se atrinchera en un escritorio a reparar la economía de la gente feliz.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;Dicen que el amor le llegó de grande; que él lo ha hecho fructificar, próspero, con cada visita al departamento del primer piso. Se ha propuesto, esmeradamente como quien se arma una dicha, entretener la libertad de su vecina con aquel seductor gesto de desesperanza que lo vuelve invulnerable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-7929652745278494118?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/7929652745278494118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/09/la-dicha.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7929652745278494118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7929652745278494118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/09/la-dicha.html' title='La dicha'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-p8Lng8G07zg/Tn4BQYIUO8I/AAAAAAAAAWk/J17z_KBoZ_M/s72-c/romulo_maccio_memoria_d5438927h.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-3789624479986674145</id><published>2011-09-17T13:26:00.000-07:00</published><updated>2011-09-17T13:32:45.568-07:00</updated><title type='text'>Escrituras</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-UppYJ1Cqa7U/TnUD11LudVI/AAAAAAAAAWc/vxgYsDvdWKQ/s1600/mazarbul.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-UppYJ1Cqa7U/TnUD11LudVI/AAAAAAAAAWc/vxgYsDvdWKQ/s320/mazarbul.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5653429130577737042" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt; 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 &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language:ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;Pulpa de papel para las palabras perdidas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; 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Compra golosinas para la chica en el banco.  &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:100%;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;&lt;br /&gt;Se arregla el pelo. Se acomoda la campera y aguarda que ella decida regalarle su última imprudencia.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-7075586193709651727?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/7075586193709651727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/09/candela-agosto-2011.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7075586193709651727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7075586193709651727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/09/candela-agosto-2011.html' title='Candela (agosto 2011)'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/--tfpcPDOnk0/TmuazchdIbI/AAAAAAAAAWU/rLvJQJmvy8U/s72-c/ni%25C3%25B1os.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-7412992381225200394</id><published>2011-09-03T03:45:00.000-07:00</published><updated>2011-09-03T03:50:16.644-07:00</updated><title type='text'>Ofelia</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-IFOvHxjAQJM/TmIFvXuH53I/AAAAAAAAAWM/gxPjTUbkTQo/s1600/ofelia.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 212px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-IFOvHxjAQJM/TmIFvXuH53I/AAAAAAAAAWM/gxPjTUbkTQo/s320/ofelia.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5648083194055485298" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;Soy este lugar que entibio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;Mientras,&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;los demás siguen&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;en recorrido preciso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;Soy este entibiar un sitio&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;para que los otros &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;mso-bidi-mso-ansi-language: ES-ARfont-size:10.0pt;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;sigan pasando.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-7412992381225200394?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/7412992381225200394/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/09/ofelia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7412992381225200394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7412992381225200394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/09/ofelia.html' title='Ofelia'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-IFOvHxjAQJM/TmIFvXuH53I/AAAAAAAAAWM/gxPjTUbkTQo/s72-c/ofelia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-915031060173804101</id><published>2011-08-27T05:11:00.000-07:00</published><updated>2011-08-27T05:20:01.161-07:00</updated><title type='text'>Solos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-nfCaw9I8cNk/TljgLAznzjI/AAAAAAAAAWE/JspkwctNuDA/s1600/la-protectora-de-los-vendedores-de-flores-homen_-prerrafaelistas-800.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 232px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-nfCaw9I8cNk/TljgLAznzjI/AAAAAAAAAWE/JspkwctNuDA/s320/la-protectora-de-los-vendedores-de-flores-homen_-prerrafaelistas-800.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5645508612708617778" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;"El mundo es para quien nace para conquistarlo/y no para quien sueña que puede conquistarlo,/aunque tenga razón" (Fernando Pessoa)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sale de la casa y se encuentra sola. Con su vestido de flores apretadas y su bolso gris. Pero sola. Se ve buscando a un hombre en mitad de su vida. Muy pintada, los cabellos ya entrecanos camuflados bajo el color rojo chillón de la tintura y las uñas mordidas en el fragor de la ansiedad.&lt;br /&gt;En la puerta, el barrio es el de siempre: una larga calle arbolada y los chalecitos con maseteros y malvones que vuelven cálida la soledad de las tardes. Cierra el portillo y corre el pasador, después baja el escalón de  granito y mira la vereda que el sol dejó hace rato de sonrosar.  Acostó a su madre, las mesas de noche cargadas con frascos de remedios y perfumes, como un ídolo obeso, de oro y pedrería en el centro de la cama. Habitualmente, antes de salir, la maquillaba y le anudaba un pañuelo de encajes en la cabeza. Le ponía sus collares y sus anillos grandes, de fantasía, que en la mano regordeta, parecían luces de navidad. Procuraba disimularle las ojeras negras con esmero, sabiendo imposible acallar esas manchas profundas  y viejas con cremas y polvos. La vejez estaba ahí, había hecho nido y ya no se movería de esos párpados. Por más que frotara, sin consuelo, la vejez también estaba en ella, en su rostro de cuarentona fea y solterona, lo mismo que un gusano que taladraba la piel hasta la llaga.  Camina haciendo sonar los tacos en las baldosas.&lt;br /&gt;Los autos doblan y algunos conductores la miran de reojo. Las flores de su vestido brillando ante el fogonazo de las luces. Quiere mostrarse decidida aunque la forma de aferrar la cartera delate su debilidad. Toda la noche en los hombros, piensa. Siempre le había fascinado la noche, esa espesura de silencio en el borde del aire, ese miedo que le daban las estrellas como ojos o como perforaciones sucias de blanco. En la esquina había una parada de taxis. Ahí esperaría al gordo de los miércoles, ese que conoció bailando tangos en un boliche del bajo,  que le mentía amor en la pieza de un hotel haciéndola sentir cobarde.  &lt;br /&gt;Aquel hombre siente la soledad como nunca. Como una goma que se le pega en el cuerpo hasta sofocarlo. Siente que se le acumula en la carne formando un callo entre los pliegues, donde se juntan los gestos, los guiños, las miradas. Lo envuelve, lo acosa, lo mantiene lejos de la cordura. No le permite reponerse del desorden del miedo. Está atrapado. Se siente idiota al reconocerse indudablemente solo en medio de todos los que dicen quererlo. Toma pastillas, bebe. Se consuela viendo viejas películas, se habla de lo canalla que fue cuando tuvo la posibilidad de ser querido y se hizo a un lado, sin empaque, entregado en el desangre. Lee periódicos, manda mails, se deja caer en la web, hundiéndose en el estallido del chat donde otros hombres buscan señales que se parezcan al cariño, hiriéndose para sentirse vivos, regodeándose en la masacre de los nombres para hacer del nick elegido una salida terca de la monotonía. Su soledad es un bloque de cemento que se le clava en los costados, que tiene puntas y lo invita a caer. Pero se levanta. Quiere morir, pero algo lo aleja de esa idea. Un impulso, un improperio, una rebeldía única, nunca sentida, colándosele dentro de las costillas como un viento envenenado pero salvador.&lt;br /&gt;Las escenas de la película pasan ligeras, perversas. Isabel Sarli de guardapolvo blanco, la luz salvaje, la actuación impúdicamente mala, la mujer bella pero grotesca al fingir una calentura fatal. “Que pretende usted de mí” borrando todo argumento. Sin entusiasmo, el hombre bosteza. Es lo único que le pueden provocar esas contorsiones, esas lumbalgias de senos puestos de pie ante la cámara. Al terminar de ver, recorre con los ojos la breve habitación, encoge los hombros como si sintiera frío, aunque el calor es insoportable. Afuera la gente también finge ser feliz. Inventa razones para la dicha, planea encuentros, se ama, se busca, resbala en esa inercia de la amistad que va quedando como una costumbre similar al afecto.  La gente tiene más armas que él para creerse feliz.  Porque con la soledad se pierden las dimensiones de la dicha ajena, es necesario convertirse en espectador de ella, ver mejillas iluminadas de alegría, risas, el otro con el otro, para poder decir: “eso es lo que no tengo”, eso es lo que otros tienen y yo lo dejé escapar, una simpleza, manos que se juntan, calor en las bocas, la alegría, nada más, un bar, una conversación, vestirse para otro, para que otro distinto complete el cuadro que queda trunco si nadie mira, si nadie dice, estás hermosa o hermoso, sos mi amor, sos mi vida, sos, simplemente. Se pone la camisa y sale. No sabe que se encontrará con esa mujer, en el banco de cemento. Tan lastimosamente él en otro sexo. &lt;br /&gt;Se convence de que el gordo de los miércoles no vendrá recién cuando ve al hombre acercarse, pálido, como si el tiempo le hubiera lavado la sangre dejándolo así, muerto y apagado en esa prontitud de sueño. Tiene los ojos chicos de espiar la vida desde un lugar cerrado. Ella sabe de esas cosas. El gordo es casado, mentiroso y da lástima arriesgarse a tenerle cariño. Ella pensaba todo en función de su madre, hasta se sorprendió una noche midiendo si su amante entraría en la cama de la vieja una vez que esta muriera. Se ríe de verse tan pobre intentando atrapar las migajas que alimentan el resentimiento. Quiere que ese hombre la vea, aunque sea ese, para no volver tan sin levante, tan despiadadamente no elegida otra vez. Por eso cruza las piernas con lastimada premura.  Sin expresión el hombre se sienta al lado. Y se le presenta una casa gris, él llegando de la oficina, la habitación a oscuras, una mujer en bata, un hombre desnudo, un asombro, o dos, una pregunta que no se contesta, que no es necesario responder, el adiós. Piensa ¿cómo matar lo que nunca tuvo vida?,  ¿cómo hacerse cargo de un sueño, cuando todos se han terminado? Y piensa también  en el reposo de la mujer del banco, esa entrega, los ojos esquivos, la duda y un tajo de labios rojos a modo de sonrisa que quiere ser agradable.&lt;br /&gt; El hombre huele a alcohol, a ropa transpirada y vuelta a transpirar. Recuerda a la madre que le echaba los candidatos y ella que la dejaba hacer por comodidad, por culpa. Y ahora ese, que no era lo que ella buscaba pero que está ahí, que debía verla como una puta para facilitarle las cosas, para que el amor no naciera, como no nació aquel único hijo que le hicieron y que tuvo que abortar porque los hombres las quieren vírgenes, los hombres no las quieren rotas, la madre llorando las faltas de una hija díscola, perdida.&lt;br /&gt;  -¿Vamos a algún lado?- propone.&lt;br /&gt;Cuando se reclina en el banco, sabe que esa mujer no le va a servir. Porque nadie entiende que para odiar, para el rencor se necesita un asco, como comer bichos, algo más deshonroso que encontrar a la propia esposa en brazos de otro o pensar que aún alguien podía amar al burócrata disfrazado de marido que traía flores a la casa y hablaba de las vacaciones. Es necesario sentir que la carne se desgarra en cólera, no soñada sino viva, un asco destructivo, como estrellar un puño contra la cara de alguien alguna vez deseado. Esa mujer es honesta. Tiene una pena sentida y cierta, por más que proclame ser una cualquiera, por más que vaya casa por casa diciendo su deseo, pidiendo mitigar sus calores de loca, la inocencia se le desborda tras cada caricia. No le servirá, no. Ni esa noche ni ninguna. Ni en el recuerdo, ni en la anemia de esas horas pasadas frente a la computadora buscando otras hembras odiables y felices, otras putas a las que dejar sin amor. Defraudado prepara la respuesta.&lt;br /&gt;-Vivo cerca. Vamos a mi casa.&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent: 26.95pt; line-height: 200%; text-align: justify;"&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-915031060173804101?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/915031060173804101/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/08/solos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/915031060173804101'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/915031060173804101'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/08/solos.html' title='Solos'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-nfCaw9I8cNk/TljgLAznzjI/AAAAAAAAAWE/JspkwctNuDA/s72-c/la-protectora-de-los-vendedores-de-flores-homen_-prerrafaelistas-800.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-5578574967346862672</id><published>2011-08-20T08:54:00.000-07:00</published><updated>2011-08-20T08:59:00.423-07:00</updated><title type='text'>Otra vista</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-EjLD8QoZ2mE/Tk_ZTUcUe8I/AAAAAAAAAV8/i1eC2dgR7sg/s1600/pajaros%2Bde%2Bcirco%2B130x100%2Bdiptico.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; 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 &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-5578574967346862672?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/5578574967346862672/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/08/normal-0-21-false-false-false.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5578574967346862672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5578574967346862672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/08/normal-0-21-false-false-false.html' title='Otra vista'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-EjLD8QoZ2mE/Tk_ZTUcUe8I/AAAAAAAAAV8/i1eC2dgR7sg/s72-c/pajaros%2Bde%2Bcirco%2B130x100%2Bdiptico.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-1146692841955244575</id><published>2011-08-13T06:40:00.000-07:00</published><updated>2011-08-13T06:44:55.442-07:00</updated><title type='text'>Rincón</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-9ly5SsIX26c/TkZ_qByF5II/AAAAAAAAAV0/JUrwisMPknI/s1600/utamaro.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 206px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-9ly5SsIX26c/TkZ_qByF5II/AAAAAAAAAV0/JUrwisMPknI/s320/utamaro.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5640335943337895042" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt; 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 &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=" mso-ansi-language:ES-AR;font-size:100%;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;Es.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=" mso-ansi-language:ES-AR;font-size:100%;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;                 &lt;/span&gt;(Frágilmente,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=" mso-ansi-language:ES-AR;font-size:100%;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;                 &lt;/span&gt;el golpe de tu voz&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=" mso-ansi-language:ES-AR;font-size:100%;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;                 &lt;/span&gt;medita las palabras&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=" mso-ansi-language:ES-AR;font-size:100%;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;                 &lt;/span&gt;que duelen,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=" mso-ansi-language:ES-AR;font-size:100%;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;                 &lt;/span&gt;y llega a mí,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=" mso-ansi-language:ES-AR;font-size:100%;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;                 &lt;/span&gt;el sitio donde solamente&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=" mso-ansi-language:ES-AR;font-size:100%;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;                 &lt;/span&gt;es).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-1146692841955244575?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/1146692841955244575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/08/rincon.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1146692841955244575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1146692841955244575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/08/rincon.html' title='Rincón'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-9ly5SsIX26c/TkZ_qByF5II/AAAAAAAAAV0/JUrwisMPknI/s72-c/utamaro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-4125654456850083079</id><published>2011-08-06T05:28:00.000-07:00</published><updated>2011-08-06T05:30:03.231-07:00</updated><title type='text'>Caballos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-MwTBlHwsP6M/Tj0zwGlJrnI/AAAAAAAAAVs/X018gzU12rk/s1600/4263540-md.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-MwTBlHwsP6M/Tj0zwGlJrnI/AAAAAAAAAVs/X018gzU12rk/s320/4263540-md.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5637719210030902898" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt; 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La amedrentaban las columnas encaladas que se sucedían como custodios ante la puerta de ingreso, o los jardines que de tan cuidados se antojaban irreales. El orden, la perfección hecha verde y cemento, la distanciaban de toda tibieza, haciéndola una intrusa en aquel territorio sin daño.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;Recorría las habitaciones con la escasa dulzura con la que recibiera los acontecimientos notables de la vida: el matrimonio, los hijos, alguna enfermedad pasajera, puntual, el disfrute de los primeros años del amor. Nada la retenía en ese mundo con olor a campo y a pasado. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;Salvo el sueño de los caballos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;Ni bien se apagaban los faroles del parque y un silencio invasor comenzaba a aplacar los rincones ruidosos de la casona, ella era dichosa. Un instante después de cerrar los ojos, aparecían. Hermosos, insolentes. Irrumpían llenando de rumores las sábanas, sacudiéndose, sin respeto, contra el mobiliario cuidado y frágil de las habitaciones. Dorados por un sol furioso, de veranos no vividos, volteaban a corcovos los muebles y las cobijas, jugaban en la luz de los espejos, se excedían en golpes contra el cuerpo durmiente del marido. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;Sólo verlos en sueños, y las ansias irresponsables por subir a uno de esos animales sórdidos, por salir disparada hacia la mañana imposible que les lustraba las crines, volvían a acosarle el pecho.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;Cada mañana el marido la encontraba acurrucada y sonriente. Entonces la despertaba presuroso.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;-¿Qué pasó?-preguntaba ella.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;-Pasó otra vez. Soñabas con los caballos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;En otros días, antes de que el despiadado orden los olvidara de ellos, la mujer le había contado al hombre su sueño simple, ingrato. Los caballos entraban a la casa, la venían a buscar y justo cuando ella se decidía a seguirlos, debía levantarse. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;El hombre en aquella ocasión la miró, le pasó la mano por el mentón con dulzura y siguió leyendo. No hablaron más de las pesadillas. Ella pensó que su marido había olvidado el relato. Sin embargo, por la mañana, él preguntaba al verle ese rostro plácido, de conquista o de libertad interrumpida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;-¿Otra vez los caballos, no?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;-Si. Otra vez.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;Lo preocupante era que el sueño no la demacraba ni la entristecía. Más bien la hacía ver plena el resto de&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;la jornada. Al marido le preocupaba el ardor nuevo en los ojos de ella, la hermosa fatiga que devenía de cada pesadilla para él decididamente peligrosa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;Tras arropar a los hijos, tras besar una y otra vez el cuerpo del hombre que sí la quería, dejaba que los caballos entraran en su noche, a extraviarla en un rito de sudores y cascos soleados entre alfombras y vidrios. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;Uno de los potros, aquel diseñado en antracita, se detenía a esperar que la mujer lo montara para llevarla lejos, al lugar donde los potros desbocados encontraban calma. Pero la voz de su marido deshacía al animal como quien acerca una antorcha a un cuadro. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;-¿Estás bien?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;-Si.-respondía la mujer.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;Le resultaba tan fácil ser egoísta en esos momentos. Sentirse dichosa sin razón alguna, por esos sueños suyos que el hombre espantaba con desaliento y apuro únicamente porque no los comprendía.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Era tan íntimo el regocijo de crear su propia felicidad, sin necesitar a nadie, sin que fuera imprescindible que otros estuvieran para que la alegría sea toda en las manos. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;Pasaron años. La mujer fue endureciendo su andar de juventud, el hombre peinó canas, dejó crecerse un vientre de buena vida, demoró sus lecturas o las abandonó definitivamente. Llegaba un tiempo en que las historias escritas por otros dejaban de interesar y, entonces la monotonía más aplastante se volvía fantástica. Los hijos se fueron del campo, de la realidad de sus padres para crearse la de ellos, la que fueran capaces de sostener para siempre. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;Una noche, durante la cena, el marido preguntó:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;-¿Fuiste feliz conmigo?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;La mujer no supo que contestarle. Le dio un beso en la frente, lo tomó de la mano y lo condujo al dormitorio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;Se desnudaron como lo hicieran tantas veces, durante los años que congeniaron en esa costumbre. Se vieron las espaldas curvas y carnosas, los senos iguales de ella, el vello oscuro y abundante de él, la cicatriz de las dos cesáreas, el lunar color chocolate, la edad de aquellos desnudos impúdicos y por eso hermosos, toda escrita en la piel como en un pergamino.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;Ella lo abrazó. Él respondió a su abrazo como un niño. La mujer le hizo un lugar o él improvisó el nido de siempre entre dos pechos blandos. Se pertenecieron con sigilo hasta la fatiga.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;-Mañana, no me despiertes.-le susurró ella, después.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;El hombre asintió con los ojos cerrados. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:45.1pt;line-height: 200%"&gt;Fue tan largo el reposo de la mujer esa noche. Tan lleno de&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;texturas fantásticas, de arrobamientos. Estaba la imagen del pasto y del barro manchando las paredes. El sudor y el aire aventado sobre las magnolias comprimidas en el florero de la cómoda. Fue tan irremediable y por eso mismo natural, la acostumbrada entrega de los objetos a la destrucción de la estampida, que la mujer no se sorprendió cuando abrió los ojos, lúcida, más despierta que nunca, y vio que el potro negro, el que estaba al final, para cerrar su sueño, llevaba a un hombre en la grupa, igual a su marido, que le guiñaba el ojo antes de perderse en el aire quieto de la mañana.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-4125654456850083079?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/4125654456850083079/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/08/caballos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4125654456850083079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4125654456850083079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/08/caballos.html' title='Caballos'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-MwTBlHwsP6M/Tj0zwGlJrnI/AAAAAAAAAVs/X018gzU12rk/s72-c/4263540-md.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-4114784043693759005</id><published>2011-07-30T15:47:00.000-07:00</published><updated>2011-07-30T15:51:24.817-07:00</updated><title type='text'>Háblame</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-8rpmV6-kMiw/TjSKy-LZ5dI/AAAAAAAAAVk/XBr8eSo-b-w/s1600/EricMarrianDYT.jpeg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-8rpmV6-kMiw/TjSKy-LZ5dI/AAAAAAAAAVk/XBr8eSo-b-w/s320/EricMarrianDYT.jpeg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5635281642036258258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:#0400;  mso-fareast-language:#0400;  mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=" mso-ansi-language:ES-AR;font-size:100%;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;No esperes la noche. Háblame así, en el fin de tu día.  Con ese labio suelto, a voluntad, &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;&lt;/span&gt;en la boca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=" mso-ansi-language:ES-AR;font-size:100%;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;A voluntad en la palma de la lengua, hasta el último brillo del aire.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=" mso-ansi-language:ES-AR;font-size:100%;color:black;"  lang="ES-AR" &gt; Así.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=" mso-ansi-language:ES-AR;font-size:100%;color:black;"  lang="ES-AR" &gt;Háblame.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-4114784043693759005?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/4114784043693759005/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/07/hablame.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4114784043693759005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4114784043693759005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/07/hablame.html' title='Háblame'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-8rpmV6-kMiw/TjSKy-LZ5dI/AAAAAAAAAVk/XBr8eSo-b-w/s72-c/EricMarrianDYT.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-5495588944433568841</id><published>2011-07-23T09:21:00.000-07:00</published><updated>2011-07-23T09:23:32.651-07:00</updated><title type='text'>Juguetes</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-un-yjx1HQMQ/Tir1Y5QSNwI/AAAAAAAAAVc/3xyJwZNgrUA/s1600/Rene%252BMagritte%252B-%252BThe%252BGreat%252BWar%252B.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 234px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-un-yjx1HQMQ/Tir1Y5QSNwI/AAAAAAAAAVc/3xyJwZNgrUA/s320/Rene%252BMagritte%252B-%252BThe%252BGreat%252BWar%252B.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5632584092015015682" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;El caballero entró en la juguetería a comprar muñecas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Esa tarde llovía copiosamente así que del ala de su sombrero caían gotas que hacían ruido sobre el mostrador de madera. Una gota, una pregunta. La encargada del negocio lo recibió con elogios porque se trataba de su mejor cliente. Una muñeca por mes; un mes para cada muñeca. Era una muchacha menuda, de voz aflautada y ojos sonrientes. Le mostró con empeño de buena vendedora, las últimas que habían recibido. De celuloide, vestidas de broderí, con pelo natural y moños de seda. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;No convencido aún, el señor mayor siguió revisando estantes llenos de puntillas y miniaturas. Parecía no hallar lo que buscaba. La empleada comenzó a impacientarse porque con el paraguas, el cliente le estaba mojando un cochecito cargado de osos y perros de felpa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Entonces el hombre se paró en el estante de las recién nacidas. Mamaderas o chupetes de colores tapaban caras angelicales que conmovían a cualquier desprevenido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;-Esta quiero.-dijo alzando una que le tendía los brazos para recibirlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;La empleada asintió feliz porque había elegido la más costosa, la que venía con un cambiador de raso y una muda de ropa tejida en hilo. Apreció que el extraño tenía buen gusto y no se fijaba en el precio de los objetos preciosos cuando se decidía a comprarlos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;-¿Se la envuelvo?-preguntó la mujer cortando de un tirón una hoja de papel rosado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;El hombre dudó, se quedó un instante mirando la muñeca, como pidiéndole permiso, autorización para estudiar toda la vida en un gesto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;-No. La llevo así.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Había dejado de llover. Así que no esperó que se pusiera un abrigo. Le extendió una mano vieja pero firme para que lo acompañara.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-5495588944433568841?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/5495588944433568841/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/07/juguetes.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5495588944433568841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5495588944433568841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/07/juguetes.html' title='Juguetes'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-un-yjx1HQMQ/Tir1Y5QSNwI/AAAAAAAAAVc/3xyJwZNgrUA/s72-c/Rene%252BMagritte%252B-%252BThe%252BGreat%252BWar%252B.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-5979317217725736969</id><published>2011-07-16T06:32:00.000-07:00</published><updated>2011-07-16T06:39:56.616-07:00</updated><title type='text'>Poema</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-urPQC9dnvPg/TiGUpAEHH0I/AAAAAAAAAVU/yxUs0WaTp3U/s1600/Eric-Marrian-03.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 319px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-urPQC9dnvPg/TiGUpAEHH0I/AAAAAAAAAVU/yxUs0WaTp3U/s320/Eric-Marrian-03.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5629944441302622018" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:#0400;  mso-fareast-language:#0400;  mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:shapedefaults ext="edit" spidmax="1026"&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:shapelayout ext="edit"&gt;   &lt;o:idmap ext="edit" data="1"&gt;  &lt;/o:shapelayout&gt;&lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-AR" lang="ES-AR"&gt;Así.&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-AR" lang="ES-AR"&gt;&lt;br /&gt;De esos que miran.&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt;&lt;br /&gt;De esos que resbalan los ojos&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt; por zonas ajenas. Territorios&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="ES-AR"&gt; &lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-AR" lang="ES-AR"&gt;donde no hay más&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-AR" lang="ES-AR"&gt; que lo imposible&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-AR" lang="ES-AR"&gt; del anhelo.&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES-AR" lang="ES-AR"&gt;&lt;br /&gt;De esos... que miran.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-5979317217725736969?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/5979317217725736969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/07/poema.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5979317217725736969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5979317217725736969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/07/poema.html' title='Poema'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-urPQC9dnvPg/TiGUpAEHH0I/AAAAAAAAAVU/yxUs0WaTp3U/s72-c/Eric-Marrian-03.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-8330471265982168784</id><published>2011-07-09T06:48:00.000-07:00</published><updated>2011-07-09T07:04:54.955-07:00</updated><title type='text'>Diana</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-s-dhi4rX7Yo/Thhc1-YFv5I/AAAAAAAAAVM/Iqd4LihLUtA/s1600/ARTEMISA.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 219px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-s-dhi4rX7Yo/Thhc1-YFv5I/AAAAAAAAAVM/Iqd4LihLUtA/s320/ARTEMISA.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5627349816746295186" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt; 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Porque está siempre sola en ese bosque interminable que no alcanza a recorrer completo por más que se esfuerce.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Lejos de cualquier interrogante, ningún mortal puede rescatarla de su dicha. Se siente presa, esquiva. La envalentona el dolor sin tregua de la libertad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Entabla largas oraciones con la noche para no perderse en un lugar sin furia. Y permanece horas, días, en un punto, hasta que recordar se le vuelve injusto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Los dioses le dijeron que su función ahí consistía en parir sueños, en desvelarse por la cría de animales y en bendecir la cacería de los fecundos. Ella obedece, dócil, como una recién nacida. Calma el dolor de las parturientas, libera a los esclavos, besa la frente de los niños dormidos para fortalecerlos. Sin querer es una madre que doblega jaurías e inocencias con la misma flecha.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;A veces la sorprende un viejo amor mientras se baña en el río. Entonces claudica y por el instante en que dura la sorpresa, quisiera convertirse ella también en ciervo para seguirlo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Hasta ser uno con su distancia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-8330471265982168784?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/8330471265982168784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/07/diana.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/8330471265982168784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/8330471265982168784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/07/diana.html' title='Diana'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-s-dhi4rX7Yo/Thhc1-YFv5I/AAAAAAAAAVM/Iqd4LihLUtA/s72-c/ARTEMISA.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-1195120573938750410</id><published>2011-07-02T10:19:00.000-07:00</published><updated>2011-07-02T10:25:21.120-07:00</updated><title type='text'>Pájaros</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-SjpP1VuDjzM/Tg9UUbad81I/AAAAAAAAAVE/aGTFLwiW1H0/s1600/CABEZA%2BDE%2BP%25C3%2581JAROS.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 292px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-SjpP1VuDjzM/Tg9UUbad81I/AAAAAAAAAVE/aGTFLwiW1H0/s320/CABEZA%2BDE%2BP%25C3%2581JAROS.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5624807169541927762" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;E&lt;/span&gt;mpieza el día como siempre: la campañilla del reloj, la modorra entre los cobertores. Luego, la ventana y sus ocupaciones que se precipitarán, irremediables, hasta volver a dormir. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Aún no bajó de la cama y cree, porfiadamente, que puede cambiar algo de eso, que está prometido a ser otro en la inmovilidad de su vida.&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Es cuando choca con el pájaro. Y comienza de nuevo: el sueño, la noche, la quietud. ¿Será posible que despertar sea así de extraño, así de pájaro en una mañana sin rocío? &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Mientras reflexiona, vuelve a amanecer: el reloj, la modorra, la ventana, el cambio y las actividades, su soledad. Y el pájaro ahí. De nuevo lo fastidia, mientras él repite su rutina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Lo espanta, le grita que salga, que es imprescindible inaugurar nuevos vuelos, que se muere si uno no se decide a huir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Pero el animal, fijo en su paz, lo mira.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Entonces, como todas las mañanas, el hombre cierra los postigos y empieza furioso su jornada. No se mueve, por acompañarlo. No cambia como se lo ha prometido, por entusiasmarlo con la libertad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Se limita a esperarlo, del otro lado del vidrio, acomodándose las alas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-1195120573938750410?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/1195120573938750410/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/07/pajaros.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1195120573938750410'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1195120573938750410'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/07/pajaros.html' title='Pájaros'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-SjpP1VuDjzM/Tg9UUbad81I/AAAAAAAAAVE/aGTFLwiW1H0/s72-c/CABEZA%2BDE%2BP%25C3%2581JAROS.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-2209429810677639758</id><published>2011-06-25T07:33:00.000-07:00</published><updated>2011-06-25T07:50:43.994-07:00</updated><title type='text'>El nombre</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-_GiAbOplmT4/TgX1lgWlu_I/AAAAAAAAAU8/tlPJsXsQ1fM/s1600/193427px-irakischer_maler_von_1287_002.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 228px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-_GiAbOplmT4/TgX1lgWlu_I/AAAAAAAAAU8/tlPJsXsQ1fM/s320/193427px-irakischer_maler_von_1287_002.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5622169734530579442" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Necesita un nombre al comienzo de su día. Ni bien abre los  ojos, busca uno, o el recuerdo de uno, para situar a los otros en su lugar. Una conjunción de sílabas con sentido concertando las demás, las que restan.&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;La mañana se presenta fresca. Y dura y vieja. Vivida otras veces, en otras mañanas, en otras frescuras. Ahí sigue el miedo de callarla. La cobardía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Piensa un nombre para decir la nada.&lt;/span&gt;&lt;span style=" line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:12.0pt;"  lang="ES" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-2209429810677639758?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/2209429810677639758/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/06/el-nombre.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/2209429810677639758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/2209429810677639758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/06/el-nombre.html' title='El nombre'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-_GiAbOplmT4/TgX1lgWlu_I/AAAAAAAAAU8/tlPJsXsQ1fM/s72-c/193427px-irakischer_maler_von_1287_002.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-4389160044192797617</id><published>2011-06-19T09:04:00.000-07:00</published><updated>2011-06-19T09:15:16.210-07:00</updated><title type='text'>Sueño de Teseo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-1X1VfEj3vXE/Tf4efeQteNI/AAAAAAAAAUs/DM4Y-gb7cjk/s1600/zz_00000029Minotauroyyeguamuertadelantedeunagruta.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 245px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-1X1VfEj3vXE/Tf4efeQteNI/AAAAAAAAAUs/DM4Y-gb7cjk/s320/zz_00000029Minotauroyyeguamuertadelantedeunagruta.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5619962911052888274" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; Lo pusieron en una cárcel para perderlo. Era feo y cualquiera se humillaba teniéndolo delante. Las doncellas lo trataban cruelmente y él no sabía amarlas.  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Sin embargo, desde su celda que palpita en el centro de una sucesión de pasillos y antecámaras, pasa los días preparando un combate imposible. Se hace de fuerzas para derribar muros y llegar a la ciudad donde matará hasta hartarse: que todos paguen su derrota.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;De vez en vez tiene visitas. Hombre y mujeres jóvenes, obligados por las autoridades, participan, vestidos de blanco, en un ritual absurdo y benevolente. Él quisiera devorarlos, pero la reja de su claustro, que no es de hierro sino de sombras y humedades, no permite que los alcance. Sus visitantes le cuentan las nuevas de la ciudad que no verá nunca. Él, los escucha sabiendo que no son dignos de su ira.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Sin embargo, llora un buen rato cuando parten. Esa hermosa juventud obligada a demorarse ante su infame decadencia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Los guardias de la prisión son más fríos. Comentan entre ellos su muerte como un triunfo. Pasan burlándose de su enorme silueta dual, desprolija. Él, impasible, cierra el puño de toro. Recuerda que su madre fue violada en una cava por el jefe de la curtiembre. Y le da la razón a tanta risa puesto que el odio del origen no puede resumir en belleza. Nunca es justo el exceso que da vida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Ni bien se enjuga las lágrimas que denuncian su sensibilidad monstruosa, se imagina un contrincante a su altura. Lo ve de pie, en la entrada; una faca en la mano derecha y un ovillo de lana a medio desmadejar, en la izquierda. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;Él peleará sin armas, como corresponde a un soldado. Se complace en la espera de ese reto.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-4389160044192797617?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/4389160044192797617/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/06/sueno-de-teseo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4389160044192797617'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4389160044192797617'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/06/sueno-de-teseo.html' title='Sueño de Teseo'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-1X1VfEj3vXE/Tf4efeQteNI/AAAAAAAAAUs/DM4Y-gb7cjk/s72-c/zz_00000029Minotauroyyeguamuertadelantedeunagruta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-7545816551329394473</id><published>2011-06-11T09:59:00.001-07:00</published><updated>2011-06-11T10:02:00.413-07:00</updated><title type='text'>Primer amor</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-MttyLlCKY8Y/TfOfFWSrB5I/AAAAAAAAAUk/7cVhi1yOozQ/s1600/REN%25C3%2589%2BMAGRITTE.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-MttyLlCKY8Y/TfOfFWSrB5I/AAAAAAAAAUk/7cVhi1yOozQ/s320/REN%25C3%2589%2BMAGRITTE.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5617008074493200274" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:#0400;  mso-fareast-language:#0400;  mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 27pt; line-height: 200%; font-family: times new roman;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Nadie rescatará esos cuerpos de la orilla. Y en los ojos de los suicidas queda la palabra más cierta. La que desenamora, la que vuelve en el aire para no ser oída. Pero ¿quién puede leer esa palabra en la arena? ¿Quién la dirá mañana, ni bien la espuma denuncie la lozanía de otros cuerpos en el río?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 27pt; line-height: 200%; font-family: times new roman;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Hay un cuenco de barro para contenerla, una profundidad que se vuelve eco impronunciable. ¿Asombro, dices? ¿Rostros en los espejos que duran una noche?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 27pt; line-height: 200%; font-family: times new roman;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Nadie rescatará los cuerpos. Lo sé. Pero yo los seguiré buscando porque quiero ese lugar, esos sonidos sobre los que reposa un silencio convocante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height: 200%; font-family: times new roman;font-family:arial;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;¿Preguntas si algún enamorado hablará de otros? Si. Convencido de su rebeldía.&lt;/span&gt;&lt;span style="line-height:200%;Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:12.0pt;"  lang="ES" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-7545816551329394473?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/7545816551329394473/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/06/primer-amor.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7545816551329394473'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7545816551329394473'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/06/primer-amor.html' title='Primer amor'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-MttyLlCKY8Y/TfOfFWSrB5I/AAAAAAAAAUk/7cVhi1yOozQ/s72-c/REN%25C3%2589%2BMAGRITTE.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-5446470572167201230</id><published>2011-06-04T13:32:00.001-07:00</published><updated>2011-06-04T13:39:21.241-07:00</updated><title type='text'>Pandora</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-hZaGZ8pGtPU/TeqWdE8w9MI/AAAAAAAAAUc/7Joub4DQ_rc/s1600/pandoraX.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-hZaGZ8pGtPU/TeqWdE8w9MI/AAAAAAAAAUc/7Joub4DQ_rc/s320/pandoraX.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5614465311759725762" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:#0400;  mso-fareast-language:#0400;  mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="line-height:200%" lang="ES"&gt;La llevaron a la sala y le mostraron el cofre.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="line-height:200%" lang="ES"&gt;-Esto es tuyo. La abuela lo dejó para vos-explicó su padre aún consternado por el duelo. -No tenés que abrirlo nunca.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="line-height:200%" lang="ES"&gt;La tentación suele convertir en deseo puro cualquier trasto inútil. Por eso la niña, que tuvo por un tiempo el regalo de su abuela sobre la cómoda, se pasaba el día mirándolo, por momentos indiferente, por momentos intrigada. Paseaba los ojos por la cerradura afiligranada de flores, demorándose en los relieves de piedra o en los tritones de cobre que decoraban las punteras. Bastaba que ella tocara los cantos de mármol para que el rechazo de lo prohibido le electrizara la mano. Rechazo que se fue volviendo cada vez más débil conforme la premura de saber se le iba metiendo entre los ojos y el cabello rojizo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="line-height:200%" lang="ES"&gt;Una noche decidió cometer el acto atroz que la volvería desdichada para siempre. Con lentitud giró la llave, levantó la tapa y expuso al aire todas las atrocidades del mundo que salieron disparadas del cofre en forma de mariposas blancas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="line-height:200%" lang="ES"&gt;Cuando la última se perdió en las sombras de la pieza, la niña se asomó al interior. Allí, en el fondo, aplastado por el peso de tanto daño, brillaba un cuaderno de tapas doradas. Con la imprudencia propia de las curiosas, lo sacó y hasta el día de hoy escribe en él su historia. Se ha vuelto ahorrativa la muchacha. Sabe que la esperanza se va con cada página escrita y que ni bien termine todas las hojas del cuaderno, ya no le corresponderá creer en nada.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="line-height:200%" lang="ES"&gt;Sin embargo, la apasiona garabatear la misma historia una y otra vez en los renglones de oro. Es la de una niña a la que su abuela le dejó un cofre con la orden de no abrirlo nunca.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="line-height:200%; Times New Roman&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:12.0pt;"  lang="ES" &gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-5446470572167201230?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/5446470572167201230/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/06/pandora.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5446470572167201230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5446470572167201230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/06/pandora.html' title='Pandora'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-hZaGZ8pGtPU/TeqWdE8w9MI/AAAAAAAAAUc/7Joub4DQ_rc/s72-c/pandoraX.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-7289167405494392997</id><published>2011-05-28T07:28:00.000-07:00</published><updated>2011-05-28T07:33:22.722-07:00</updated><title type='text'>Fedra</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-uLGinpnLrWI/TeEG700tA4I/AAAAAAAAAUQ/uLJWyt5iLLY/s1600/foto7.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 268px; height: 233px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-uLGinpnLrWI/TeEG700tA4I/AAAAAAAAAUQ/uLJWyt5iLLY/s320/foto7.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5611774235542094722" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:85%;" lang="ES" &gt;&lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;&lt;/span&gt;Después se casaron. Una excusa solamente, puesto que pensaban seguir juntos sin importar las formalidades de ley. La piel de uno parecía armada a la media del otro. No necesitaban reconocerse en los besos porque allí se tenían: donde ella terminaba la caricia, él comenzaba a extrañarla. Y así todo el tiempo.&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:85%;" lang="ES" &gt;Un camino de hojas secas desborda el parabrisas. Ella reclina la nuca en el &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;hombro de él y se adormece escuchando música, hablando del color dorado de la hora, calculando la llegada. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:85%;" lang="ES" &gt;Él conduce sin distracciones. Tan protector como en Grecia cuando coincidieron en la visita al teatro de Epidauro y terminaron hablando de la vida sentados en la escalinata. Ella, soltera; él cansado de la soledad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:85%;" lang="ES" &gt;Entran al parque donde los recibe una Afrodita de piedra. La sombra encima del aire. Ella se inquieta brevemente. Ni siente el tiritón, pero el vacío del mar donde caerá, está allí. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:85%;" lang="ES" &gt;No ha saludado al extraño que los espera en la puerta de la casa, pero ya su amor ha comenzado a variar, a ser otro. Aunque crea lo contrario y se aferre al esposo que todavía quiere sin fisuras. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:85%;" lang="ES" &gt;-¿Es ese?-murmura la mujer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:85%;" lang="ES" &gt;-Si, mi amor. Ese es Hipólito. Mi hijo.- La besa y agrega:-Espero se conozcan y lleguen a quererse.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-7289167405494392997?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/7289167405494392997/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/05/fedra.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7289167405494392997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7289167405494392997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/05/fedra.html' title='Fedra'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-uLGinpnLrWI/TeEG700tA4I/AAAAAAAAAUQ/uLJWyt5iLLY/s72-c/foto7.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-1821996154560779621</id><published>2011-05-21T12:54:00.001-07:00</published><updated>2011-05-21T12:57:07.672-07:00</updated><title type='text'>La libertad</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-2M18IvbcVSw/TdgZDeBnGII/AAAAAAAAAUI/g7SuGhFSqLI/s1600/picasso_meninas_ler.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 250px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-2M18IvbcVSw/TdgZDeBnGII/AAAAAAAAAUI/g7SuGhFSqLI/s320/picasso_meninas_ler.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5609260883280074882" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:#0400;  mso-fareast-language:#0400;  mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:shapedefaults ext="edit" spidmax="1026"&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:shapelayout ext="edit"&gt;   &lt;o:idmap ext="edit" data="1"&gt;  &lt;/o:shapelayout&gt;&lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;No dejes que se escape; no dejes que se vaya tan lejos tu libertad. Hacele frente, amala, confiale que los días sin ella no pueden ser buenos. Hablale al oído, eso le gusta. Decile que la querés, que hay barcos dispuestos para ustedes, que un camino de antorchas espera la calidez del verano. No la rechaces, que cada día sin ella, es como ver morir el aire, como dejar de hablar esa palabra joven, imprudente, innecesaria, que nos da vergüenza, pero que debe ser dicha para que detrás, lleguen las otras, las oportunas, las&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;irremediables palabras de la verdad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;No dejes que se escape, no. Pero tampoco la acorrales. Porque la libertad está allí para dejarte avanzar pero sólo si la dejás ir adelante, limpia, con sus ropas de entrecasa, olorosa a pinos y a mañana, con sus dedos que hurgan un instante verde, tu instante, flexible como un junco, como quiere que vos seas para estar a su lado, para ser merecedor de ella.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;No dejes que se escape.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-1821996154560779621?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/1821996154560779621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/05/la-libertad.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1821996154560779621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1821996154560779621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/05/la-libertad.html' title='La libertad'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-2M18IvbcVSw/TdgZDeBnGII/AAAAAAAAAUI/g7SuGhFSqLI/s72-c/picasso_meninas_ler.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-1682297813144357686</id><published>2011-05-15T09:10:00.000-07:00</published><updated>2011-05-15T17:24:43.709-07:00</updated><title type='text'>La mujer aquella</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-ubux7ZVQq9s/TdAFlXjQqrI/AAAAAAAAAUA/9Pk8tDrE4EI/s1600/Picasso-The_Dream-Surrelism.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 230px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-ubux7ZVQq9s/TdAFlXjQqrI/AAAAAAAAAUA/9Pk8tDrE4EI/s320/Picasso-The_Dream-Surrelism.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5606987675611474610" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los vecinos comentan mucho sobre la mujer  aquella. Dicen que sopla un viento de trigales por su pelo enagenado, por su porte de musgo y de vertiente.&lt;br /&gt;Hablan de que convive con la fiebre humillante de la soledad; que anhela espacios, entre misa y misa; que deambula, estúpida o sabia, por calles y edificios como una promesa.&lt;br /&gt;Recuerdan, cuando la ven lamerse heridas tan viejas como cartones centenarios, que una y otra vez, no fue así; que porfiadamente se abrazó al cuello de miles de hombres imaginados y por eso hermosos, para retenerlos en la huida y dejarse una parte de ellos en el pecho. Luciérnagas sombrías y difuntas.&lt;br /&gt;Cuentan que arrancó cada foto, cada pobre retrato de los costados de su cama y los enterró bajo rosales convencida de que esos hombres alguna vez queridos volverían a ella como un globo de pétalos fragantes.&lt;br /&gt;Le pega mal la soledad. La vuelve violenta y dócil, la pone restallante de risas y de lágrimas, de recuerdos como almíbar en la boca.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Habla sola y perdida. Escribe versos imposibles con la lluvia y los copia en papel de seda. Después, los deja en lugares prohibidos: confesionarios, hospicios y maternidades, hogares de retiro. A la par se enoja, bajo el sol de la siesta, porque las sombras que la cercan opinan sobre su delirio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;En mitad de su cordura lastimada, es libre.&lt;br /&gt;Por eso la juzgan con el rigor de la piedra que cae al vacío.&lt;br /&gt;Todos le huyen.&lt;br /&gt;Casi con miedo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-1682297813144357686?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/1682297813144357686/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/05/la-mujer-aquella.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1682297813144357686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1682297813144357686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/05/la-mujer-aquella.html' title='La mujer aquella'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-ubux7ZVQq9s/TdAFlXjQqrI/AAAAAAAAAUA/9Pk8tDrE4EI/s72-c/Picasso-The_Dream-Surrelism.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-2575818371123287723</id><published>2011-05-08T12:07:00.001-07:00</published><updated>2011-05-08T12:19:56.065-07:00</updated><title type='text'>La vejez</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-cgvAeydPwEE/TcbqL7zq6pI/AAAAAAAAATw/f7JtHmP6ANI/s1600/Georgia%2BO%2527Keeffe%2BNeck%252C%2B1921%252C%2BAlfred%2BStieglitz.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-cgvAeydPwEE/TcbqL7zq6pI/AAAAAAAAATw/f7JtHmP6ANI/s320/Georgia%2BO%2527Keeffe%2BNeck%252C%2B1921%252C%2BAlfred%2BStieglitz.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5604424277063035538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:#0400;  mso-fareast-language:#0400;  mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;No sabe cuándo comenzó esa inquietud, ese arrepentimiento. El aire se disuelve en el corazón lo mismo que un trozo de hielo. En la intimidad, llora y no se alivia. Pero no es cuestión de llanto, no. Es más bien una cadencia, una imposición a largar, hasta el fin, tanta primavera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;La profesora ingresa al aula y el alumno está ahí, junto a la chica que dice ser la novia. Se abrazan. Él busca la oreja de la muchacha para besársela glotonamente. En esos días tiene los ojos pícaros de los adolescentes. Rulos cortos sobre una piel que al tacto debe ser suave y elástica. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Los novios se ríen sin hacer ruido ni bien la mujer comienza a dar la clase. Lo conocido se ubica en el sitio predispuesto para eso: sobre el escritorio, una pila de libros y carpetas, las tizas al costado del borrador que deja su huella blanca sobre la fórmica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Dicta el cuestionario, recorre al grupo con la vista y corrobora que escriban. El alumno levanta la cabeza del cuaderno y deja ver un lunar en la barbilla, el vello que pugna por brotar, la sombra de un bigote mal afeitado. De vez en vez le pasa la mano por la pierna a la compañera para que no lo olvide.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;De nuevo la inquietud. Ahí, donde arde todo el verdor del parque que puede ver desde la ventana. Podría doblarse, contraer ese corazón que duele desde el fondo de la pena. Podría morir por ese anhelo, sin precisar su nombre. Sólo con sentirlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Un chico comenta que en el último viaje a la luna, las cámaras de las computadoras no se congelaron a pesar de haber caído la temperatura de 130 º a -50º.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;Otro inventa un juego, o una historia, o un insulto que no entiende. Una alumna señala el pizarrón y anuncia la cercanía del recreo.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Piensa: "son tan jóvenes y frágiles para este mundo”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Un sol de viernes enciende las tapas sucias de los bancos y esa sensación invasora se extiende a sus actos: pereza para corregir, lentitud en las imágenes que percibe, olvido radiante. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;“¿Por qué serán tan hermoso?”, murmura entre dientes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Los ve crecer de lejos, sin tener el mando, sin poder gobernar esas vidas como si fueran suya. No tiene pertenencia ni dominio. Salvo la vaguedad de los saberes, la rutina de dictar y corregir en cada uno de ellos, una misma ignorancia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;Toca el timbre y aún su sensación de ahogo no ha terminado. El chico pone la hoja con los ejercicios resueltos encima de sus carpetas. Usa el desprecio habitual, de quien deja a una mujer enamorada en un aula vacía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:27.0pt;line-height: 200%"&gt;&lt;span style="line-height:200%;font-size:100%;" lang="ES" &gt;“La vejez es despiadada”, se dice justificándolo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-2575818371123287723?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/2575818371123287723/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/05/la-vejez.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/2575818371123287723'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/2575818371123287723'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/05/la-vejez.html' title='La vejez'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-cgvAeydPwEE/TcbqL7zq6pI/AAAAAAAAATw/f7JtHmP6ANI/s72-c/Georgia%2BO%2527Keeffe%2BNeck%252C%2B1921%252C%2BAlfred%2BStieglitz.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-3216529841269641621</id><published>2011-04-30T16:22:00.000-07:00</published><updated>2011-04-30T16:25:40.419-07:00</updated><title type='text'>El postre de cumpleaños- Última entrega</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-TiifgYfcffE/TbyaLRsK32I/AAAAAAAAATo/Hng7OKNV_rQ/s1600/ni%25C3%25B1os.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 230px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-TiifgYfcffE/TbyaLRsK32I/AAAAAAAAATo/Hng7OKNV_rQ/s320/ni%25C3%25B1os.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5601521555059957602" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;(“Déjame que llore crudamente/ con el llanto viejo del adiós…”)&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Los primeros en llegar fueron los Sánchez Villa. Celeste Méndez de Sánchez Villa le alcanzó a Rosario un envoltorio con masas, que traía, cumplidamente, de chocolate y de crema, "para después de cenar". Ella era una de esas señoras perezosas para todo. Cada acto lo hacía dando un ligero suspiro de fastidio o de indiscutible cansancio por el mundo. Él por su parte, le tenía fobia a los pájaros enjaulados, le resultaba imposible hablar rápido y odiaba las reuniones de amigos, salvo la que daba Fuentes una vez en el año. Sus actitudes y maneras tenían algo indefinido, similar a la de un tímido que busca la disculpa. &lt;span style=""&gt;      &lt;/span&gt;Para él daba lo mismo hablar del tiempo o de la crisis política en Medio Oriente. Abordaba las discusiones, sin fuerza ni pasión, sobrevolándolas como un colibrí sobre las flores. No era un ignorante. Al contrario, estudiaba los temas recientes y los viejos con ahínco de catedrático. Pero en el momento de aplicar eso que sabía en una conversación interesante, se conformaba con agregar comentarios sin valor, sin contenido aparente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Leíste los diarios de hoy? Yo no tuve tiempo.-le preguntó Fuentes sirviendo un whisky para él y otro para su amigo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Yo sí. Viene dura la mano.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Y..., esto se resuelve con un plan económico más sólido, ¿no te parece?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Rosario y Celeste hablaban en la cocina. Elogios de todos los años y comentarios más que oídos se repetían obsecuentes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Vos sabés que el día no me ayudó para preparar la crema de frutillas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Qué lástima! ¡Y justo a vos Rosario que te sale tan rica! Yo siempre le digo a Claudio: no hay como la cocina de los Fuentes. Si bien una sola vez en el año se disfruta, vale la pena. ¿No es cierto que te lo digo siempre?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí Celeste.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Mi idea, le decía a Fuentes, era invitarlos más seguido, hacer reuniones más continuas ¿no? Pero, vos viste, esta casa es tan chica y además, no todo el mundo puede venir cuando uno dispone. Así dejo firme el 3 de febrero y los invitados no faltan. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Son lindas las reuniones de amigos.-Claudio Sánchez Villa curvó ligeramente los labios para decir esa frase.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Rosario tomó un vaso de la mesita de las bebidas y se sirvió lo habitual en las reuniones: Martini seco. Fue la única que contestó al comentario de Sánchez Villa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Son lindas cuando uno está contento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Decime Horacio ¿vos tenés material referido al arte precolombino en América?-preguntó Celeste desde el otro sillón.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Si. Debo tener algo en la biblioteca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Porque yo me acuerdo que vos coleccionabas unas fichas que venían en unos libros de tapas duras...no hace mucho de esto...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Pero Celeste, ya te dije que yo te iba a buscar material.-dijo Claudio incómodo con el pedido de su mujer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;-Unas amigas están haciendo un trabajo sobre las culturas americanas y necesitan algo sencillo pero claro respecto a eso. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Fuentes se dirigió hasta la biblioteca. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Acá deben estar esas fichas. –Dijo mientras sacaba el material del estante.-Son bastante claras. Tienen lo justo, es decir, son a título ilustrativo y nada más.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Fuentes tiró del cordón que mantenía cerrada la carpeta&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-¿Ves? Acá tenés los mayas...con láminas y todo.-los papeles crujían al volverlos uno a uno sobre sí-los incas... ¿Mirá este paisaje?...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Un papel amarillo plegado con apuro que cayó de entre las láminas y las fichas. Fuentes lo levantó.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Es que tenés de todo Horacio acá en la biblioteca.-dijo Celeste.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Fuentes debe ser el tipo que más obras de arte tiene en la casa.-la voz de Claudio llegó lentamente desde el living.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;El timbre se escuchó otra vez. Eran los Aguirre Suárez, matrimonio, este, verdaderamente interesante de ser visto y estudiado. Los dos parecían viejos. Lo habían sido hasta en la juventud. Los dos, feos. Los dos, gordos, alevosamente gordos. Los dos, tristes y vencidos, notablemente infelices. Lina Martínez de Aguirre Suárez era propietaria de una tienda de productos dietéticos. En ese lugar se refugiaba a comer. No le importaban las ventas puesto que le sobraba para vivir. Ella necesitaba ser dueña de un negocio que le permitiera engordar con calma, sin sentirse completamente culpable. Por eso había comprado una dietética, en la cuál podía encontrársela despachando clientes con la boca llena de frutas secas, de higos de Esmirna, de dátiles, de bombones de mandioca, de nueces y avellanas que se hacía traer especialmente descascaradas y prontas para su ingestión. Cuando recién la conoció Fuentes, se maquillaba mucho. Ahora circulaba por la vida a cara lavada y resultaba patética. Sobre una piel rota, las arrugas innumerables le custodiaban los ojos, los párpados hinchados de grasa, el labio inferior vencido por el peso de tanta conseja referida a los beneficios naturales de las castañas de Cajú en ayunas y del glúten en arrollado. Esa noche tenía un vestido lila, de encaje finísimo que se le arrollaba sobre el vientre y ella permanentemente estiraba hacia abajo. El marido de Lina, Martín Aguirre Suárez, era ingeniero naval. Hombre de dinero por sus trabajos para el gobierno, había recibido condecoraciones y premios en su profesión. Era un poco más buen mozo que Lina, pero no tanto para dejar de ser feo. Gordo, gordísimo, su entretenimiento habitual era el de engañar a su esposa con cualquier mujer que pasara por la calle. A todas les regalaba un viaje a algún lugar del mundo. Después, las dejaba. Con una secretaria visitó Grecia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Con otra, Holanda. Con su contadora estuvo en India y con una modelo recorrió Rusia. Sin embargo, dentro de su seriedad y sus modales correctos, quedaba algo de aquél Martín Aguirre Suárez con el que practicaba remo en el Club. Todavía recordaba Fuentes cuando iban juntos a la cancha o al puerto a ver barcos y Martín le decía: "alguna vez voy a diseñar uno mejor que estos". &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;No habían tenido hijos. Intentaron. Hicieron estudios interminables pero Lina nunca quedó embarazada. Eso inauguró la época de la indiferencia para ellos que se marcó después de un viaje a Chile a ver otro especialista. "No tiene sentido. Lo hago por Lina. Ella todavía tiene ilusiones ¿sabés?", le dijo Martín unos días antes. Al volver de aquél viaje se afirmó el odio. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Vivían juntos, pero no ni se miraban. Aún esa noche, en casa de Fuentes, entraron en distintos horarios. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Lina le alcanzó a Rosario una bandeja con bocaditos de nuez y comenzó a saludar a los otros. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Martín llegó unos minutos más tarde con su justificación tan sabida, tan mínima. Dijo que no había lugar para estacionar el coche.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Será posible que sólo nos veamos una vez en el año Fuentes. -dijo Martín abrazándolo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Sí. Es que con Rosario somos medio fiacas para hacer reuniones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Eso es cierto. Fijate vos que desde que yo presido la Fundación Protectora del Animal, desconozco lo que es el descanso.-agregó Celeste bebiendo un trago de martini.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Vos porque no querés que las otras hagan el trabajo que les corresponde. Te aturdís de papeles sin necesidad.- Claudio Sánchez Villa miraba de reojo a su mujer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Es que a veces una no puede relegar tareas Claudio. Hay cosas que solamente una sabe hacer. Mirame a mí con la dietética. Si no es por los proveedores, es por los clientes fuera de horario, la cuestión está en que jamás llego temprano a casa. Martín no se hace problemas porque no está ...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Además Claudio es tan detallista. No se permite el menor desliz respecto de los platos. Y yo no tengo la mano para la cocina que tiene Rosario. Mi mamá me decía: "¡Ay Celeste!, ¡cómo va a sufrir tu marido cuando tenga que probar una comida hecha por vos!". Pobre mamá. Ella me retaba. Creo que fueron sus palabras las que me acomplejaron respecto de la cocina...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-No sé si es importante que cuentes todas tus anécdotas de soltera querida. Estamos en un cumpleaños ajeno. Los dueños de casa deberían hablar más que vos.- dijo el doctor con voz suave pero firme a su mujer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;-¡Oh, sí! Es una tontería.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;-¿Por qué una tontería?-la voz de Rosario surgió brumosa, igual que la de una sacerdotisa.-Es bueno que algunas veces no se cuenten únicamente las cosas que los dueños de casa quieren. Es bueno decir lo que uno piensa, algunas veces...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;El timbre sonó por última vez aquella noche. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Fuentes abrió la puerta sin sorpresas ante la imagen desenfadada de Felicitas Mujica de Navarro, viuda del General. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Hola, hola a todos! ¡Pero que maravillosa reunión! ¡Igualita que la de todos los 3 de febrero! ¡Y vos Rosario siempre espléndida! Yo me pregunto Fuentes, ¿cómo hacés para que tu mujer esté preciosa a pesar de los años?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Felicitas Mujica era una amiga de la infancia de Rosario. Entre todas las mujeres que estaban allí, para Fuentes había sido la más hermosa. Dueña de una casa de decoración, la pensión de su marido le permitía vivir holgadamente en el centro de la ciudad y darse algunos lujos caros y banales: cambiar el auto, criar perros finos, someterse a los tratamientote de belleza más estrafalarios. Se podía decir que felicitas había sometido su cuerpo a las mutaciones más disparatadas con la intención de ganarle a la vejez. Su locura por verse “bien” había comenzado después del casamiento con Navarro. Él aún no era General y ella estudiaba Bellas Artes. Se fueron a vivir a Mendoza. Fuentes y Rosario los despidieron. Unos años después al volver, los objetivos de Felicitas habían cambiado. Según le confesó a Rosario una tarde en lo de la masajista, tenía miedo al paso del tiempo, a volverse fea. Contaba veinticinco años. La ingenuidad le acariciaba las mejillas. Cada año, estaba más hermosa. Las mujeres hablaban de ella comparándola con un fenómeno de tersura, contagiándose con la fiebre de la juventud que Felicitas irradiaba en sus charlas y en sus poses encima del sofá. Continuó así, de sauna en sauna, de gimnasio en gimnasio, de quirófano en quirófano, hasta que falleció el General Francisco Navarro, sustento y confort de su vida. El día que él murió, no podían alejarla del cajón. Ni bien se repuso, se miró la demacración en el espejo y pidió turno en lo de la cosmetóloga. Ahora se cubría las cicatrices con el encaje de sus sombreros. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Está visto que vos Lina no cambiás más. Podrías adelgazar querida, mirá yo me comprometo a pasarte la dirección de un buen consultorio que te puede ayudar a quitarte un poco de peso. Es una operación de unas horas y quedás regia. Y vos Martín, a ver si le decís a tu mujer que me haga caso, es linda y es una verdadera pena verla tan gorda, ¿no te perece?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Qué Felicitas esta!- respondió Martín forzando una sonrisa. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Que tal si pasamos a la mesa-dijo Rosario.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí. Es lo mejor. Me muero por probar el plato de jamones. Vos Celeste podrías tomar unas clases con ella. Es la experta de los platos fríos.-agregó Claudio pretendiendo ser agradable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Si cocino bien. Andá a encontrar otra que queme los huevos fritos como yo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Fuentes logró escabullirse entre los invitados. Necesitaba un momento a solas, un tibio momento para encontrar lo que había estado buscando todos esos días. Se refugió en el baño de la planta alta. Cerró con llave. Era un alivio estar allí. En el papel, la letra menuda de Rosario le confió la historia. “&lt;i style=""&gt;El centauro&lt;/i&gt;” leyó pasándose los dedos por la frente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBlockText" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Hubo días en los que ella jamás soñó. En los que se detuvo a contemplar los médanos y las garras crispadas de las olas. Días en los que supo con certeza cuál era la distancia que la separaba del centauro. Ese que corría por la playa al amanecer y que ella alcanzaba a vislumbrar en las aguas junto con el reflejo del bosque. Ese centauro que insinuaba el contorno de su cuerpo y de sus patas sobre las piedras húmedas cuando se acercaba a beber. Veía esfumarse aquel reflejo, aquella figura incierta con ese galope que parecía quebrar las arenas y que ella sentía quebrársele dentro como lo que se pierde, inocente, con un parpadeo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Horacio, estamos todos en la mesa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;¿Cómo explicarle que ya no era lo mismo esa mesa y los invitados? ¿Cómo decir que las cosas ya no eran iguales entre ellos? ¿Cómo diagramar una excusa, esa definitiva y total, para despedir a las visitas sin desairarlas, sin hacerlas sentir demás en aquél mundo de dos, Rosario y él, para el resto de la vida?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-¡Ya bajo!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBlockText" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Alguna vez pensó en hablarle. En llamarlo para acariciar su lomo tal vez suave y sus cabellos ondulados. Pero no se atrevió. Eran demasiadas las tristezas que conservaba en el pecho. Eran muchos los días de mirarlo detrás de las rocas para no asustarlo y muchos también los amaneceres que quedaron allí, en ese sitio de arena y agua, esperando el galope, al principio difuso pero luego claro y familiar a sus oídos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 1cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;También pensó en salir de su escondite y mirarlo para que comprendiera que no tenía intensión de destruirlo, que no tenía el más pequeño deseo de interrumpir su galope, su sereno juguetear de barbas mojadas de mar. Pero tampoco se atrevió. Sabía que los centauros eran seres libres a los cuáles había que contemplar desde lejos o como ella, reflejados en espejos húmedos. Y le dolía cuando al desaparecer por la playa, escuchaba los cascos entre las olas y podía ver sólo las huellas alargarse como una herida al costado de la espuma, perdiéndose en algún lugar, en algún violento silencio que le estaba negado.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 1cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Pero hubo momentos en los que su boca no soportó el peso de tanta nostalgia, de tantos soles surgiendo de a pedazos entre las peñas donde se levantaba, somnoliento, con una presión casi marina el recuerdo inagotable de su centauro. Fue en aquellos momentos en los que deseó terminar con aquel amor inverosímil, desierto de caricias. Con aquel amante al que solo podía ver una vez en el día, durante unos pocos minutos. Renunció porque sabía que la playa sería interminable sin ese centauro, son la danza de ese cabello enloquecido de salitre, sin su espera reposada detrás de las rocas mayores para ver una figura bebiendo.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 1cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 1cm 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Lo cierto es que siempre vuelvo a ocultarme en la calma del sol y la mañana. Aturdida, mientras intento tocar con la imaginación su pelaje brillante después del trote y su espalda erguida, impecable como una sombra. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBlockText" style="line-height: normal;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Sé que nunca me atreveré a conspirar contra aquel orden prefijado que nos une y nos separa; no seré capaz de avivar esta duda de no saber si el último centauro de la tierra regresa todos los días atraído por la frescura del agua o por el reflejo de una mujer en la orilla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Fuentes Se acomodó el cabello, se lavó la cara y bajó.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Sus invitados no habían empezado, nunca empezaban sin él.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-¡Pero que mesa que has preparado!-dijo Lina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Hasta tuviste en cuenta que fumo, por eso me alejaste de la ventana.- acotó Claudio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-No sé, siempre la dispongo igual.-se escabulló Rosario sin intenciones de responder.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Mi mujer suele hacer las cosas bien. -agregó Fuentes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-¡Qué mujer que tenés Fuentes, vos sí que te sacaste la lotería!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-No sé si la lotería, pero...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-¡Ay, qué maravilla de platos! Cada vez que vengo te pondero lo mismo. ¿De dónde los sacaste? Son de una porcelana finísima. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Eran de las tías de Horacio. Son alemanes. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Al sentarse, Fuentes vio al doctor y al ingeniero servirse en los platos de porcelana, y a Felicitas levantándose el velo para llevarse el tenedor a la boca. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Vio a Celeste con su intranquilidad de síncope y su vestido, hablar de la fundación mientras a nadie le importaba. Vio a Lina, la pobre Lina, metida en la tibieza de su gordura como un duende entre las violetas. Y vio a Rosario negándole la mirada, caminándola por el mantel, para no entregársela a él, que la reclamaba desde la cabecera. Se dejó humillar por la indiferencia de su mujer, hasta que formuló la pregunta esa que hizo fijar en él, ahora sí, el par de ojos muy redondos de su esposa. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-¿Qué piensan ustedes de Rosario y de mí?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Que hacen un matrimonio maravilloso-Dijo Felicitas manchándose el vestido con un trozo de jamón húmedo de crema.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-¿Qué vamos a pensar? Que son nuestros mejores amigos, que nos reciben muy bien todos los años, que...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Celeste, creo que no es eso a lo que se refiere Fuentes. No opines si no estás segura de decir algo atinado.-interrumpió Claudio Sánchez Villa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No creo haber dicho algo imprudente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Eso. Ella no dijo nada fuera de lugar Claudio. Perdoná que me meta en sus cosas, pero es mi deber como mujer defenderla a Celeste.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Lina, vos no hagás ninguna acotación. No es tu tema.-el ingeniero hablaba despacio cuando reprendía en público. Fuentes ya lo había presenciado en otras oportunidades.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Dejame hablar Martín! Yo tengo derecho a opinar porque soy libre de hacerlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Todos somos libres. El tema es como usamos esa libertad. Me está fastidiando tu postura. No quiero hacer una escena delante de mis amigos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-También son míos aunque te pese. No me ofendas Martín. Yo también tengo sentimientos, yo también me puedo ofender-Lina se llenaba a la boca hasta no poder hablar, bocados de comida, como si fueran confites para fiesta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Te pido por favor que no llores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Es que vos la ofendiste Martín. Ella no hizo otra cosa más que sentirse solidaria con mi problema.- dijo Celeste agachando la cabeza. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Pero no me contestaron qué opinión las merecemos Rosario y yo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Basta Fuentes. Voy a buscar el otro plato. Y un poco más de vino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Quedate! Creo que te tiene que interesar más que a mí esta conversación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No tiene ningún sentido arruinar una noche de amigos por una tontería. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Esta entrada es un manjar! Después te pido la receta. Si Navarro estuviera vivo te diría lo mismo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-A ver Fuentes, ¿qué querés que te contesten? ¿Que somos una pareja extraordinaria?, ¿que se nota que todavía nos queremos, y esas pavadas que se dicen cuando hay invitados de por medio?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Por qué no dejás que lo digan ellos?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Rosario salió del comedor y regresó con una bandeja. El olor de la carne bien cocida hizo que los invitados se volvieran hacia ella.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Pero qué maravilla Rosario! ¡Igual que todos los cumpleaños! Lomo de cerdo a la ciruela. Esto sí que da que hablar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No te equivoques Felicitas. Hay otras cosas en la vida que dan más que hablar que un lomo a la ciruela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Lo dudo Fuentes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;La conversación posterior discurrió en torno a la problemática de la poca venta de cereales al exterior. Claudio asentía con parsimonia mientras Celeste buscaba el trozo de carne más cargado de jugos y ciruela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;-Hoy deseo hacer un brindis en honor de muchas cosas.- la voz de Fuentes hizo que el sabor del lomo a la ciruela se tornara ácido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Brindemos entonces.-dijo alguien.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí, brindemos. Por la vida. Nadie se acuerda de brindar por la vida. Porque la tenemos y eso nos hace olvidarla. Quiero brindar también por mi trabajo, y, especialmente, por mi secretaria nueva.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Cambiaste de secretaria!- preguntó Claudio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí. La señora Farías obtuvo finalmente su jubilación tan demorada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Es lo mejor. Yo tengo que jubilar a una empleada de la dietética y me las voy a ver de figurillas cuando tenga que decírselo.-agregó Lina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-A mí me fue fácil. No requiere grandes esfuerzos sacarse a la gente que no sirve de encima.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Y conseguiste otra?-se interesó el ingeniero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí, sí. Se llama Patricia. Y por ella también quería brindar esta noche. Es muy joven ¿saben? Es muy bonita. Hasta podría ser mi hija.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Te la buscaste linda y joven- el comentario del ingeniero causó risas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-La encontré. Me es útil y eso es lo más importante. Como habitualmente pasa: lo más importante es lo que no se busca demasiado. Pero además quiero brindar por mi mujer Rosario. Por los años de infelicidad que le di. Por el poco amor que nos quedó para tenernos, por la intolerancia, amigos, esa traidora...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;La servilleta de Rosario, hecha un bollo sobre el mantel. Los cubiertos que hacen ruidos pequeños. La mujer que comienza a llorar. Que busca levantarse. Que no puede.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No te estés escapando como hace dos noches atrás. Quiero brindar por el miedo que nos tenemos Rosario. Porque nosotros nos tenemos miedo ¿saben? Los años no atemperan las posibilidades del miedo. Él está. Le tenemos miedo a nuestras decisiones, a nuestros fracasos...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Basta Fuentes, por favor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Nosotros estamos peleados, amigos. Esta reunión se realizó porque sí, sin ganas. Se hizo. Y es la última. Disfrútenla porque no va a haber otra. Disfruten el lomo a la ciruela, el vino, el sambayón que habrá de postre y la torta, como todos los años. De ahora en más quiero un cumpleaños pacífico. Sin tener en cuenta que todo esté lustroso, perfecto para recibirlos. No tengo más interés en festejar mi cumpleaños.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Tomaste mucho, te cayó mal.- acotó Claudio ceremonioso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No, no tomé nada. De ahora en más, digo, quiero pasar mi cumpleaños a solas. Descorchar una botella de champagne y brindar por el calor de febrero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Voy a ver el sambayón…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Quería decirles esto porque con mi mujer hemos decidido quedarnos definitivamente solos. Para que no nos desconfiemos más… nosotros dos. Nada más.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;No es importante si Rosario se levantó y salió hacia la cocina tapándose la cara con las manos o si los invitados, dejaron los cubiertos a los costados del plato y hablaron despacio de retirarse después del postre. Lo que sí cuenta es lo que dijo Fuentes. Sereno, con su mechón de cabello canoso cayéndole sobre la frente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Lo que pasa en esta casa es que se nos fue el amor dando un portazo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No digás eso. A veces son etapas en la vida de la gente.-dijo Celeste.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Vos te callás. Es asunto de ellos.-dijo el abogado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡No me callo nada! ¡Me tenés harta Claudio con tu prudencia! Es asunto de todos los que estamos sentados en esta mesa. Hay una mujer llorando en la cocina y hay un hombre destruido al lado nuestro. ¡Y son nuestros amigos! Yo los quiero ayudar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡No te metas querés!. ¡No hagás una escena!.-Claudio tomaba del brazo a su mujer mientras decía esto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Dejame! Siempre se hace tu voluntad. Siempre vos y tus opiniones fantásticas. Fuentes, pensalo. Rosario es muy buena. Yo sé que te quiere mucho más de lo que parece.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Es verdad Fuentes. No tomes las cosas tan a la tremenda. Ella es una buena mujer.-Lina dijo esto y Fuentes sabía que el ingeniero le golpeaba la rodilla por debajo de la mesa. Necesitaba tanto que se metieran en su vida esa noche.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Bueno. Creo que nos vamos.-Claudio se había puesto un poco colorado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Yo mañana tengo que madrugar.-mintió el ingeniero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;    &lt;/span&gt;-¿No esperan el postre? Hay sambayón, como todos los años.-dijo Fuentes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;En la cocina, el olor dulce y caliente invadía el cuarto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Además no terminé el brindis. Esta noche, antes que no vuelva a verlos, quiero brindar por la monotonía. Por esto que ha pasado entre Rosario y yo que no se remedia con una cena de amigos o un postre bien hecho. Te quiero mucho, Rosario.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;En el dintel de la puerta de la cocina, la sombra proyectada por la mujer anulaba el brillo de unas cuantas baldosas. Desde allí llegó la respuesta esa para que todo continuara como al principio, sin dejar nada fuera de sitio, sin descalibrar nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Yo... yo... dejé quemar el sambayón. Este año no habrá postre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-3216529841269641621?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/3216529841269641621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/04/el-postre-de-cumpleanos-ultima-entrega.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3216529841269641621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3216529841269641621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/04/el-postre-de-cumpleanos-ultima-entrega.html' title='El postre de cumpleaños- Última entrega'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-TiifgYfcffE/TbyaLRsK32I/AAAAAAAAATo/Hng7OKNV_rQ/s72-c/ni%25C3%25B1os.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-8024188559511786103</id><published>2011-04-23T15:19:00.000-07:00</published><updated>2011-04-24T08:35:56.180-07:00</updated><title type='text'>El postre de cumpleaños-quinta entrega</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-QqdpfFZ4axo/TbNQ2QA8j-I/AAAAAAAAATg/Z898qDu0Xoo/s1600/CARTAS3.JPG"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 320px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-QqdpfFZ4axo/TbNQ2QA8j-I/AAAAAAAAATg/Z898qDu0Xoo/s320/CARTAS3.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5598907654693752802" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;(“Fuimos el viajero/que no implora, /que no reza, que no llora, /que se echó a morir”)&lt;br /&gt;El ataque de presión que le dejara el cuerpo paralizado a mi abuela pero el cerebro intacto, le sobrevino mientras ella cocía un vestido para tía Dolores. A esas alturas mi odio hacia Carlos Bazán se ubicaba dentro de las fronteras de la costumbre. Un espacio que suele compartirse con unos pocos privilegiados. Pasamos horas en una cautelosa abulia, sentados los tres o los cuatro, cuando Carlos venía a dar sus condolencias, en la sala, aguardando que la abuela reaccionase. Pero no. La luz del sol invadía y se retiraba de su rostro sin haberse producido en él, ni un gesto. Hubo momentos en que, al no poder comunicarse, le daban a mi abuela molestos ataques. Gritaba una sílaba que no lográbamos precisar en nuestro apuro por consultar médicos o por traer medicinas. Y en esa búsqueda gestual de encontrar la palabra pronunciable, su rostro se deformaba, poblándose de repliegues y rubores. Yo, que la quise tanto, encontraba difícil habituarme a ese cuerpo inmóvil sobre la cama. Recuerdo una cabecera cargada de santos y un crucifijo, una noche de domingo en que tuve que llevarle la comida. Cargué la cuchara con el caldo humeante. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Lentamente, la acerqué a la boca torcida. Esta se abrió, revelándome un panorama desolado de dientes y de labios flojos. Creo que lloré mientras vaciaba el contenido de la cuchara en aquella boca.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;br /&gt;                   -Mañana vendrán los médicos.-dijo tía Estela.&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;br /&gt;                   -Vienen todos los días y se van con las mismas respuestas. Carlos dice que no va a reaccionar. Nadie tiene esperanza. ¡Yo misma ya no sé que pensar!-tía Dolores dejó los cubiertos al costado del plato.&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Tenemos que ser fuertes.-tía Estela me miró mientras tía Dolores se secaba las lágrimas con el filo de la servilleta.-Lo de mamá puede durar una semana o toda la vida. Nos queda cuidarla...y...hablarle...para ver si nos responde.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Carlos y yo fijamos fecha de casamiento. Será en agosto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Eso ya lo habíamos hablado Dolores. Me parece bien. Creo que el trato fue ese: vos te casabas y yo la cuidaba a mamá.-tía Estela tenía una manera delicada de comer ciruelas sin dejar de hablar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Terminé mi manzana y me levanté de la silla limpiándome la boca con la servilleta. Fui al escritorio. Desde allí escuché el resto de la conversación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Carlos quiere hablarte por la casa Estela. Él la quiere...mejor dicho...nosotros la queremos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Yo sabía que esas teníamos. Es imposible y vos lo sabés. ¿Adónde voy a ir a vivir yo? ¿Con ustedes? ¿Con mamá en un hospicio? No Dolores. El trato fue que yo me quedaba en la casa. Además falta la opinión del que está en Italia. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Él va a decir que sí, Estela. ¿O vos te creés que se va a tomar el trabajo de preocuparse por nosotras? Ni siquiera de Horacio le importa. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Si te escuchara mamá no te lo perdonaría. No te perdonaría que hablaras así de él. ¿Por otra parte, Carlos qué viene a exigir? Me extraña que una mujer grande como vos Dolores no lo haya hecho callar. Si vos conocés más que nadie mi situación: ¡Yo me quedo sin nada Dolores! No tengo marido, no tengo hijos, no tengo a nadie más que a ustedes. Bueno yo elegí mi soledad. Pero no me saqués de aquí. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Yo le dije eso a Carlos. Pero él, viste, insistió. Dice que el departamento de él es muy chico para nosotros. Que para una sola persona alcanza, pero para un matrimonio… Él decía que vos fueras a vivir ahí, si a mamá le llegara a pasar algo, claro está, con Horacio… Es mi última oportunidad de formar una familia, Estela…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Tía Estela, se alejó un poco de la mesa. Con esa lentitud tan suya para tomar distancia de algo y poder reflexionar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;      &lt;/span&gt;-La casa es para mí. Además, falta le respuesta de Italia, y que muera mamá...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;A las palabras cansadas entre los muros, siguió el silencio, y con él, la idea, al principio frágil, más tarde definitiva, corpórea en mí, de terminar con la molesta permanencia de Carlos Bazán en la casa.&lt;span style=""&gt;    &lt;/span&gt;En el extremo del corredor, el respirar de mi abuela, alentado por las puertas cerradas, parecía la voz de un prisionero. Llegaba advirtiéndome que no debía dormirme. Que era menester seguir vigilando por mis mujeres antes ese enemigo que era Carlos. Yo era el encargado de alejar la tristeza que rondaba habitaciones y cuartos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Ni bien terminaba de estudiar, en los días que siguieron, buscaba la bicicleta y me iba a casa de Enrique. Aunque en mi casa me habían prohibido ver a mi amigo, yo no les hacía caso. Me escapaba a la hora de la siesta de aquél mundo tan escabroso que era el mío y buscaba refugio en el jardín de Enrique. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Allí, me tendía en el césped y entrecerraba los ojos. Sin lentes, permitía que esa nebulosa de la miopía me adormeciera. La siesta que sería mi última visita a lo de mi amigo crucé el parque. Antes de llegar salió la mucama a recibirme.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Qué querés?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Está Enrique?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;La mujer me miró un momento. Después se refregó las manos con los pliegues de un delantal.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Esperá.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Lo vi bajando las escaleras. Le noté algo extraño, dudoso, en su forma de esquivarme la mirada. Al principio hablamos de cosas pasajeras. Cuando nos sentamos en el banco de piedra, las palabras llegaban igual que golpes de goma.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No quieren que me junte más con vos Horacio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Quién no quiere? ¿Pero, por qué?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Mirá hace unos días vino un hombre a casa. Ese que los visita a ustedes. Pidió hablar con papá y con mamá. Pero cuando se fue mamá me dijo que no me juntara más con vos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Yo...yo no sé...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Así que chau Horacio, no vengás más a buscarme. En casa no quieren que esté con vos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;No sé precisar en que momento me sorprendí, en plena siesta, pensando en Bazán. Cerrando las puerta de rejas de Enrique. Subiendo a la bicicleta. Creo que lloré. Mientras avanzaba por aquella galería que formaban los árboles en mi barrio, de pronto, me encontré solo, entre dos veredas desiertas. Un viento caliente, comenzó a soplar ni bien detuve la marcha. Delante mío, una fila de canteros sin flores y las vías del ferrocarril conquistando la soledad. Alguien (no sé el sitio ni la casa de donde vino), gritó. Fue detrás de mí. Al volver la cabeza no había nadie.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Al llegar, estaba el médico visitando a la abuela. Mis tías lo acompañaban. Por eso no me hicieron ningún comentario al verme entrar. Fui a mi cuarto. Cuando me cansé de llorar, comencé a urdir venganzas irrealizables, pasajeras y desbordadas por el apuro de su concreción. Quise matar sin encontrar la forma para no dañar a mis mujeres. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Más tarde llegó Bazán. Traía un sobretodo gris porque amenazaba lluvia. Preguntó a tía Dolores por la salud de la abuela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Sigue igual Carlos. Creo que será mejor que hablemos en el jardín. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Los vi tomarse de las manos en el banco de la glorieta. Desde el escritorio, el diálogo se parecía mucho a una película muda. Yo sé que hablaban de la casa. Tía Dolores le diría la conversación con tía Estela, la noche anterior. Él, quizás, intentaría comprender. Bazán se puso de pie. Sus modales renunciaban a la parcimonia, perdían serenidad. Agitaba las manos con furia. En un momento, rechazó el abrazo de tía Dolores. Sé que deseaba gritar. O quizás también gritaba. Tía Dolores se apretaba las manos entre sí. Se alisaba la falda. Bazán exigía con el índice levantado. Golpeaba con el taco del zapato las baldosas de la glorieta intentando ganar en la disputa. Hubo una conversación desagradable tras la cena. La comida transcurrió en silencio. Bazán había recuperado su pose de hombre discreto. Varias veces tía Dolores intentó tomarlo de la mano pero él la rechazó. Por fin, después del postre, habló.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Qué han dicho los médicos de su madre, Estela?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Que sigue igual. No me supieron decir si recuperaría en conocimiento. Pobre mamá.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Qué lamentable! Yo le digo a Dolores que deberían consultar con otros especialistas, ¿no es así querida?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí...Carlos siempre me...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Yo soy partidario de llamar a otro médico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No creo que sea lo conveniente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Usted sabe Estela que su hermana y yo planeamos casarnos en agosto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Sí. Algo de eso me dijo ayer Dolores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-¿Y le habrá dicho también lo de la casa?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Tía Estela arqueó ligeramente la boca, asintiendo con la cabeza. Tía Dolores tenía los ojos puestos en el mantel. Lloraría.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;-Con Dolores ya tratamos este tema. Lo lamento mucho señor Bazán, pero la casa queda para mí. Soy la única soltera y creo que corresponde que me quede en la casa de mis padres.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Hubo un silencio corto. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Horacio andá a tu cuarto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Mientras subía alcancé a oír el inicio de la gritería.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-¡Vos sos una desvergonzada Estela! ¡Tanto Carlos como yo tenemos derecho a la casa! ¡Vos no nos podés dejar así! ¿Qué vas a hacer vos con una casa tan grande? ¿Vos sola y Horacio?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-¡No podés...Ustedes no pueden echarme cuando muera mamá! Cásense, yo no me opongo. Pero no me dejen sin la casa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-¡Por despecho! Por eso vos hace esto, por puro despecho.-tía Dolores empujó, con un movimiento inusual para sus ademanes fugaces, el plato hasta la mitad de la mesa. Bazán trató de contenerla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Dolores, calmate. No es esa la forma de entablar un diálogo...llamémoslo "civilizado". Mire Estela, esta casa es, para nosotros, un objeto precioso, un valuarte al que Dolores y yo nos hemos propuesto defender y conservar. Entiéndame, yo comprendo que la enfermedad de su madre, la ha afectado emocionalmente, de manera notoria. Por otra parte, no debe disculparse, es natural que esto ocurra. Las desgracias familiares...-Bazán tomaba ahora la servilleta, enredando los dedos entre los pliegues de tela.-No quiero tampoco involucrarme, o que se piense que es mi deseo involucrarme en las decisiones familiares. Pero al ser yo el novio de su hermana, me veo con el derecho...con la obligación de defender el futuro de esta propiedad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Es todo tan repentino…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Además, reflexione Estela. Usted es una mujer inteligente. Vease sola, porque Dolores ya no va a estar y Horacio hará su vida. Dentro de unos años... Los muros, estos muros, se tornan hostiles para la soledad. No es mi intención ofenderla, pero piénselo. Tal vez la vida le da una compañía, pero tal vez no. Y ahí, cuando sufra, me dará la razón.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Yo...yo no puedo...no he podido vivir nunca fuera de esta casa...El mundo me fue negado Carlos...No sé enfrentarlo si no es desde esta guarida...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Vamos Estela! ¡No me diga eso! ¡Una mujer íntegra como usted, cuya entereza despierta mi admiración!-Bazán sonreía. Creía en el triunfo. Lo olisqueaba.-Un departamento más chico es lo ideal para usted y para Horacio. Yo le ofrezco el mío. Y una suma considerable de dinero que podemos fijar cuando usted quiera. Piénselo. -Bazán ahuecó la voz para cerrar el diálogo, para la estocada final.-el futuro de un amor está en sus manos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;Diálogos parecidos a ese se repitieron durante unas cuantas cenas. Elaborados monólogos de Bazán referidos a tradiciones y dinastías desempolvadas y remozadas por sus labios, solían desfilar, habituándose muy pronto a nosotros, como corolario de la comida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Una noche, después de una de esas cenas, la voz ahogada, surgió de fondo de los cuartos. Los contrincantes se volvieron. Yo, desde mi dormitorio, alcancé a oír un grito de la abuela. Oí el arrebato de los pasos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Cuando me animé a salir, vi a mis tías y a Bazán en el cuarto de la abuela, tratando de reanimarla.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ahí conocí la muerte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Fue culpa tuya Carlos!-gritaba tía Dolores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Vamos al sanatorio. ¡Callate querés!-Bazán temblaba.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Ay, si a mamá le pasa algo yo nunca me lo voy a perdonar!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Llevá a Horacio a tu cuarto! ¡Lo que menos se necesitan ahora son tus ataques de histeria Dolores!-gritó tía Estela levantando la cabeza de mi abuela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Vos...y vos me decís que me calle! tan luego vos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Sí yo! Salí y volvé recién cuando puedas controlarte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Tía Dolores salió llorando. De un empujón, casi desconociéndome, me hizo entrar en mi cuarto. Tuve miedo por ella. Siempre por ella.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Horacio quedate acá. Por favor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Qué pasó?-pregunté esperando de aquella mujer una tranquilidad que no me daría.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-La abuela...está muy desmejorada...Empeoró Horacio...quedate en tu cuarto.-entrecortó la voz.-por favor...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;No volví a ver a nadie hasta el día siguiente. Escuché, sí, murmullos en la sala, ruidos de esfuerzos y de órdenes. A la mañana tía Estela fue a darme las indicaciones de lo que debía ponerme. Me dijo que la abuela había dejado de sufrir, que me vistiera con el traje azul y que saliera a saludar a los que llegaran. Recién salí pasadas dos horas. No quería encontrarme con Bazán entre los del cortejo. En el recibidor, un grupo de personas vestidas de negro me besó. Me felicitaron por mi edad, y trataron de convencerme de que la abuela estaba en el cielo. &lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Olía a flores cortadas, a agua en los floreros. Bazán y tía Dolores estaban sentados en el sofá pero no se miraban. Ella lloraba secándose las mejillas con su permanente pañuelo turquesa. Bazán hablaba de los desgraciados acontecimientos que enlutaban la familia. Tía Estela recorría la casa transportando flores de un rincón a otro. A veces se detenía a responderle a alguien con dolor. Ella me obligó a verla a la abuela. Con su rigidez de puntillas, con sus hematomas desapareciendo, en su lustroso y nuevo lecho de madera. Ella me obligó a verla. Sin embargo no lloré cuando los otros lo hicieron. Acaricié la mano fría, las uñas despintadas, eso que se iba.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Estuve poco con ellos. Lo que deseaba era comenzar a echar a Bazán de nuestra casa. Cuando vi el cuerpo de la abuela en el cajón, la cercanía de Bazán en el otro cuarto me hizo recordar que su amenaza debía ser burlada. Me refugié en el cuarto de costura. Con un impulso suicida, con un agresivo apuro, sobre la máquina de coser comencé a escribir una carta, que supuestamente enviaba mi padre desde Italia, negándose a la concreción del matrimonio de Bazán con tía Dolores. Al recordar esto, me produce ternura la vulgaridad de mi recurso. Pero en aquél momento, lo encontré viable, competente. Para plagiar la letra de mi padre, busqué unas cartas viejas suyas y un papel grueso con el membrete de un hotel italiano que me regalara él mismo junto con otros útiles de escritorio de los que no me desprendí hasta hoy. El contenido del texto rayaba un egoísmo maltrecho, que a mí me pareció convincente. Eficaz consideré también la alevosía con que le negaba el matrimonio, apoyándose en decir que Bazán era un aprovechado, un buscavidas, que las arruinaría a las dos. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Al concluir la escritura, la ensobré y la guardé debajo de la máquina de coser.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Cuando regresamos del cementerio era tarde. La mucama preparó una cena rápida. Comimos, austeramente, los cuatro en el comedor principal.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Habrá que escribirle para avisarle la muerte de mamá.-dijo tía Dolores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Mejor será decirle a los directivos de la empresa que necesitamos comunicarnos con él.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Es un contratiempo esto de no saber donde está.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Tiene razón tu hermana Dolores.-agregó Bazán.-él se va a poner en comunicación con ustedes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Considero un tanto desleal de nuestra parte no decírselo en persona.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Al fin de cuentas, él no estuvo con nosotras en los momentos en que los necesitamos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No hablés así Estela. Menos delante de Horacio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Si es la verdad. Además Horacio es el que mejor conoce a su padre. No se va a asombrar ahora.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sos cruel Estela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Tu hermana es más realista que vos querida. -Bazán bebía el vino más rojo de su copa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Vos!, ¡ella! ¡Todos ustedes son de una crueldad que desconozco! ¡Hoy mismo quisiera estar con mamá! ¡Me voy a dormir! No quiero...no puedo seguir con ustedes...me cuesta mucho mirarlos...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Querida, yo sé que el dolor es muy grande, pero tenés que sobreponerte, estas cosas ocurren.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Bazán trató de retenerla. Tía Dolores estaba en la sala. No pienso olvidar aquellos ojos de mi tía. Enrojecidos, había, sin embargo, en ellos una calma urticante, una necesidad no suplicada de quedarse sola.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;-Carlos, no quiero volver a verte nunca más. Quiero estar sola...como antes...tranquila...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Pero...Dolores no es justo... ¡Esto es una falta de respeto! ¡Estás jugando conmigo! ¡Estás...agrediéndome! ¡Mierda!. ¡Dolores!.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Lo siento Carlos...Perdón por todo esto...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Desde ese sitio privilegiado, delante de las pinturas de Pridiliano Pueyrredón y la colección de lupas, escuché a mi enemigo hablar del honor, de la palabra dada, de las injusticias que suele plantear la realidad. Salió de la casa dando un portazo. Lo vi cruzar el parque y perderse en la noche.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;El sobre cerrado, las palabras, las direcciones me delatarían. Entonces pensé en destruir mi pobre venganza ya vengada.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Busqué la carta en el cuartito de costura. Mientras la rompía, con cada rasgarse del papel, todo lo vivido perdía espesor. Hasta ese odio mío, se transformó en una descuidada, arriesgada pérdida de control. No obstante, Bazán volvió a vernos. Tía Dolores lo recibió una vez, pero fue en aquella en la que vi a ese hombre gigantesco, derrumbarse en un llanto que aún hoy, no sé considerar sincero. Tras su descargo, tía Dolores lo despidió, extendiéndole la mano, como lo que eran, simples conocidos. Cuando él intentó besarla, tía Dolores lo rechazó con cortesía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Por mi parte, parecí ser el único, curiosamente, en extrañarlo. Hasta hubo cenas en las que me sorprendí de que faltara. Cuando el tiempo me convenció de que Bazán no volvería, reanudé mis salidas en bicicleta. Pero no regresé a casa de Enrique.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Mi padre volvió a vernos meses después de la muerte de la abuela. Se mostró dolorido al ver la máquina de coser y la mecedora. Dijo que la ausencia se le hacía insoportable. Que prefería no volver más a esa casa. Más tarde, ya sin efusividades mortuorias, les anunció a mis tías su casamiento. Este sería con una mujer algo pálida, que conocí por una foto. Quiso dar muchas explicaciones que mis tías escucharon esmeradamente, sin interrumpirlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Me caso. Ya lo decidí. Es hora de que rehaga mi vida. Laura hace muchos años que murió y yo creo haber respetado su memoria.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Y a Horacio? ¿Lo llevás con vos?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No Dolores. Él tiene todo aquí. Sus estudios, sus amigos, en fin...Además con Georgina queremos iniciar una vida nueva. Horacio no se adaptaría a nosotros. Él ya es de ustedes, vive de ustedes. Les pido, eso sí que nunca le falten...como le he faltado yo. Por otro lado, la casa…divídansela como crean conveniente. Yo no quiero nada. Ya firmé el poder a favor de ustedes...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Y... ¿Cuándo te vas?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Dentro de tres días... &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Vas a hablar con Horacio?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;No es fácil para mí olvidar esa entrevista con mi padre.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Si bien, años después, volvimos a hablarnos y nos hemos visitado, considero que la seria, la brutal, fue aquella de su despedida. Entró en el escritorio y cerró la puerta. Yo sabía lo que iba a decirme. Pero dejé que hablara. Que me llenara con la voz que perdería intentando convencerme de que me amaba. Al terminar lo miré despacio. Recorrí con dulzura los rasgos de su cara porque no lo iba a volver a ver más. Besé su mejilla y salí de su habitación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Lo vi por el sendero del parque acompañado de mis tías. Se abrazaron. Tía Dolores simuló llorar. Quizás lo hizo. Tía Estela lo despidió con el brazo en alto. Mi indiferencia se apiadó de él, quedándome nada más que un buen recuerdo. Ese día ni bien entraron a la casa, tía Dolores tomó una novela de la consola y comenzó a leerla. Tía Estela volvió al sofá reanudando la costura de un mantel. Yo me cobijé en la ventana. La dejé entreabierta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Viste Dolores? no le importó nada...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;- No obstante se lo vio acongojado...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;De afuera, de algún jardín cercano se oyeron voces. Más tarde, oímos la canción.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Que raro, a esta hora gente cantando... Horacio cerrá la ventana. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No, dejá.-tía Dolores contuvo la mano en el aire.-Es...es una canción de amor... (Continuará)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;"  lang="ES"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-8024188559511786103?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/8024188559511786103/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/04/el-postre-de-cumpleanos-quinta-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/8024188559511786103'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/8024188559511786103'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/04/el-postre-de-cumpleanos-quinta-parte.html' title='El postre de cumpleaños-quinta entrega'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-QqdpfFZ4axo/TbNQ2QA8j-I/AAAAAAAAATg/Z898qDu0Xoo/s72-c/CARTAS3.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-3233135406994384481</id><published>2011-04-17T07:56:00.000-07:00</published><updated>2011-04-17T08:02:47.627-07:00</updated><title type='text'>El postre de cumpleaños- cuarta entrega</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-mwp3CtLQVKs/TasAhs2tiAI/AAAAAAAAATY/k6Uefp8Uokg/s1600/images.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 201px; height: 127px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-mwp3CtLQVKs/TasAhs2tiAI/AAAAAAAAATY/k6Uefp8Uokg/s320/images.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5596567540914292738" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:#0400;  mso-fareast-language:#0400;  mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:shapedefaults ext="edit" spidmax="1026"&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:shapelayout ext="edit"&gt;   &lt;o:idmap ext="edit" data="1"&gt;  &lt;/o:shapelayout&gt;&lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;"  lang="ES"&gt;“La dura desventura de los dos/ nos lleva al mismo rumbo, siempre igual,/ y es loco vendaval/ el viento de tu voz/que silba la tortura del final”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Primero llegaron las cartas de mi padre.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Todos los meses, él escribía desde algún lugar de Europa o de América. Pero aquella vez, no me voy a olvidar, la carta venía de Roma. Fechada semanas antes, me gustó el dibujo de la estampilla y el papel en el que había sido escrita. El sello era una imagen de Doménico Veneziano, "Retrato de una joven de la nobleza", y el papel era grueso sin ser tosco, de un pálido color marrón, con el membrete de un hotel que yo nunca conocería. Como con toda la correspondencia de mi padre, mi abuela era la primera en leerla. Después veníamos nosotros, su hijo y sus hermanas. En ella, las frases y su contenido eran similares. Hablaba de los negocios, de los temporales europeos, del pésimo servicio en los hoteles. No dejaba de repetirnos que nos extrañaba y que para las fiestas de fin de año se reencontraría con nosotros. Yo ya me había habituado a no tenerlo. En aquella carta prometía volver para noviembre, más precisamente, para el cumpleaños de tía Dolores. Pedía perdón a todos por sus retrasos y enviaba por encomienda regalos de Europa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Intuyo que mi padre desconocía hasta mi edad. Pasaban quizás un año o dos y yo lo había visto unos pocos días. Los que más me recuerdan a él son los trenes y el olor de sus valijas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Llenas de ropas caras, de sobretodos, de pantalones, de camisas. Con cada viaje se llevaba algo hecho por la abuela. En uno, un pañuelo bordado a máquina, en otro, un pijama de verano, en otro, más lejano aún, una bata de baño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Sin embargo, las cartas de mi padre renovaban las esperas y las esperanzas de mis mujeres. Daba alegría mirarlas recorriendo las habitaciones con el papel en las manos, leyendo y releyendo los párrafos, buscando confirmar la veracidad de lo escrito en ellos. Aunque las interminables Navidades y año nuevos sin él tornaran risueñas sus promesas, debíamos creerle.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Tenemos que escribirle pronto.- dijo tía Estela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Ya sabés que todas las cartas que enviamos al remitente de los sobres, vuelven de nuevo. Tu hermano no es de alojarse mucho tiempo en el mismo hotel. Es mejor que nos conformemos con lo que nos manda hasta que vuelva.- mi abuela dejó los anteojos de leer sobre su falda y siguió con la máquina.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Hacía tiempo que no nos escribía. ¿Habrá estado enfermo?-preguntó tía Dolores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No seas tonta. Además, ¿para qué querés alarmarnos y alarmar a Horacio que bastante tiene con esto de estar siempre entre nosotras, encerrado igual que un preso? Tu hermano está bien. Es ese trabajo que lo tiene de un lado para el otro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Para mí, mi padre, era un viajero al que yo debía esperar sin ansiedades, como suelen esperarse las tormentas o los golpes de calor en el verano. Pero debo decir que aquella carta afectó de modo anormal la tranquilidad de mi familia. Dos días después, oí la conversación que sostuvieron las mujeres en la galería. No sé qué casualidad me hizo llegar hasta la mampara de los vidrios pintados. Mis tías y mi abuela hablaban de Carlos y de papá. Las voces, transgredían, pausadamente, los vidrios hasta mí, mutando en un murmullo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Debemos contarle lo de Dolores y Carlos, mamá.-dijo tía Estela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Creo que sería lo más conveniente. Además Carlos no tolera esos misterios que nos rondan.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Tu hermano no es un hombre de comprender noviazgos y compromisos. Él, mi pobre hijo, se enamoró de Laura y se casó. Ni siquiera se detuvo a pensar si sus negocios perjudicarían ese matrimonio. Ahora, de Horacio se acuerda muy poco. Presume indiferencia, para aminorarle el dolor por la distancia. Pero yo sé que lo quiere mucho.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Pero mamá, Dolores tiene que hacer su vida. No es justo que se quede aquí como una condenada. Que yo haya asumido esa obligación, no quiere decir que Dolores también... &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Alguna de las dos debe quedarse conmigo.-mi abuela, al decir esto, seguramente se estaría mirando la punta de las uñas.- Yo soy una vieja que exige cuidados. Todavía me desempeño sola, pero siempre para hacer algo necesito de alguna de ustedes. A la que corresponde quedarse conmigo es a Dolores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Pero mamá!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡"Pero mamá", nada! Las cosas se dieron así. Vos sos la más chica y vos tenés que quedarte conmigo para cuidarme.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Eso se habló mucho delante de él.-era la voz de tía Estela la que sonaba.-Y yo le ofrezco cuidarte a cambio de seguir en esta casa. Así lo habíamos hablado junto con él la última vez que estuvo. La casa era para la que se quedaba soltera. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡La casa...la casa! ¡No hay otro tema que abordar! ¡Todavía estoy viva Estela! Y soy tu madre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Desde los vidrios azules, el contorno de las tres mujeres parecía la imagen del invierno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Vos estás dispuesta Dolores a casarte con Carlos?-la voz de tía Estela se confundía con la de mi abuela ahora.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Él insiste...en fin, yo estoy cómoda con él.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí o no Dolores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Y bueno, sí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Entonces no hay nada más que hablar.-el ruido del mimbre del sillón me indicó que alguien se había puesto de pie.-Se le escribe y se le dice que Dolores se casa, que venga lo antes posible.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Vos Estela arreglás todo muy rápido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Yo, mamá, arreglo mi vida de la forma que puedo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Pronto, una nueva carta, de esas que muy probablemente no tendrían respuesta de mi padre, fue despachada por tía Dolores unos días más tarde. La abuela me dijo, antes de firmarla, si no quería enviarle a papá unas líneas con mis saludos. No quise. Sabía que a él le disgustaban las respuestas melancólicas y los arranques llorosos. Dejé pasar la ocasión como se deja pasar un tranvía lleno. Pero, en cambio, acompañé a tía Dolores hasta la estafeta. Cuando salíamos, ella se ponía un saquito celeste. Hiciera frío o calor.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y se cubría el cabello con un pañuelo o un sombrero, según la importancia del lugar a donde fuera. Recuerdo esto de la ropa, porque cuando salía con Carlos, se soltaba el pelo y dejaba sobre la silla de su cuarto, el saquito celeste. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Despachada la carta con las noticias que yo debía ignorar, valen destacarse dos hechos que, por ser cotidianos, no se permiten asumir la categoría de casualidades infantiles pero menos rayar lo olvidable. Ellos fueron, mis paseos en bicicleta y mi amistad con Enrique.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;      &lt;/span&gt;A las dos de la tarde, ni bien se dormían las mujeres de la casa, yo salía. Con una fuerza desconocida para mí, casi queriendo tomar venganza de las estaciones, me apoderaba de las calles con la bicicleta.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Me gustaba andarlas hasta conocer todos los frentes de las casas y el batiente crujido de sus celosías. Asumía, en aquél acto sostenido, en aquella vida de sudor y apuro abierta delante del manubrio, el perfil de un guerrero que debía conquistar un territorio de adoquines a la hora en que se descansa. La bicicleta era uno de los pocos divertimentos que me permitía. Me gustaba salir solo, sintiendo esa complicidad estática de los árboles y la brisa en la cara. Las siestas con viento me gustaban. Había en ellas una intención de superioridad, una búsqueda de hacerme sentir pequeño. Hubo momentos en los que llegué a creer que existía un brazo de aire dispuesto para mí, únicamente para guiarme.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Enrique vivía cerca. El padre era médico.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Su casa tenía un parque grande, con eucaliptus y bancos de piedra. En uno de esos recorridos míos, desde las rejas negras, los gatos que se juntaban en aquél parque me llamaron la atención. Me gustó aquél caserón con ventanales grandes y balcones bajos, de mármol. Habré estado allí unos diez minutos hasta que vi surgir desde mi miopía a Enrique. Era un chico como yo. Con unos pantalones gastados y una manzana mordida entre los dedos. Tenía el pelo rojizo. Cuando lo tuve frente mío, vi sus pecas inundándole las mejillas y una sonrisa sin pausa, un tanto agresiva, en mitad de la cara.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Qué mirás tanto vos?-me preguntó escupiendo trozos de cáscara.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Yo?...Nada...Es que me gustan los gatos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Debés ser el único. La vecina de al lado los odia porque le ensucian la vereda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-A vos... ¿te gustan?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Me dan igual. Tanto verlos... ¿Vos sos de por acá?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí. Vivo en la otra cuadra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Ah!- le vi una gomera en el bolsillo del pantalón. Le vi también la ropa sucia y las rodillas lastimadas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Cazás pajaritos?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Ajá! ¿Qué? ¿Te impresionás lo mismo que Sara?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Quién es Sara?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-La chica que cocina. ¿Querés entrar? Te enseño los otros gatos si querés.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Enrique se encargó de mostrarme cada rincón del lugar. Sus escondites, sus sombras, las horquetas que podían parecerse a trincheras. Me enseñó unos hongos que crecían en el tronco de los árboles que son venenosos, de color gris, a los que se les desprendía un agua quemante para la piel. Pateó el corazón de la manzana y este diseñó un arco de salivas y de jugo hasta estrellarse en una mata de berros. A medida que avanzábamos por el sendero de piedras rojas, él me preguntaba de mí. Le conté todo lo que mi abuela me había dicho que le contara a los extraños. Aún sabiendo que Enrique ya no lo sería.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Menos para mí que necesitaba tener amigos. En la escuela los chicos eran mis compañeros, sin llegar a la amistad. Yo desconocía esa relación por momentos ingrata, por momentos esquiva de la que se hablaba tanto. Al conversar en el patio o en los cuartos, las mujeres de mi casa decían susurrando las palabras cada vez que hablaban de mí: "Para Horacio que está sólo es una necesidad imperiosa contar con gente a su lado". &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Que grande que es tu casa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí. No sabés lo que es adentro. Mi mamá está todo el día quejándose. Dice que es de locos tener una casa tan grande.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Tenés hermanos?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Una hermana. Pero es grande. Está casada. No vive con nosotros.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Vos, ¿tenés hermanos vos?- con la punta de la zapatilla estaba haciendo una raya profunda en la tierra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No. Mi mamá se murió cuando yo nací.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Y tu papá?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Mi papá no vive con nosotros. Con mi abuela y mis tías digo, y conmigo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Entonces no es tu papá. Si no está nunca no es tu papá.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;No contesté. Una voz de mujer lo llamó desde la casa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Enrique, vení a probar el dulce de ciruelas!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Bueno!-se puso de pie para gritar-¿Te gusta el dulce de ciruelas Horacio?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Vení. Sara hace uno riquísimo. Soy el primero en probarlo. Sino mi papá se lo termina cuando se levanta de siesta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Dónde dejo la bicicleta?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Acá nomás. Nadie te la va a sacar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;En la escalera de mármol, nos esperaba una muchacha con delantal. Pude verle una sonrisa y unas manos refregándose entre sí. Una cierta alegría. Todos los cuartos principales de la casa daban a aquella galería de ingreso en donde Enrique me presentó a Sara. La muchacha nos hizo pasar a una cocina azulejada de amarillo. En el centro de la mesa, un recipiente de cristal sin tapa dejaba ver el dulce. También había rodajas de pan dispuestas en un plato blanco, manteca y cucharas con el mango de madera. Sara nos sirvió chocolate.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Cuando terminemos, subimos a mi cuarto y te enseño una trampera de comadrejas que fabriqué.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Si querés podemos ir a dar una vuelta en bicicleta.- le dije cargando una tostada con dulce y alisando la superficie con el dorso de la cuchara.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Mi bicicleta está rota, pero podemos ir hasta tu casa caminando. Así sé donde vivís. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Me sentía cómodo. Sin explicación posible. Nunca había estado allí, pero parecía que hubiera nacido dentro de esos cuartos. No sé si fue el dulce o algún ruido de cubiertos, o la mirada que Enrique le destinó, brevemente, al borde de su taza, pero me di cuenta que la de mi abuela había dejado de ser mi casa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No considero prudente culpar de esto a la llegada de Carlos o a la carta apurada de mi padre. Aquella fortaleza que yo le veía al hogar de mi abuela, se había ido debilitando, de golpe, dejando el remanente de un lugar vacío.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Vamos?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Qué...? ¡Ah, sí, vamos!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Salimos al parque otra vez. El sol calentaba suavemente la altura de los árboles. El sendero de piedra era un zigzag de sombras y de tibieza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Le dijiste a tu abuela que venías?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Si yo ni sabía que te iba a conocer hoy?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Cuando llegués decile. No vaya a ser que no te deje venir más. -Enrique seguía con la mirada las juntas de las baldosas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Vos, ¿vas a venir a la mía?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Si me invitás...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;Iba decidido a invitarlo a pasar una vez que llegáramos a casa. Pero antes de cruzar, me detuve. Las rodillas temblando, el sudor debajo de la camisa, los lentes que se resbalaban sobre la nariz.&lt;span style=""&gt;      &lt;/span&gt;Bazán, desde la puerta me miraba. Impecable, con el sobretodo en el brazo, la voz preparada para saludar a tía Dolores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Esa es tu casa?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Y porqué no seguimos?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No podemos. Hoy mi abuela tiene gente invitada. Mejor nos vemos otro día.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Cómo quieras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Le dije adiós con la mano a Enrique. Pasé la reja y alcancé a oír los pasos de Carlos delante de los míos. Sonaban sobre las baldosas de ingreso con una prisa liviana, casi parecía que me vigilaba caminando.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El ruido de las hojas al ser pisadas, un crujido de grillos y la figura de mi tía Dolores recortada en el descansillo de la casa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Tenés un amigo nuevo Horacio?-la voz de Bazán, que sólo yo oía, era calma y turbia como el agua de un charco.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí...es...-no quería decirle quién era, no a Bazán, a Bazán nunca.- Es...un amigo nuevo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Mi abuela estaba sentada en la mecedora de la sala. Tía Estela le ayudaba a la mucama con el servicio de té. Tía Dolores vestía una blusa guinda y unas chinelas de raso que le había enviado mi padre de Italia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Cómo le va Carlos? Usted ve que nosotras lo consideramos el invitado de la hora del té.-dijo mi abuela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí. Para mí es un gusto merendar con ustedes señoras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Y vos Horacio? ¿Adónde estuviste toda la siesta?-me preguntó tía Dolores acercando unos almohadones para la abuela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Yo...?- no debían decirse frases que comprometieran. Los ojos de Bazán me buscaban. Y algo me decía que él hablaría por mí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Horacio cuenta entre sus afectos con un nuevo amigo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Vos lo viste Carlos?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Pero qué raro que no nos hayas contado nada Horacio.-se sorprendió tía Estela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Y quién es?-mi abuela me miró un momento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Correspondería que lo contara él mismo. -dijo Bazán. Después se inclinó hacia mí.-Contales Horacio. Contales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Quise correr, quise secarme la transpiración y la furia. No podía. El silencio, el té humeante, la luz entrando por las celosías abiertas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Se llama Enrique. Vive en la otra cuadra. En la casa grande.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Debe ser el hijo del doctor Magariños. ¡Qué casa preciosa que tienen!-acotó tía Estela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Pero, ¿esa gente no se había mudado a Mendoza?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No mamá. Se quedaron.-Tía Dolores acariciaba el borde de su escote.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Algo pasó en esa casa. Yo tenía entendido que hubo un pleito, un caso de esos que mejor ni contar.-mi abuela reflexionaba con los dedos inquietos sobre el posabrazos del sillón.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Al padre lo denunciaron por cuestiones profesionales. Le descubrieron legajos de pacientes que habían sido sometidas a abortos clandestinos y otras atrocidades.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Qué horror Carlos! Le ruego que no siga.-entrecerró los ojos tía Estela al decir esto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No es una buena familia. Están mal vistos. Todos, hasta la misma madre...-Las palabras de Carlos Bazán sonaron en el salón para que yo nunca las olvidara. Precisas, capaces de producirles a mi abuela y a mis tías el más bochornoso escalofrío, la más temblorosa de las angustias. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Una pena. Digo, para un profesional de la medicina, que le quiten hasta la matrícula, debe ser humillante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-La necesidad nos hace perder la honra y la ética.-sentenció tía Dolores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-O las obligaciones con un amigo...-carraspeó Bazán.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿No le entiendo Carlos?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-No quisiera importunarlas con este tema...en fin...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Le ruego que continúe.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-El doctor ese, pretendió hacerle un favor a un amigo. La hija, un desperdicio de muchacha, veinte años... La hija de ese amigo, había quedado embarazada, y bueno... No es necesario entrar en detalles deshonestos. La muchacha murió mientras la operaba. A partir de allí, las investigaciones no cesaron. Se descubrieron todas las otras actividades de Magariños...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Basta! No continuemos con esto...- Tía Dolores se apretaba las manos. Pasaba un pañuelo por su frente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Yo me interioricé en esos pormenores porque unos colegas míos llevaban la causa. El doctor Magariños estuvo en la cárcel. Cuando quedó en libertad, él y su familia, se recluyeron en la casa y prácticamente no salen de allí. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Qué vida! -tía Estela bebía el té haciendo pausas para hablar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-En fin...Olvidemos esta conversación. Lo que nos ha contado atenta contra nuestro té. Estela ordená que traigan los budines.- mi abuela me miró un par de veces durante la charla poco amena que nos retuvo en la sala. (Continuará)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-3233135406994384481?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/3233135406994384481/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/04/el-postre-de-cumpleanos-cuarta-entrega.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3233135406994384481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3233135406994384481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/04/el-postre-de-cumpleanos-cuarta-entrega.html' title='El postre de cumpleaños- cuarta entrega'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-mwp3CtLQVKs/TasAhs2tiAI/AAAAAAAAATY/k6Uefp8Uokg/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-3189849288847237269</id><published>2011-04-10T15:38:00.000-07:00</published><updated>2011-04-10T15:44:59.674-07:00</updated><title type='text'>El postre de cumpleaños-tercer entrega.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-IIBfwYSxJrI/TaIxsgHgX8I/AAAAAAAAATQ/EyVUvvhERFs/s1600/Nadar.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 260px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-IIBfwYSxJrI/TaIxsgHgX8I/AAAAAAAAATQ/EyVUvvhERFs/s320/Nadar.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5594088327752998850" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:#0400;  mso-fareast-language:#0400;  mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:shapedefaults ext="edit" spidmax="1026"&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;o:shapelayout ext="edit"&gt;   &lt;o:idmap ext="edit" data="1"&gt;  &lt;/o:shapelayout&gt;&lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;"  lang="ES"&gt;“La historia vuelve a repetirse, /mi muñequita dulce y rubia, /el mismo amor, la misma lluvia…”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;"  lang="ES"&gt;La máquina de coser constituía el centro mágico de la casa de mi abuela. Eso llegué a saberlo cuando la despedí tras su muerte. Mientras la casualidad me acercaba a ese objeto venerable, no era capaz de otorgarle la importancia que tenía. Por aquellos tiempos, el sol doraba el caparazón negro de la máquina o el cuarteado cromo de la rueda. Ese mismo sol que se escurría entre los gajos de la parra y trasponía, indiscreto, el crochet de las cortinas. &lt;/span&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;Fue también, después de la muerte de mi abuela, que miré la máquina detenidamente. Antes la miraba usando aquellos ojos ingratos que se destinan a los muebles comunes. Me distraían, en cambio, las labores que brotaban de la máquina como de un río. Los ojales, los bordados, las costuras anchas y las finas, los ribetes menudos, los entredoses de seda.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Mi abuela tenía buena mano en costura hasta para hacerle el ruedo a una pollera. Ni hablar de los vestidos de fiesta o de las batitas para los innumerables nacimientos que se anunciaban todos los meses. Una vez, Estela, la menor de mis tías, entró en el comedor grande con un paquete amarillo. Mientras lo desenvolvía, yo la espiaba a través de la ventana. Recuerdo que andaba en bicicleta y que por mis rodillas corrían gotas tibias.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Entre los pliegues del papel surgió, vaporosa, una tela que, ante el menor movimiento de aire, se contraía, torneándose como el cabello de una mujer. Tía Estela, le pidió a mi abuela un vestido sin mangas, largo, que le cayera a manera de capa, parecido a una túnica. Mi abuela tomó el paño. Lo estudió del revés y del derecho y finalmente lo extendió en la mesa. La tela fluía sobre el roble lustrado. Para la tarde, el vestido estaba terminado. Impecable, en el maniquí. No supe si mi tía Estela lo llegó a usar o permaneció en esos hombros de lana negra hasta ser derrotado por las polillas. Lo que sí supe fue aquello que tuvo tanto que ver con las labores de mi abuela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;Mi tía Dolores era, por esos días, una mujer delgada de tibios ojos pardos y labios finos que no abrigaban otros temas que no fuesen las novelas románticas y el transcurrir del tiempo. Hablaba de morir con cierto estrépito. Se tendía en un diván y enjugaba el vapor de su aliento con un pañuelo. Me decía:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Ay Horacio!, ¡Horacito! ¡La vida es tan descaradamente infiel para con nosotras las mujeres! Mirá tu madre. La muerte se la llevó ni bien naciste y ni siquiera te pudo disfrutar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Yo conservaba un recuerdo vago de mi madre. Más que el de una mujer perpetuamente somnolienta, o el de mi padre arreglándose los puños de una camisa negra, no puedo retener nada. Eso, y que me llevaron a vivir a casa de mi abuela un día del mes de octubre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Mi tía Dolores leía Chateaubriand y suspiraba.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Padecía un asma crónica que muy de vez en cuando se desencadenaba en ataques breves que angustiaban a la abuela. De los ataques le había quedado un falsete atractivo en la voz, al pronunciar las sílabas acentuadas, un reposo al concluir las palabras seguido de una fuerte aspiración de aire. Ese ruido la anunciaba en la oscuridad de la casa. La debilidad era su compañera vitalicia. Se frotaba el pecho aunque no estuviera ahogada por vicio de recordar la enfermedad. Por el tiempo en que apareciera Carlos Bazán el asma de tía Dolores no había dados señales, lo que nos aliviaba a todos. No obstante mi abuela encendía velas a la Virgen y al comenzar sus oraciones nocturnas pedía por ella, por sus pulmones deteriorados de gorrión en medio del frío, tan pobrecita Dolores, tan hermosa y enferma hija suya, y después cerraba el misal. La idea de morir nos acunaba como la mejor de las madres en cada acto, en todos nuestros movimientos hasta en los más casuales. Siempre la enfermedad rodando como un verdugo. Limitando los juegos, las risas, las estadías prolongadas en el jardín los días de invierno y las vacaciones en los lugares donde el clima fuera inestable, en el verano. El jarabe para la tos y el jugo de naranjas, o los vahos alcanforados que el médico le recomendaba a mi tía, “por precaución” ante un catarro, transmutaban la vida en una muerte avisada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;Nuestra vida era así de liviana en casa de mi abuela. Yo leía en la biblioteca todo lo que me permitían mi atención y mi escasa vista. Me sorprendía la cena hojeando los manuscritos de la época de Rosas que coleccionó mi abuelo durante toda su vida. Mis tías y mi abuela hablaban bajo por los corredores de la casa. Preparaban biscochuelos y los servían en platos de loza inglesa a la hora de la merienda. La muerte de mamá, sumada a las ausencias de mi padre, me habían transformado en una suerte de habitante privilegiado en la casa. Mis tías decían adorarme mientras me acariciaban la cabeza y el mentón. Y yo me sentía importante, imprescindible en la vida de aquellas mujeres.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;Por eso crecieron las desdichas con la llegada de Carlos Bazán. Lo trajeron las lluvias de un otoño ventoso y triste. Se presentó como el pretendiente de tía Dolores. Era un hombre muy alto y usaba unos gemelos con la cabeza de un águila.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La primera vez que entró en casa casi lo hago caer con un golpe de bicicleta. Él me miró y armó una sonrisa de compromiso que no me gustó. Seríamos enemigos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Esa tarde mis mujeres corrían por el comedor, llevadas por un insólito apresuramiento.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Tía Dolores abanicándose con las manos o cargando un florero, se dejaba aturdir pensando en la puntualidad de Carlos. La abuela seleccionaba los manteles y las cucharas de plata mientras tía Estela, paño de por medio, quitaba el polvo a la colección de estatuillas chinas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Al oír el timbre, tía Dolores y la abuela salieron a recibir al invitado en el porche. Mi tía extendió las manos hacia Carlos y le vi que entrecerraba los ojos próxima a perder el sentido. Se solazaron con los tesoros de la casa. Hablaron de los manuscritos, de la colección de mates de plata, de las pinturas de Pridiliano Pueyrredón. Copiosamente se comentó la importancia de tener gobelinos antiguos en los recibidores y de preparar buenas tortas alemanas para el té. Por último, remarcaron las habilidades de tía Dolores para recitar a Amado Nervo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Pero usted no sabe Carlos cómo dice el "En paz" de Nervo!-decía mi abuela llevándose las manos a las mejillas.- ¡Estremece de dolor y a la vez de...de...de piedad!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Ay, mamá! Lo vas a aburrir a Carlos contándole esas cosas sin importancia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Nada de eso Dolores.-dijo el hombre- Todo lo que hable de usted me es grato.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Gracias Carlos. Tan cumplido siempre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Cuando tía Estela me llamó desde la ventana, yo no quise entrar. Algo me decía que no, que tenía que quedarme en el parque, con la bicicleta y las plantas, con los gatos de la casita del jardinero y la luz del sol. Mi abuela fue la encargada de presentarme.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Este es mi nieto Horacio. Querido, saludá al señor Bazán.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Le extendí la mano. Me temblaba. El prometido de tía Dolores me miró. Creí que no iba a saludarme.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Mucho gusto.-le oí decir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Encantado.-murmuré sin ganas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;En la mesa me enteré que era abogado y coleccionista de antigüedades, que trabajaba para una firma rematadora importante de Santa Fe y que se habían conocido con tía Dolores en una exposición de cuadros en el Museo Provincial de Bellas Artes. También supe, esto fue con oír su voz tras cada comentario, que elegía frases cortas para sus respuestas y contentaba aspirando sonoramente, como avergonzado de retomar el hilo de una trivialidad.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Me gustaba, sin embargo, su forma de vestir. Las camisas de seda, el reloj de oro, la puntualidad al mirar los ojos de tía Dolores cuando era necesario reafirmar el interés que lo movía al romance. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Pero Horacio, mostrale al señor Bazán esos dibujos que hiciste la otra tarde en la biblioteca. ¡Tiene que verlos Carlos! Son unas flores que de tan naturales parecería que las podemos tocar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;-Quisiera verlos. Sería maravilloso conocer la obra de tan precoz artista.-dijo, llevándose la taza a la boca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Es que ¿sabe señor Bazán?, el arte siempre estuvo de nuestro lado en la familia. Mi esposo, bueno, usted lo habrá visto, su colección de mates es una de las más completas y envidiadas de la ciudad. Varias veces me visitaron con intenciones de compra pero para mí no tienen precio.- mientras mi abuela hablaba, tía Estela servía las tortas, acotando algo para hacerse oír, llamándome, exigiendo mi presencia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;De las dos, tía Estela daba más lástima. Vivía para servir a los demás. Aunque nadie se lo pidiera, se apuraba por ayudar a los otros. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Ella leía las necesidades de todos en la casa. Y si alguien había pensado en tomar té, bastaba darse vuelta para que apareciera la mano de Tía Estela con la taza humeante. Lo mismo si alguno de nosotros sentía frío por la noche. Abríamos los ojos y ahí estaba con sus lentes de armazón dorado y su pelo gris, socorriéndonos con una cobija. Por esa costumbre de saber lo que los otros, queríamos hubo un tiempo en que pensé que había algo en ella de maga o de adivina. Después me di cuenta que nos conocía demasiado, que no teníamos secretos para ella. Nunca aspiró a casarse, no se le conocían ni intereses ni hombres. Se limitaba a completar los comentarios de mi abuela. Su función en la casa era como la de los tutores atados a los rosales: mantener derecho algo que inexorablemente está destinado a torcerse. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí, Horacio, acercale al señor Bazán tus trabajos. Él sabrá apreciarlos.-me murmuró tía Estela al oído.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Los fui a buscar. Eran simples bocetos, copias de los cuadros que estaban en la casa. En su mayoría paisajes gauchescos de Della Valle que yo trataba de transformar, con paciencia, en prolijas reproducciones para la carpeta de plástica. No me gustaban esos cuadros. Los campos tristes, los animales revueltos en galopes iracundos y el malón como un apresuramiento de tierra. En realidad no me gustaba pintar tampoco. Copiaba aquellas obras para matar mis horas en la casa. Prefería leer. Sin ninguna ambición de producir escritos. Leía, porque esa actividad me hacía olvidar mi falta de talento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿No parecen originales Carlos?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí. Desde luego.-contestó Bazán al ver mis dibujos.- Tienen aquí al sucesor de los paisajistas argentinos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Todos rieron ante sus palabras. Yo no. Me limité a retirar los dibujos de la mesa y a guardarlos en la consola del comedor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Perdoneló Carlos.-Rogó mi abuela.-Es un chico muy sensible. Es huérfano, ¿sabe? Su madre, mi nuera, murió hace unos años y mi pobre hijo no puede educarlo. Viaja. Ahora mismo no sé si está en el país. Horacio se ha tornado un tanto díscolo por esta circunstancia de no tener familia más que nosotras. Sepa disculparlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Él es un buen muchacho-agregó tía Dolores apoyando su mano en el hombre de Bazán.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Es cuestión de dejarlos que se conozcan un poco- tía Estela, que no había hablado, se secó los labios con la servilleta tras decir eso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Creo que llegaremos a la amistad.-la taza de té hizo un ruido áspero al chocar con el plato.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Nada me complacería más que ver a mi nieto en su compañía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;Regresó varias veces después de aquél té. Sus visitas se parecían hasta confundirse entre ellas y todas con la primera. &lt;/span&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;"  lang="ES"&gt;Tía Dolores se acostumbró demasiado pronto a sus llegadas. Preparaba los ademanes y las posturas con casi tres horas de antelación. Uno de los méritos de Carlos Bazán era su imprudente puntualidad, sus arribos, indeclinablemente, a la hora fijada.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Una tarde trajo masas. Otra, flores para la abuela y para mis tías. No faltaron sus obsequios en los cumpleaños de los de la casa. &lt;/span&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;Yo lo espiaba desde la biblioteca o protegiéndome con el tronco de los paraísos en el jardín. La tarde en que le habló de matrimonio a tía Dolores, los vi desde la reja de entrada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;-Dolores, piense. Los dos somos grandes, en fin... Ya estamos en edad de concretar un proyecto de vida juntos. Creo ser de su agrado. El tiempo tiene algo de fatal si uno se descuida y lo deja pasar, ¿me entiende?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí Carlos. Es propio que usted lo diga-contestó ella oliendo una flor de la glorieta.-Pero, claro está que me siento cómoda con usted, con su compañía tan exquisita. Ocurre que yo...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Usted qué, Dolores?-le aferraba los brazos como sujetando el perfume de las mentas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;Tía Estela, en la escalera de la entrada los llamaba. Mi abuela asomó la mitad de su cuerpo sonriendo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Ya nos esperan- alcancé a oír.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;El episodio de la biblioteca ocurrió ante de una de las cenas. Yo estaba estudiando en el escritorio de mi abuelo. Él se había escurrido entre los halagos de las mujeres pretextando ver más detenidamente los cuadros. Fue a esa hora cuando el cielo se vuelve violetas. El jardín de la casa de mi abuela adquiría una tonalidad de abandono, de sitio mágico por el que se teme andar.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El ruido de la puerta al abrirse me hizo volver la cabeza. Sí, fue eso del ruido y los zapatos, lo que me llevó ciertamente a buscar una salida posible con los ojos. Cuando busqué a pararme, Carlos Bazán estaba a mi lado, apoyándome su mano caliente en la nuca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Estás leyendo otra vez? Te gusta leer parece.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí señor.-su mano en el cuello de la camisa confundiéndose con una araña.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;No lo vi sonreír pero supe que lo hacía. Supe que curvaba la boca e imaginé esa curva, su tamaño, la trayectoria que marcaría en el rostro de mi enemigo. Se alejó un poco.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Qué maravilla este escritorio! ¡La obra de Pridiliano Pueyrredón no cansa, no! Yo viviría paseando los ojos por esas pampas, por la cara de esos gauchos esperanzados que creían en un mañana.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;El hombre buscaba en mí una respuesta que no le daría. Me fustigaba hurgándome la lengua, pero yo me había jurado no darle el gusto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sos un chico muy callado vos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Eso dicen.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¿Quiénes dicen?-lo vi acercarse con aplomo. No sé porque pensé que me golpearía. En cambio, cerró los puños y los apoyó sobre la madera. Hubo un sonido que fue para mí. -¿Quiénes dicen?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Todos, no sé, la familia.-sentía un temblor en los tobillos y que las sienes me dolían. El tono de voz de aquél hombre me recordó el ruido de la máquina de coser de la abuela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-"Todos" es mucha gente Horacio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-"Todos" son todos.-empujé el sillón abriéndome camino entre el sillón y las panas. En el apuro tropecé con la alfombra y caí. Los anteojos, arrancados por el impacto, fueron a dar en el dintel de la puerta. Cuando los encontró mi mano Carlos Bazán estaba delante de mí. La suela de su zapato era verde y el pantalón, de alpaca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Te ayudo o podés sólo Horacio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;Se quedó a cenar. Mis mujeres me obligaron a escucharlo. Me decían que le contara de mis estudios, de mis paseos en bicicleta. Era como si ellas, con su hablar constante fueran empujándome a Bazán. Y él, tocando las servilletas, jugando con unas migas de galletas, con esos ojos que no tenían otro imán que los míos. Me olía. También los lobos cuando cazan buscan el olor del otro en las huellas. Al tomarle la mano a tía Dolores yo sé que Carlos Bazán se fijaba en mí. Esa noche el postre me retuvo en la mesa. Mi abuela había preparado sambayón y no pude despreciarla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Tenés que cortarte las uñas Horacio- dijo tía Estela al servirme.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí. Me olvidé.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;-Preparé sambayón porque es el postre favorito de mi nieto, Carlos-explicó mi abuela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Ah, sí!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-Sí. Lo preparé una pascua, y ni bien lo probó, me pidió que lo repitiera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;-Mamá lo consciente a Horacio- agregó tía Dolores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;-Está muy bien eso.-Carlos se limpiaba la boca mientras hablaba.-Mi abuela solía hacerme los postres que yo le pedía. Recuerdo que era una mujer muy gorda y muy bella que me acunaba hasta que el sueño me vencía. No he vuelto a probar "Tocinitos del cielo" tan bien hechos como los de ella.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;-¡Qué hermoso, Carlos! Espero que mi nieto tenga para mí esos mismos recuerdos. ¿Sabe Carlos?, cuando se olvida a alguien se lo termina matando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 2cm; line-height: 200%;"&gt;&lt;span style="line-height: 200%;font-family:&amp;quot;;" &gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Tía Dolores bebía sorbos lentos y pequeños de su copa. Con sus dedos tratada de dibujar algo sobre la superficie plana del mantel. Yo sabía que aquellos estallidos filosóficos de la abuela, le molestaban. A todos, en cierta forma, nos producían sensaciones desagradables, de acoso, pero era peor si tratábamos de disuadirla de que no los hiciera. El único sonriente en aquella mesa silenciosa era Carlos. Tía Estela, mandó a la mucama levantar los platos. Tomamos café en el recibidor. Tía Dolores y la abuela insistieron en enseñarle a Carlos Bazán las fotos de la quinta. Eso demoró la partida del extraño. Cuando decidió irse eran las once de la noche. Se despidió de la abuela besándole la mano. Tía Dolores lo acompañó hasta la reja. En tanto que los miraba alejarse por el sendero de piedra, intuí, sin poderle dar un nombre a lo que sentía que, de una manera sutil, la violencia se había instalado en la casa. Un frío intenso aleteó a mi lado. Me cobijé rozando las ropas de mi abuela. (Continuará)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-3189849288847237269?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/3189849288847237269/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/04/el-postre-de-cumpleanos-tercer-entrega.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3189849288847237269'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3189849288847237269'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/04/el-postre-de-cumpleanos-tercer-entrega.html' title='El postre de cumpleaños-tercer entrega.'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-IIBfwYSxJrI/TaIxsgHgX8I/AAAAAAAAATQ/EyVUvvhERFs/s72-c/Nadar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-5583767561532135988</id><published>2011-04-02T08:38:00.001-07:00</published><updated>2011-04-02T08:52:22.648-07:00</updated><title type='text'>El postre de cumpleaños -segunda entrega</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-8_TqXezldzE/TZdDWloLAoI/AAAAAAAAATI/3yzJT6aV_bQ/s1600/Pipi%2BPigeon%2BRobert%2BDoisneau%2BPrint.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 320px; height: 255px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-8_TqXezldzE/TZdDWloLAoI/AAAAAAAAATI/3yzJT6aV_bQ/s320/Pipi%2BPigeon%2BRobert%2BDoisneau%2BPrint.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5591011517740548738" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Era, para mí, la vida entera, /&lt;br /&gt;como un sol de primavera, / mi esperanza y mi pasión”&lt;br /&gt;Las cajas forradas en seda, se dispersaron sobre la cama. Y con ellas un sombrero viejo de hombre, uno de mujer, unas botas de cuero, unos guantes de gamuza, un par de anteojos con marco dorado, un cortaplumas de marfil que Fuentes nunca usaba, una ballenita de hueso para corsé.  Todo eso y las pelusas. Todo eso, y la angustia de no encontrar lo que precipita las búsquedas.&lt;br /&gt;  El día llegó con una ventana cargada de sol y con algunos pájaros en las cuerdas de las ramas. Fuentes, sentado sobre una de las cajas, miraba el ondular de las cortinas. Pensó que el manuscrito de su esposa se había perdido en aquél traslado de muebles y de bultos, cuando desocuparon la casa de sus tías. O estaba guardado en otra parte, en otra alacena, en otro armario. Se vistió y bajó a desayunar. La mucama barría la alfombra con tan poca delicadeza como una topadora que junta desperdicios en un basural. Tendría cincuenta años mal llevados y una espalda curva como un gancho de alambre. Era grosera para todo, pero no hablaba mucho. Se limitaba a los trabajos de la casa y prestaba poca atención a las órdenes.&lt;br /&gt;Al verla, el hombre recordó que ella los había ayudado con la limpieza aquel verano, que había roto un jarrón de porcelana y que se lo habían descontado del sueldo.&lt;br /&gt;  -Juana, buen día, ¿usted no se acuerda de un papel que yo tenía guardado dentro del ropero hace unos años, cuando mudamos la casa de las tías, que usted rompió un jarrón …?&lt;br /&gt;  -No.- El ruido atroz de la máquina de encerar terminó con toda posibilidad de averiguaciones.&lt;br /&gt;  La taza, el plato con galletitas de avena, la manteca, la mermelada de naranjas. Ese mantel con flores encerraba toda la geografía cálidamente fresca del desayuno. Mientras cortaba con leche el café, Fuentes trató de dibujar en su cabeza la hoja escrita, bordada casi con la letra pequeña, segura, de su esposa. Fue inútil. La historia aquella del centauro se le escapaba como si fuera el agua de una alcantarilla. Fluctuando en su pasado, naufragando en él. Ciertas marcas en el paisaje doméstico, el diario doblado junto a la cafetera, el delantal en la silla, la torta dorándose en el horno, delataban el paso de su esposa por el lugar&lt;br /&gt;  -Juana, ¿no vio a la señora?&lt;br /&gt;  -Salió antes de que yo llegara.&lt;br /&gt;  Había tres armarios de madera y uno de metal en el garaje. El de metal contenía las herramientas que usaba Fuentes para los arreglos de la casa. En los de madera, más altos, Rosario guardaba ropa, retazos de costuras, almohadones descoloridos, cestos con lanas. Comenzó a vaciar los cajones en el suelo. Los ovillos dejaban una estela espumosa entre los mosaicos. El mimbre vencido de los costureros, al pisarlos en un descuido de la urgencia, parecía quejarse. Varias cosas pasaron delante de sus ojos mientras buscaba el papel de Rosario. Por ejemplo, un balero de madera amarillo. Fuentes trató de recordar las facciones de un chico de cinco años que vivía en la casa de enfrente y que solía pasar días enteros con ellos porque sus padres trabajaban. Rosario se había encariñado con él. Le hacía tortas. Hasta le festejó un cumpleaños en la casa e invitó a algunos amiguitos. Un día, con ese balero, el chico rompió uno de los vidrios del ventanal de la entrada y Fuentes se lo confiscó. Otro día los padres se mudaron y el chico vino a despedirse. Rosario lloró y a él, seguramente se le enronqueció la voz.&lt;br /&gt;Sacó una foto de Rosario a los quince años. En el cartón del retrato, enganchado con un alfiler, colgaba un trozo del vestido que tenía puesto en la fiesta del Club, cuando se conocieron. El cabello en bucles, las mejillas arrebatadas. La sacó a bailar después de alisarse la corbata, pensando que lo rebotaría. El salón estaba adornado con guirnaldas y banderines. Pérez Prado sonaba incansable toda la noche.&lt;br /&gt;Sacó también una mantilla negra, dos rosas secas y aplastadas entre papeles, un cuaderno de composición, una lapicera con la pluma rota, una medalla dorada. En la medalla se detuvo. Tenía grabado el torso de un nadador en una de las caras. Ese día, el sol clareaba por encima de las boyas, sacándoles pequeños reflejos blancos. Los otros competidores hacían bromas en el precalentamiento. Fuentes sólo miraba a su esposa. Tenía un pañuelo a lunares y una blusa cereza. La lancha de ayuda zumbaba en la mañana como un mosquito. El agua del río, violenta y oscura, se abría a cada brazada como una tela. Y mientras nadaba se hizo a la idea de que ganaría. Había entrenado poco. Nada confirmaba su triunfo. Pero todo por Rosario. Lo hizo por ella. Porque ella se lo pidió, insistiéndole con la solicitud de inscripción en la mano. Lo persiguió hasta en el baño pidiéndole que nadara. Encargándose personalmente de presentarlo en el Club, de hacer correr la voz de que su esposo participaría en la carrera, de besarlo delante de los amigos, en la fiesta del mes. Y cuando todos los músculos se le acalambraban, era la imagen de Rosario frente a él.  Y el impulso de aquella mujer que buenamente, le pertenecía. Llegó primero. Un aplauso prolongado. El abrazo de los perdedores; el presidente del Club colocándole la medalla en el cuello; Rosario, como un junco frágil. Optó por devolver todo a los armarios.&lt;br /&gt;  -Yo terminé. La torta está afuera del horno, sobre la mesada. Dígale a la señora que esta noche me voy a dar una vuelta por si necesita que la ayude. Dígale que le limpié bien los adornos del comedor. Ella debe estar por llegar. ¡Ah! Qué lo cumpla feliz.&lt;br /&gt;Rosario llegó poco después. Tenía un vestido de hilo verde. Encontró a Fuentes sentado en la cocina hojeando el diario.&lt;br /&gt;  -Hola.&lt;br /&gt;  -Hola Rosario.&lt;br /&gt;  -Tenés mala cara, ojeras. No dormiste bien. -Dejó el bolso sobre la mesa. Se quitó el saco. Un perfume suave se desbordó de su ropa. "Olor a jabón de tocador" pensó Fuentes al sentirlo.&lt;br /&gt;  -No. Me quedé despierto casi toda la noche. Dando vueltas en la cama. Me duele la cabeza.&lt;br /&gt;  -¿La muchacha ya se fue? ¿Hizo todo? - Había comprado confites rojos para la torta y una vela grande. Una sola.&lt;br /&gt;  -Sí. Por lo menos fue lo que me dijo. Esta noche viene a ayudarte.&lt;br /&gt;  Guardó los paquetes en la heladera. En el fondo del bolso, acostada, una botella de champagne y unos caramelos de menta.&lt;br /&gt;   -Rosario...&lt;br /&gt;  -¿Qué?&lt;br /&gt;  -Estás enojada.&lt;br /&gt;  -No.&lt;br /&gt;  -Sí.&lt;br /&gt;  La mujer había roto unos huevos en un plato y parecía batirlos con furia.&lt;br /&gt;  -Por la secretaria nueva…&lt;br /&gt;   El plato golpeó sobre la mesa.&lt;br /&gt;  -No veo porqué eso te tiene que poner así. Te pido disculpas. Era una situación de emergencia. La otra se enfermó, pidió la jubilación, se la concedieron, nada más. Eso y nada más.&lt;br /&gt;  -"Eso y nada más". Es lo único que te conozco decir desde que me casé con vos: "Eso y nada más". Como si toda tu vida comenzara y terminara en esa frase. -Un diminuto festón rojo le bordeaba los párpados igual que una marca de guerra.&lt;br /&gt;  -Estás haciendo un mundo de algo que no lo merece.&lt;br /&gt;  -Siempre esa frase…Y tu cumpleaños…con gente que ni me interesa- La canilla goteaba gotas gruesas insinuando una forma sobre el acero.&lt;br /&gt;  -¡Basta!&lt;br /&gt;  -¿Alguna vez pensaste que podía haber otra vida para nosotros?- Se secó los dedos con el repasador. Cuando Fuentes la volvió a mirar, estaba pálida, un sembrado de flores blancas le poblaba la piel.&lt;br /&gt;  -Si querés no invitamos a nadie, nos quedamos solos esta noche.&lt;br /&gt;  -No. Ya hice las invitaciones. No necesitamos ser groseros.&lt;br /&gt;  -Pero si no estás cómoda con los invitados, los llamo y que no vengan.&lt;br /&gt;  -Te digo que no. Que vengan lo mismo, no importa.&lt;br /&gt;  De espaldas a él, miró el contorno del cuerpo de su esposa. En la pierna derecha, el lunar que tantas noches le besó. Estaba un poco más gorda que antes, pero las polleras largas le quedarían hermosas. Cerca de la casa a la que fueron a vivir ni bien se casaron, había un parque. Ahí se recostaban y miraban el cielo. Sin moverse. Tan intrusos como los sonidos que llegaban a molestar alborotando pájaros y ramas.&lt;br /&gt;Su esposa preparaba la crema de la torta. Después tendría tiempo para los platos salados. Fuentes pensó que los festejos no habían tenido lugar entre ellos. Y se preguntó mientras el vibrante sonido quebraba el aire, qué era lo que los había dejado sin motivos para festejarse la vida.&lt;br /&gt;El ruido en la cocina le hizo lugar al de la campanilla del teléfono.  Fuentes levantó el tubo. Era su secretaria. A lo lejos, una máquina de escribir o el golpeteo de una biforme sobre la madera del escritorio.&lt;br /&gt;-¿Doctor Fuentes?&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;-Le habló porque la gente de la empresa insistió en verlo el lunes sin falta. Yo le dije que usted no vendría pero ellos insistieron. Dicen que han estudiado la oferta y que les interesa mucho la forma de pago que usted les ha propuesto.&lt;br /&gt;-El lunes no iba a ir.- Fuentes alcanzó a ver, desde el espejo que su mujer estaba escuchando apoyada en la mesada.- Quería estar con mi esposa todo el día.&lt;br /&gt;  -Ellos han dicho que es muy urgente.-Insistió la secretaria.&lt;br /&gt;  -Dígales que el martes puede ser factible que tengamos esa reunión...&lt;br /&gt;-Bueno, voy a tratar de convencerlos. Va a ser difícil... Hasta el martes. Que tenga un feliz cumpleaños Doctor Fuentes.&lt;br /&gt;  A las dos de la tarde llegó el jardinero con un bolso de lona. Rosario le dio indicaciones sobre lo que tenía que hacer en el jardín: podar el ligustro y emparejar el césped. Después sacó del aparador los cubiertos de plata y una franela amarilla. Suavemente, fue dándoles brillo a las piezas. Al terminar con los cubiertos, seguirían las copas de cristal, los platos de porcelana, las bandejas. Los tres de febrero de cada año desde su casamiento, la esposa de Fuentes limpiaba todo lo que pondría en la mesa a la noche.&lt;br /&gt;  -¿Preparaste mucha comida para hoy?&lt;br /&gt;  -La cantidad acostumbrada.&lt;br /&gt;  -Siempre sobra mucho.&lt;br /&gt;  -Siempre sobra lo justo, lo que tiene que sobrar.&lt;br /&gt;  -¿Hasta qué hora estará el jardinero? ¡Ninguno de los dos tiene ganas de festejar ningún cumpleaños! ¡No sé para qué seguir esta farsa de día feliz que ni a vos ni a mí nos convence!&lt;br /&gt;La mujer levantó una de las copas y la hizo resplandecer a la luz. Mientras volvía a frotar el cristal contestó sin mirar a su esposo.&lt;br /&gt;-Las circunstancias nos obligan.&lt;br /&gt;-¿Qué circunstancias?&lt;br /&gt;-Nosotros.&lt;br /&gt;Fuentes se llevó la palma de la mano a la frente. Unas gotas de sudor le caían por la sien. Le apretaba el cuello de la camisa.&lt;br /&gt;-Entonces vos sos tan hipócrita como yo. ¡Entonces somos dos hipócritas que viven juntos y ni se aguantan!&lt;br /&gt;-¡"Entonces..., nada!. La vida es así y no nos queda otra forma que seguir viviéndola. No sé porqué te sorprendés y armás tanto escombro y tanto grito.&lt;br /&gt;-Me sorprendo porque te quiero Rosario.&lt;br /&gt;La cuchilla de la podadora fragmentaba en el aire restos de yuyos, formando virutas verdes que se iban a pegar en la pared blanca del frente. En esa siesta de verano, nada era distinto. Los árboles se movían con la brisa tibia. Un polvillo fino habitaba la claridad de la calle. Algunos chicos jugaban a disfrazarse con trapos. Armaban espadas con palos y se tapaban un ojo simulando ser piratas. Discutían entre risas, planeando sus aventuras. Pocas veces Fuentes recordaba la infancia en casa de sus tías. Presencias reemplazadas más tarde con la llegada de Rosario.  La dureza del almidón y el olor a flores en la salita, las caricias en la cara y los sermones referidos al buen comportamiento en la mesa y al cuidado de sus ojos para evitar que su irreversible miopía, avanzara. Prefirió guardarse para sí esos momentos como un premio ganado a través de años de reservas y meditaciones. Pero la discusión con su mujer, los días sin hablarse, habían ido aflojando sus esfuerzos por controlar esa zona suya donde todo aquello permanecía secretamente oculto como detrás de una tapa de hierro. Imágenes saliendo de él frenéticas, fugaces, dolorosamente turbias cruzando por los ojos lo mismo que una película pasada al revés. Perennes negativos perfumados que volvían acompasados por los acordes de un valsecito añoso. “Pensarlas. Pensar a las tías” dijo, confesándoselo a sí mismo.  “Ese novio…”. Fuentes caminó unos pasos; creyó verlo en el vano de la reja del jardín con su reclamo. Y a su tía Dolores renunciando a casarse, hermosa todavía, con su lástima enorme por él, por Fuentes que era chico y la necesitaba. “Y ese otro día…”. Al decirlo vio la escalera, la noche que su abuela tuvo el ataque. Alta y vacía. El hombre apoyó la frente contra la ventana. La frescura del vidrio le calmaba la furia.&lt;br /&gt;Fue quitándose los zapatos mientras subía las escaleras, la camisa, el cinturón, y se tendió en la cama. Cómo fatigaban las palabras dispuestas para la contienda, pensó.&lt;br /&gt;Se durmió muy pronto. No soñó con claridad. Llegó a ver un bosque muy grande, con helechos cuyas hojas le pegaban en la cara. Vio un hombre en un banco, unas huellas en la arena del terreno, un pañuelo de mujer enredado en las ramas de un nogal. Vio también unos árboles rodeados por una vereda de piedra y una flor que no llegaría a abrirse. El sol pasaba detrás de las hojas, el aire tenía un cierto color azul, como si estuvieran sumergidos en el mar. Había una casa, con un jardinero en la puerta que cortaba el césped. Al ingresar una alfombra le amortiguó las pisadas. Mientras avanzaba, unas siluetas blancas le cerraban el paso, lo conducían, lo empujaban hacia un comedor donde una mujer levantaba una copa y decía quererlo. Él tomó de la mesa otra copa y al beber vio que aquellas personas mutaban en animales. Eran lobos, eran ovejas, eran pájaros aplastándose contra los vidrios de las ventanas, eran toros que destrozaban todo a su paso, hasta que de la sala aquella no quedó más que la copa de la mujer y la suya.&lt;br /&gt;  Se despertó cuando el amarillo nacarado del atardecer encendía las cortinas. Mientras se bañaba se convenció de que si hubiera encontrado el cuento, habrían sido posibles los perdones entre Rosario y él.&lt;br /&gt;Manoteó de memoria la ropa interior de los cajones y se calzó unas medias finas color hueso. Sobre la cama, la ropa impecable, le recordó su época de soltero, los hábitos heredados de sus tías, su casamiento. Camisas italianas. Como las de su padre, celestes o a rayitas azules. Mientras se vestía, desde la puerta entreabierta del dormitorio, se filtraban las voces de su mujer y de la empleada arreglando el comedor. El roce del mantel, el tintineo de las copas y de los platos, el chasquido de las bandejas.&lt;br /&gt;En la sala de la casa había flores. Un paño rojo cubría, como cada año, la mesa de madera. En una bandeja, su esposa había puesto unos vasos de whisky y un balde de hielo. Se sirvió una copa y se sentó. Rosario tenía un vestido de gasa y seda color turquesa y llevaba el pelo sin atar. El ambiente era fresco. El aire de la noche entraba, suave por los postigos abiertos. Olía a carnaval, a calor, a sorpresa. Su esposa, para esquivar toda palabra posible, abullonaba los almohadones, desarrugaba un pliegue, miraba distraídamente, la aureola que dejaba el vaso de su marido sobre la mesa. Fuentes pudo notar, en medio de aquél silencio uniforme, que Rosario estaba ensayando su sonrisa. Ella había logrado fabricar una risa invariable para las visitas. Y resultaba tan convincente que pasaba por sincera. Si no hubiera sido por la confesión de esa tarde, Fuentes se hubiera muerto convencido que ella era feliz.&lt;br /&gt;Cuando sonó el timbre Rosario se levantó a atender. Tal vez era mejor así, pensó Fuentes. Tal vez era necesario que los invitados estuvieran, que no faltaran los invitados esa noche. (Continuará)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-5583767561532135988?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/5583767561532135988/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/04/el-postre-de-cumpleanos-segunda-entrega.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5583767561532135988'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5583767561532135988'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/04/el-postre-de-cumpleanos-segunda-entrega.html' title='El postre de cumpleaños -segunda entrega'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-8_TqXezldzE/TZdDWloLAoI/AAAAAAAAATI/3yzJT6aV_bQ/s72-c/Pipi%2BPigeon%2BRobert%2BDoisneau%2BPrint.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-5643931279710633608</id><published>2011-03-26T15:06:00.000-07:00</published><updated>2011-03-26T15:31:18.031-07:00</updated><title type='text'>El postre de cumpleaños</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-3dl2AoZP4Gs/TY5pL14s-EI/AAAAAAAAAS8/YXnftgb0vxU/s1600/desencuentro.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 241px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-3dl2AoZP4Gs/TY5pL14s-EI/AAAAAAAAAS8/YXnftgb0vxU/s320/desencuentro.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5588519839777749058" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;"Barrio de Belgrano...!/Caserón de tejas...!/¿Te acordás, hermano/ de las tibias noches/sobre la vereda...?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuentes no supo cuándo su esposa decidió la reunión del 3 de febrero. &lt;br /&gt;Todos los años ocurría lo mismo, su esposa Rosario organizaba una fiesta íntima, de cinco invitados, toda gente muy allegada al matrimonio, que hablaba poco y de temas conocidos.&lt;br /&gt; Por eso la tarde del día 2 de febrero, la esposa de Fuentes tomó el teléfono de la sala e hizo las invitaciones. Serían los de siempre: los Aguirre Juárez, él, Ingeniero Naval, ella, dueña de una tienda de productos dietéticos; los Sánchez Villa, él, abogado y escribano, ella, Presidenta de la Fundación Protectora del Animal; y, finalmente, Felicitas Mujica, viuda del General Navarro y propietaria de una de las casas de decoración más grandes de la ciudad.&lt;br /&gt; Todos los años eran los mismos. Las mismas cinco personas para festejar un mismo acontecimiento: el cumpleaños de Fuentes.&lt;br /&gt; Rosario nunca celebraba su cumpleaños pero le gustaba organizar el de su esposo. Eso, y algunos té benéficos para la parroquia.&lt;br /&gt;Sin embargo era distinto ese año. Fuentes, desde el sillón de la biblioteca alcanzaba a ver una parte de su esposa. Las piernas cruzadas, los brazos, el cable del teléfono sobre la falda. Era distinto ese año porque habían discutido.&lt;br /&gt; Había comenzado el primero de febrero. Por razones de trabajo y eficiencia, Fuentes se vio en la necesidad de jubilar a su anterior secretaria y contratar a otra, más joven, más rápida. &lt;br /&gt;Su esposa había pasado a buscarlo por el estudio esa mañana de primero de mes. Irían a comprar algunas cosas y a ver vidrieras. Al ingresar en la oficina, el perfume no le resultó familiar. Un tapado demasiado rojo pendía junto al de su esposo del perchero. &lt;br /&gt;Cuando vio a la muchacha nueva, se sintió algo confundida. Morena, los ojos verdes, tan alta como ella lo había sido en otros años. Le pareció una de esas mujeres que van pavoneando la hermosura por todos los rincones como si fuera un ramo de camelias. &lt;br /&gt;Pero fue recién al atardecer que discutieron. Cuando él se sentó a leer un libro en su escritorio. Ella entró a la habitación y le habló de la reunión del 3 de febrero.&lt;br /&gt;-¿Tenés pensado algo para la fiesta de tu cumpleaños?- la voz le raspaba en la lengua, la hería.&lt;br /&gt;-No. Vos siempre te encargás de eso.&lt;br /&gt;-¡Gracias a Dios que me tenés a mí para que me encargue de eso!&lt;br /&gt;-Si querés lo dejamos para otra ocasión.&lt;br /&gt;-¡No! ¡Yo la voy a organizar! ¡Y vas a ver que a mí no me hacen falta secretarias nuevas para hacer bien las cosas!&lt;br /&gt; -¡Oh, con que esas tenemos!&lt;br /&gt; -¡Sí, esas tenemos... esas!- replicó Rosario tartamudeando.&lt;br /&gt;En los ojos de su mujer, Fuentes alcanzó a ver un brillo que antes no tenían. Una luz ácida que apocaba el celeste. &lt;br /&gt;La discusión no se detuvo. Ella rompió un cenicero de porcelana. Él la tomó de los brazos. Se empujaron en silencio. Al final Fuentes se fue a dormir y la dejó llorando en el sofá.&lt;br /&gt;     Mientras se ponía el pijama, trató de encontrar una causa para la disputa. Nunca habían discutido. Ni por temas tan íntimos como el de los hijos que no llegaron; ni por otros, menos irremediables como los arreglos de la casa y el cambio del auto, como la renuncia de Fuentes al banco y la apertura de la escribanía propia cuando se propuso triunfar. Nunca una discusión les había separado las miradas. &lt;br /&gt;     El día 2 de febrero, la esposa se levantó temprano. Más tarde Fuentes supo que no había dormido con él. Se lo reveló el desorden de unas colchas en la habitación de huéspedes y los potes de crema sin abrir en la mesa de noche. &lt;br /&gt;Cuando bajó las escaleras, El hombre tomó su lugar en la mesa de la cocina donde el desayuno estaba servido. Ni frío, ni caliente, a punto como todos los días. Su esposa le daba la espalda desde la mesada.&lt;br /&gt;     -Al volver comprá en el mercado frutillas y huevos.-Dijo, mientras terminaba de lavar un jarro de losa.&lt;br /&gt;     -Bueno.&lt;br /&gt;     Afuera la mañana era majestuosa. El cielo muy celeste y el aire cálido; un verano nuevo que invitaba a caminar, a disfrutarlo recorriendo los sitios simples del barrio: la plazoleta de adoquines, la fuente del ángel, el fresno como un globo verde en la esquina de su calle. Demoró en regresar. Se detuvo en el puesto de diarios, habló de fútbol con el dueño y después, en el mercado, eligió las mejores frutillas para contentar a su esposa. Esa disputa del día anterior se le hacía ridícula, casi una artimaña de viejos para mantener la atención el uno en el otro. Al llegar a la casa, el perfume de la madera junto con el de las lavandas de la entrada lo hicieron sentir protegido.&lt;br /&gt;     Encontró a su esposa cosiendo una camisa que él usaba para ir de pesca. No se saludaron. La mujer tomó la bolsa de frutillas, los huevos y entró en la cocina. Fuentes la vio pero no la detuvo. Se le hacía broma que durara esa distancia entre los dos. Habían pasado mucho juntos. La muerte de los seres que quisieron, los bautismos de ahijados, sus casamientos, los tiempos duros y los buenos, los días en que el cielo amenazaba lluvias que los sorprenderían abrazados. No, no podía durar.&lt;br /&gt;     Al anochecer cenaron en silencio. Ella cortaba los trozos de carne con precisión matemática. Él, la miraba y volvía a fijar los ojos en el puré de papas. La pregunta llegó con la conclusión de la comida.&lt;br /&gt;-¿Vas a hacer la reunión mañana?- después Fuentes se dijo de debería haberlo preguntado de otro modo, algo más seguro, algo más terminante, exigiéndole certezas.&lt;br /&gt;     -Todos los años es igual, ¿no? Además están todos invitados. Ya los llamé. Creí que estabas conforme con festejar tu cumpleaños. Digo, todos los años es igual. El 3 de febrero, la torta de frutillas, el sambayón y el lomo a la ciruela. No sé..., es lo de siempre... ¿no?&lt;br /&gt;-Sí, es que después de lo de ayer, no sé si vos...&lt;br /&gt; -No te preocupes por mí. Te pido que mañana no te olvides de comprar un buen corte de lomo de cerdo en el mercado. Hoy no te lo encargué porque me distraje con lo de las frutillas. Que sea fresco, digo, porque sino resulta duro. Y comprá una vela blanca. Para la torta.- Con timidez, creyó Fuentes que quiso sonreír y que se quedó en el intento.&lt;br /&gt;Ya en el dormitorio, cuando los preparativos del sueño ocupaban hasta el más vulgar de los movimientos, Fuentes la vio ponerse el camisón. Largo, con flores de raso bordeando un escote cerrado de tul. La vio atarse el cabello con una cinta y untarse con crema. De vez en cuando, Rosario distraía sus ojos hacia el hombre que leía el diario en la cama. Entonces Fuentes desviaba la mirada por temor a que su esposa supiera que la espiaba desvestirse. Al término de esta rutina de todos los días, la mujer buscó dentro del armario un juego de sábanas. Sus pantuflas hacían un leve ruido contra la alfombra.&lt;br /&gt;     -Pero… ¿dónde vas?&lt;br /&gt;     -A la habitación de huéspedes. A dormir.&lt;br /&gt;     -¿No te vas a acostar conmigo?&lt;br /&gt;     -No. Esta noche, no.&lt;br /&gt;     -Pero... ¿Cómo?&lt;br /&gt;     -Así.-contestó ella sin cambiar de tono.&lt;br /&gt;     El hombre se sacó los anteojos, apartó el diario de entre sus piernas y dejó caer la cabeza en la almohada. Ahora sabía que la otra Rosario no volvería nunca. Pero, ¿era posible? Se quedó pensativo. De pronto, en esos intervalos que deja la tristeza, recordó un cuento que escribiera su esposa cuando recién se casaron. Le gustaba escribir a ella. Por aquellos años en que todo formaba una rueda que atrapaba felicidades pretendidamente merecidas, Rosario arriesgó intentos de escritura. Recordó cuando él era empleado en el banco y ella usaba vestidos y polleras largas que se abrían como hongos al bailar; se sentaban a beber whisky a la noche, en unos vasos de cristal rojo o miraban algo en la televisión. En una de esas noches Rosario apareció con un papel. Se lo puso en las rodillas.&lt;br /&gt;     -Esto es para vos.- le dijo.&lt;br /&gt;     Una letra estilizada hacía ver las palabras como robadas a un sueño.&lt;br /&gt;     -No, ahora no lo leas. Después, cuando estés sólo.- le dijo.&lt;br /&gt;    Fuentes lo guardó en el cajón del escritorio, quizás aliviado por no cargar con el compromiso de enterarse si su esposa era una buena o una mala narradora. En cualquiera de los casos no hubiera podido hacerse cargo de semejante realidad, ya fuera por no desalentarla o por miedo a invertir un dinero que no tenía en un libro.&lt;br /&gt;     No lo había leído. El papel pasó de carpeta en carpeta, de bolsillo en portafolios, hasta que la importancia que ostentó, fue reemplazada por otra más concreta y urgente como el pago de alguna factura o el arreglo de cuestiones bancarias. Su esposa olvidó su olvido y la vida se extendió delante de ellos como un camino sin asombros. Rosario no volvió a escribir. Un día Fuentes le preguntó por su literatura. Ella respondió que ya no le interesaba perder horas y hasta días en eso. La casa lo ocupaba todo. La casa y él.&lt;br /&gt;     Fuentes puso un pie y tanteó buscando las chinelas que se acababa de sacar. Encontraría el papel. En el ropero. O en alguna carpeta de esas que quedaron en el desván o en las alacenas de garaje. Allí estaría todavía.&lt;br /&gt;     Mientras revisaba los estantes más altos, pensó en no ir a trabajar al otro día. Le diría a su secretaria que estaba enfermo. Para mejor era viernes ese 3 de febrero. Sí, hasta el lunes no iría a trabajar. Debía dedicarse al rastreo de ese papel. Algo le decía que su Rosario estaba entre aquellas líneas escritas en azul. (Continuará)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-5643931279710633608?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/5643931279710633608/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/03/el-postre-de-cumpleanos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5643931279710633608'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5643931279710633608'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/03/el-postre-de-cumpleanos.html' title='El postre de cumpleaños'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-3dl2AoZP4Gs/TY5pL14s-EI/AAAAAAAAAS8/YXnftgb0vxU/s72-c/desencuentro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-1468723091584936803</id><published>2011-03-22T04:45:00.000-07:00</published><updated>2011-03-22T04:51:13.344-07:00</updated><title type='text'>Llegada de los niños</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-NAo3ozdReFg/TYiMrNnajzI/AAAAAAAAAS0/cBdMxpM-hx4/s1600/cartier%2Bbresson.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 306px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-NAo3ozdReFg/TYiMrNnajzI/AAAAAAAAAS0/cBdMxpM-hx4/s320/cartier%2Bbresson.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5586870011770343218" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los niños volverán. Ya lo han planeado. Volverán con las gotas del vidrio a producir destellos en mitad de la noche. Volverán a encandilarnos con sus gestos de agua que quedó en los desvanes. Caballos de celuloide, bajo el polvo, reconocerán la llegada de los paños nuevos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo haremos para no enredar con cables sus pasos? ¿Cómo, para no sangrar esa ilusión de ser así de magos tan desnudos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los aguardo al pie de la escalera, con las ventanas entornadas y una esfera azul entre los dedos. Los aguardo porque vendrán con intensiones de dulzura. Vendrán con furia tierna, con el juego de mirarnos al espejo y palparnos antes de la sombra, antes de ese ojo desencadenado como una lágrima más abajo de los ríos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es justo que no duden los jazmines. Es justo que el perfume les filtre las manos y la mirada abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ¿cómo haremos para dejarlos partir cuando hayan hablado de los pájaros que no deben emigrar y de los trompos sobre el hielo?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-1468723091584936803?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/1468723091584936803/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/03/llegada-de-los-ninos.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1468723091584936803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1468723091584936803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/03/llegada-de-los-ninos.html' title='Llegada de los niños'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-NAo3ozdReFg/TYiMrNnajzI/AAAAAAAAAS0/cBdMxpM-hx4/s72-c/cartier%2Bbresson.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-2699476421689695314</id><published>2011-03-15T04:49:00.000-07:00</published><updated>2011-03-15T05:17:17.499-07:00</updated><title type='text'>Monjes en la distancia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-GUR48lBdBnI/TX9YtFtHvfI/AAAAAAAAASs/UcpNPal_V8o/s1600/DSC04876.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-GUR48lBdBnI/TX9YtFtHvfI/AAAAAAAAASs/UcpNPal_V8o/s320/DSC04876.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5584279594611490290" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y se reconoce un rumor de monjes entre los muros. Ellos hablan&lt;br /&gt;del enigma de la misa y de los panes. &lt;br /&gt;Y ese color, dominado por la altura del viento, es un gran color. Es un color de visita inesperada, de cáliz compartido. Imposible y todo, mientras en los vitrales se conserva la palabra de la fe. Toda esa sed después del agua.&lt;br /&gt;Parte sobre parte. El tomillo inicia el crepúsculo del verde, la maraña del olor, el sueño intacto. Completo. Un silencio de bancos&lt;br /&gt;recaba la memoria del instante. Completo.&lt;br /&gt;El rumor es. Imposible y todo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-2699476421689695314?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/2699476421689695314/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/03/monjes-en-la-distancia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/2699476421689695314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/2699476421689695314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/03/monjes-en-la-distancia.html' title='Monjes en la distancia'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-GUR48lBdBnI/TX9YtFtHvfI/AAAAAAAAASs/UcpNPal_V8o/s72-c/DSC04876.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-3223519116379104465</id><published>2011-03-09T07:23:00.000-08:00</published><updated>2011-03-09T07:45:23.790-08:00</updated><title type='text'>Cuerpos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-IWC8mFCT0UQ/TXeecigrlsI/AAAAAAAAASc/UA3ykxw7wLw/s1600/diane_arbus_133.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-IWC8mFCT0UQ/TXeecigrlsI/AAAAAAAAASc/UA3ykxw7wLw/s320/diane_arbus_133.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5582104476286424770" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los hombres saben de este cuerpo. Saben de una piel parecida a los muelles de noche, a los faroles, a los pesqueros detenidos en mitad de la neblina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos han cubierto de sal este pecho agobiado de enredaderas. Han lamido la penumbra del resuello y la voluntad del daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Ventanas cerradas de par en par ahogan serpentinas de carnavales tan cercanos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque este cuerpo regala por las calles sahumerios de dolor, dedos de dinero, rostros crucificados sobre camas fluorescentes, copiando electricidades y jadeos a la hora de las lunas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saben de una saliva desollada, de unos dientes que mastican paredes amarillas, escombros de nácar, perlas de viejos orines que no quise conocer en cada boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me saben. Por eso vuelven. Como vuelven los barcos a las playas. Así, buscando arenas insaciables, acariciando espejos, gotas de peces que boquean, musgos que braman  puertas y espaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres saben de este cuerpo. &lt;br /&gt;Y también del pan que perdí bajo los árboles.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-3223519116379104465?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/3223519116379104465/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/03/cuerpos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3223519116379104465'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3223519116379104465'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/03/cuerpos.html' title='Cuerpos'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-IWC8mFCT0UQ/TXeecigrlsI/AAAAAAAAASc/UA3ykxw7wLw/s72-c/diane_arbus_133.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-1059637443320052747</id><published>2011-03-02T04:31:00.000-08:00</published><updated>2011-03-02T04:53:31.370-08:00</updated><title type='text'>Retrato</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-9Cu-1-GjjXA/TW49wx2phZI/AAAAAAAAASU/6UkWo4EWdoA/s1600/portrait_of_a_negress-large.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 246px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-9Cu-1-GjjXA/TW49wx2phZI/AAAAAAAAASU/6UkWo4EWdoA/s320/portrait_of_a_negress-large.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5579464896584189330" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo pesa esto de ser hermoso para siempre. Esto de llevar la conquista en los&lt;br /&gt;hombros sobre un campo de flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que, a veces, el fuego que soy no es otra cosa que la eternidad atravesando los pasos, el dolor absoluto y la distancia. &lt;br /&gt;Es, este lado del ruido. Un aliento invasor despeñándose de la boca lo mismo que un capricho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Hay alguien tocando un tambor verde debajo de  la sal de los mares).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo pesan la fragilidad, el temor que arremeten las enfermedades, los pozos donde se fragmentan la piel,  los frutos cortados, las ramas sin sus pájaros. &lt;br /&gt;Cómo pesan los sueños en el entramado de la vida. Y esta rebeldía absurda de sabernos perennes y finales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pesan tanto,  tanto casi como la alevosía de conocer un mismo rostro disperso en todos los caminos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-1059637443320052747?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/1059637443320052747/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/03/retrato.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1059637443320052747'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1059637443320052747'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/03/retrato.html' title='Retrato'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-9Cu-1-GjjXA/TW49wx2phZI/AAAAAAAAASU/6UkWo4EWdoA/s72-c/portrait_of_a_negress-large.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-9059338530805478819</id><published>2011-02-22T16:00:00.000-08:00</published><updated>2011-02-22T16:02:54.848-08:00</updated><title type='text'>Aproximaciones</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-_4XnEaSEc6A/TWROp_fQa-I/AAAAAAAAASE/vsOoYDo1mno/s1600/reja%2Bretocada.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 217px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-_4XnEaSEc6A/TWROp_fQa-I/AAAAAAAAASE/vsOoYDo1mno/s320/reja%2Bretocada.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5576668721915653090" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pensé en decirte la verdad. La mía. Esa que no injuria; la verdadera cara de tu cara.&lt;br /&gt;Hoy te anhelé en cuerpo hermoso de palabras,&lt;br /&gt;torso en la cúspide del aire,&lt;br /&gt;forma hermana en mí.&lt;br /&gt;Pensé en decirte la verdad.&lt;br /&gt;Pero faltó el abismo,&lt;br /&gt;esa clave sólida y fugaz donde nos encontramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y te fuiste con mi nombre en los brazos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-9059338530805478819?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/9059338530805478819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/02/aproximaciones.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/9059338530805478819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/9059338530805478819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/02/aproximaciones.html' title='Aproximaciones'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-_4XnEaSEc6A/TWROp_fQa-I/AAAAAAAAASE/vsOoYDo1mno/s72-c/reja%2Bretocada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-1884875832992223073</id><published>2011-02-14T14:56:00.001-08:00</published><updated>2011-02-14T15:00:39.697-08:00</updated><title type='text'>Casados I</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-FxRKiv5NB3k/TVmzc381qVI/AAAAAAAAAR8/itVEirEG3Qc/s1600/F1000012.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-FxRKiv5NB3k/TVmzc381qVI/AAAAAAAAAR8/itVEirEG3Qc/s320/F1000012.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5573683322484533586" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;-Lo peor que tienen los casados es el apuro-musitó la mujer de brazos cruzados, mientras miraba la foto sobre de mesa de luz.   Ella y Eduardo, de la mano, con el mar detrás, los ojos tan fijos en la cámara que parecían dibujados. Eran amantes desde hacia unos años, y una vez él le había hecho creer que dejaría a su mujer por ella. Recuerda que hasta lloraron juntos por la decisión de Eduardo, por fin, como un matrimonio, tan enamorados.&lt;br /&gt;Esa mañana estaba melancólica. Una sensación inacabada, como si su cuerpo se fuera diluyendo en pena, le comía la memoria de las vacaciones compartidas y los besos dados. Siempre le pasaba: con cada cambio de estación, con cada renuncia del tiempo, se le caía la tristeza a golpes, a baldazos, hundiéndola en silencios largos, prolongaciones llenas de reveses. De pronto aparecía la foto y ella pensaba que los casados venían, regalaban una espalda desnuda, un abrazo fatal, caldoso, y partían. Porque los chicos, porque la esposa, porque ese día, justo ese, su suegra daba una cena para toda la familia y no podía quedarse, pero viste que vine, que me llamaste y estuve, vos sabés, sos mi amor secreto, a vos te quiero, pero hoy justo esa reunión.  La casa se llenaba de sus olores, algún perfume de Eduardo, el cigarrillo encendido, la velocidad, el saco de paño sobre el cuello blanco.&lt;br /&gt;Decidida levanta el tubo del teléfono. El día en que se sacaron esa foto pararon a un hombre que pasaba por la rambla de Mar del Plata. Pantalón bermudas rojo, actitud de simpático turista, lentes de sol. Tan anodino como muchos. ¿Por qué se acordaba de esas cosas cuando estaba así, tan ella en la habitación y el tubo en la mano?&lt;br /&gt;-Siempre apurados.- repite mientras el sol se deposita como una mano sobre el portarretrato de madera y alguien del otro lado, contesta.&lt;br /&gt;Ella duda un momento. Había conocido a Enrique en un curso. Se gustaron hablando de pavadas, se pasaron los teléfonos, igual a muchas veces. Y hoy, después de meses sin ver a Eduardo,  había decidido usar esas armas.&lt;br /&gt;-Estoy sola. ¿Querés venir Enrique? &lt;br /&gt;La calma en la respuesta, el reposo del amante receptivo y cruel.&lt;br /&gt;-No te preocupes, paso un rato y te hago compañía.&lt;br /&gt;-Pero temprano.-dice ella. El hombre que les tomó esa foto tenía una gorra celeste, de lona. Demoró en pulsar el disparador de la cámara. -Es que viste… hoy tiene que llamar Eduardo…seguro llama hoy, ¿vos entendés Enrique?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-1884875832992223073?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/1884875832992223073/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/02/casados-i.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1884875832992223073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1884875832992223073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/02/casados-i.html' title='Casados I'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-FxRKiv5NB3k/TVmzc381qVI/AAAAAAAAAR8/itVEirEG3Qc/s72-c/F1000012.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-6430471740597710597</id><published>2011-02-07T14:01:00.000-08:00</published><updated>2011-02-07T14:03:18.544-08:00</updated><title type='text'>Noche</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TVBsDD2ILyI/AAAAAAAAAR0/5G5vFr9tQ2g/s1600/ara%25C3%25B1a%2Bretoque.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 217px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TVBsDD2ILyI/AAAAAAAAAR0/5G5vFr9tQ2g/s320/ara%25C3%25B1a%2Bretoque.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5571071538885046050" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sos, fuimos, un refugio. Balsa en mitad del río quieto; arena sobre un trozo de hielo.&lt;br /&gt;Sos, fuimos, una mancha en la huella. Y mientras todos los hombres amados se mueren por la voz, la noche adquiere modos curiosos para decirnos.&lt;br /&gt;Fuimos, sos, esta hora extraña en que te recuerdo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-6430471740597710597?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/6430471740597710597/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/02/noche.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/6430471740597710597'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/6430471740597710597'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/02/noche.html' title='Noche'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TVBsDD2ILyI/AAAAAAAAAR0/5G5vFr9tQ2g/s72-c/ara%25C3%25B1a%2Bretoque.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-5608384238677788338</id><published>2011-01-28T05:39:00.000-08:00</published><updated>2011-01-28T05:48:38.944-08:00</updated><title type='text'>Preguntas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TULJJFhMxqI/AAAAAAAAARo/4gMew2_FjUQ/s1600/Photo31_31.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 217px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TULJJFhMxqI/AAAAAAAAARo/4gMew2_FjUQ/s320/Photo31_31.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5567233247320786594" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Qué más pedirle a la vida? se preguntó. Si tanto amor deseado, no era. Si cada minuto pesaba en el pecho como un nido de avispas. Nadie esperando su primer detalle en la mañana; sus manos palpando otra carne. ¿Qué más desear? Si era una bandada de patos en un anochecer rojo y ciego, una levedad de tormenta y nadie sosteniendo el regalo de las gotas sobre su cabeza. Se preguntó ¿qué hundir entre las manos para sentirlas llenas?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-5608384238677788338?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/5608384238677788338/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/01/preguntas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5608384238677788338'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5608384238677788338'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/01/preguntas.html' title='Preguntas'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TULJJFhMxqI/AAAAAAAAARo/4gMew2_FjUQ/s72-c/Photo31_31.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-35082693748885881</id><published>2011-01-21T07:34:00.000-08:00</published><updated>2011-01-21T07:49:04.387-08:00</updated><title type='text'>Querida Virginia</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TTmn7pFlLUI/AAAAAAAAARg/E5xhcvQM2nQ/s1600/473885-4-virginia-woolf.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 276px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TTmn7pFlLUI/AAAAAAAAARg/E5xhcvQM2nQ/s320/473885-4-virginia-woolf.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5564663457676340546" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No sabes Leonard el dolor que me da dejarte. Es tan pleno este día sin sol pero tibio, sin pájaros a la vista pero con sonidos ahí, presentes, fugaces, como el amor de los jóvenes. ¿Fuimos tan fugaces nosotros también? ¿Fue nuestro tiempo tan irreverente como un día, el de hoy, como estos ruidos? Llevo mi caña de pescar. Aunque pase horas preparando plomadas y anzuelos, aunque elija las mejores lombrices para usar de carnada, aunque repase, pliegue por pliegue, el agua que corre antes de lanzar mi línea, la paz que busco está tan a mi alcance, es una larga ceremonia de reflejos que vuelven en puñados.&lt;br /&gt;Querido Leonard, eso fue nuestra vida: un reflejo, un mal sueño hermoso, un abrazo que te trajo a mí, para hacerme pensar que la felicidad podía estar en los días y no en la literatura. Mi enfermedad, mis voces, mis pánicos, son tuyos también. Tú, Leonard, los sientes casi te diría igual que yo y eso me reconforta. Asumo que estamos conectados íntimamente en la dicha, que llegamos juntos a esta mañana hermosa en verde y serenidad, en pasión y frescura festiva. &lt;br /&gt;Preciso decirte que te quise y te quiero hasta el fondo de este río cargado de hierbas y sombreado de sauces, hasta la lentitud de las horas que percibo sin dolores horribles, sin temer que cada minuto traiga consigo otra voz, otra realidad de mi locura. &lt;br /&gt;Te veo. Corríamos en el campo ¿recuerdas? Apostábamos quién de los dos llegaba primero a la casa, quien encendía la luz de la galería, quien comenzaba a leer para el otro un poema de Rimbaud. ¿Qué se hicieron esos poemas Leonard querido? ¿Cuándo fue que esas páginas se transformaron en el agua que moja el borde de mi vestido? ¿En qué punto nuestro amor se volvió necesario y no sutil, espontáneo y pícaro?&lt;br /&gt;Hoy pensaba mientras me vestía que quiero muchas flores en mi funeral. No frívolas y a la moda como las que compraba Dalloway, sino como estas, puras, blancas y sencillas que hoy me rodean, en todas partes, que llenan mis manos de perfumes tenues mientras cargo piedras para mis bolsillos. Es suave, ligera, el agua a mi lado; un beso tuyo, en un instante. Y el cielo es lo único igual, permanece inclaudicable y silencioso. &lt;br /&gt;No te culpes. No nos culpemos. El Ouse tenía que estar entre nosotros, al igual Bloomsbury y las novelas, al igual que los reclamos y tus mezquindades. Era así la armonía que deseábamos, no la ultrajemos negándola.&lt;br /&gt;Una vez vi a un niño juntar caracoles en la orilla de este mismo río, a pocos metros de donde estoy ahora. Los seleccionaba con cuidado mientras los ponía en un balde. Después volcaba el balde y volvía a seleccionar. Hizo esto varias veces, hasta que de todos los caracoles dejó uno sólo, el más fino y brillante caracol que había encontrado.  Se puso de pie y avanzó hacia la corriente. Sin mirar, sin precisar un punto, lo levantó en el aire y lo tiró lejos, todo lo lejos que pudo. No entendí en ese momento el esfuerzo, la búsqueda y la pérdida. Pero ahora todo está tan claro: el chico eligió lo más vital y saludable que da el río para dejarlo ir, para devolverlo al lugar que nunca lo reclamaría. Yo te devuelvo a tu sitio, querido mío. Te dejo ir sin darte un beso, porque no es justo que mi enfermedad te doblegue. Pero tampoco es justo que sea yo quien te obligue a dejarme.&lt;br /&gt;Hay mucho cielo Leonard, hay mucha lucidez de algas aquí, para tu Virginia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queridos amigos:&lt;br /&gt;Aprovecho esta nueva entrada referida a mi admirada Virginia Woolf para compartir mi alegría. Ayer me avisaron que un cuento mío, "López", recibió el Primer Premio en el II Certamen de Microficción Lilipusianas organizado por la Maison d’Amérique Latine en Rhône-Alpes. Estas satisfacciones son un golpecito en el hombro que ayuda a seguir adelante.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-35082693748885881?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/35082693748885881/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/01/querida-virginia.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/35082693748885881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/35082693748885881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/01/querida-virginia.html' title='Querida Virginia'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TTmn7pFlLUI/AAAAAAAAARg/E5xhcvQM2nQ/s72-c/473885-4-virginia-woolf.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-4051815571395033716</id><published>2011-01-17T15:08:00.000-08:00</published><updated>2011-01-17T15:19:14.301-08:00</updated><title type='text'>Despertar</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TTTNn-u2bOI/AAAAAAAAARY/lcDVSte19yY/s1600/africano3.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 257px; height: 250px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TTTNn-u2bOI/AAAAAAAAARY/lcDVSte19yY/s320/africano3.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5563297526447500514" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;-Me dolió tu cuerpo en el lugar donde falta, esa falla, ese peso en el suelo. Preciso un cuerpo para llorarte, un espacio tuyo, para mí.&lt;br /&gt;La muchacha alcanzó a decirle esto cuando ya se iba, cuando el sueño se evaporaba entre las sábanas.&lt;br /&gt;Él le contestó con una caricia que se tragó la música. &lt;br /&gt;Desmayada en las manos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-4051815571395033716?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/4051815571395033716/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/01/despertar.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4051815571395033716'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4051815571395033716'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/01/despertar.html' title='Despertar'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TTTNn-u2bOI/AAAAAAAAARY/lcDVSte19yY/s72-c/africano3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-3921102465409435271</id><published>2011-01-09T05:12:00.000-08:00</published><updated>2011-01-09T05:24:32.668-08:00</updated><title type='text'>Tormentas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TSm23sCgDbI/AAAAAAAAARQ/fB66H672l_s/s1600/012_12.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TSm23sCgDbI/AAAAAAAAARQ/fB66H672l_s/s320/012_12.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5560176282796297650" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No sé de nadie que haya amado a otro en la tormenta.&lt;br /&gt;Esa pesadumbre por decir del otro lo mejor. &lt;br /&gt;De decirle que el amor es otra tormenta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-3921102465409435271?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/3921102465409435271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/01/tormentas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3921102465409435271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3921102465409435271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2011/01/tormentas.html' title='Tormentas'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TSm23sCgDbI/AAAAAAAAARQ/fB66H672l_s/s72-c/012_12.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-6524043407655853442</id><published>2010-12-30T15:04:00.000-08:00</published><updated>2010-12-30T15:10:16.646-08:00</updated><title type='text'>El mar</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TR0QoE7GikI/AAAAAAAAARA/OFs8HEoYt2Q/s1600/dali_sea-shade-dogNi%25C3%25B1a%2Blevantando%2Bla%2Bpiel%2Bdel%2Bagua%2Bpara%2Bver%2Bel%2Bperro%2Bdormido%2Ba%2Bla%2Bsombra%2Bdel%2Bmar%25C2%25BB..jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 246px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TR0QoE7GikI/AAAAAAAAARA/OFs8HEoYt2Q/s320/dali_sea-shade-dogNi%25C3%25B1a%2Blevantando%2Bla%2Bpiel%2Bdel%2Bagua%2Bpara%2Bver%2Bel%2Bperro%2Bdormido%2Ba%2Bla%2Bsombra%2Bdel%2Bmar%25C2%25BB..jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556615795947506242" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El hombre explicó al niño el significado de la palabra “mar”. Le dijo que era una gran cantidad de agua, de sabor amargo por las sales, que tornaba de color según el tiempo y que al llegar a las costas, igual a un caballo que ha seguido mucha distancia, dejaba asomar espumas blancas en el borde de arena. El hombre se enjugaba la frente con cada frase, como si desenmarañar esa incógnita que son el mar y sus vértigos fuera una cuestión de trabajo más que de percepciones. Habló de embarcaciones muertas de pie sobre las olas y de velas que el viento ennoblece en la cresta de un amanecer silente y tranquilo. Puso en los ojos del niño una profundidad de corales tan encrespada de rojos y naranjas que parecían brasas ardiendo en el interior de un espejo. Como aquellos narradores que se apasionan con la velocidad de las palabras, el hombre se emocionaba mientras llenaba de algas y de acantilados las pupilas del chico. Hacía sonar las cadenas herrumbradas de cofres que encerraban pedrería fina, perlas como lunas prisioneras y brazaletes del oro solar más divagante. Habló de una mujer, los cabellos como marejadas de vino, que enloqueció de amor por un guerrero y que ante su indiferencia, se echó en los brazos del mar para olvidarlo. Nombró a un rey que por no soltar una bolsa de monedas, se hundió en el agua salobre, con su mujer, pensando en la libertad. Le dijo de los niños imperfectos que las aguas transformaban en pájaros cuando eran arrojados a ellas por sus madres, con vergüenza, con miedo; o de las tortugas que van desde sus huevos hasta las olas y cuyo paso, las aves rapaces interrumpen en un quejido. Le contó todo lo conocido y lo ignorado, inventó y recordó holgadamente mientras duró su relato. Después, fatigado, se dedicó a velar el sueño del niño que se había dormido en sus brazos.&lt;br /&gt;Y a mirar el mar que había dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Feliz Año Nuevo!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-6524043407655853442?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/6524043407655853442/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/12/el-mar.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/6524043407655853442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/6524043407655853442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/12/el-mar.html' title='El mar'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TR0QoE7GikI/AAAAAAAAARA/OFs8HEoYt2Q/s72-c/dali_sea-shade-dogNi%25C3%25B1a%2Blevantando%2Bla%2Bpiel%2Bdel%2Bagua%2Bpara%2Bver%2Bel%2Bperro%2Bdormido%2Ba%2Bla%2Bsombra%2Bdel%2Bmar%25C2%25BB..jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-3676426700096244373</id><published>2010-12-24T04:06:00.000-08:00</published><updated>2010-12-24T04:14:01.667-08:00</updated><title type='text'>Coincidencias</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TRSNo6pIzPI/AAAAAAAAAQ0/9rAr-aG7GZQ/s1600/blog_263_1_18-robert-mapplethorpe-ken-mood-and-robert.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TRSNo6pIzPI/AAAAAAAAAQ0/9rAr-aG7GZQ/s320/blog_263_1_18-robert-mapplethorpe-ken-mood-and-robert.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5554219974530747634" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;-Somos dos extraños- dijo uno mientras se besaban.&lt;br /&gt;Cada vez era más difícil encontrar lugares puros. Esos rincones donde ser ellos ciertamente, donde no deberle nada al otro. Si hubieran hablado, un instante, de cuestiones que no tuvieran nada que ver con ese abismo del apuro, habrían coincidido en que a los dos les gustaba la música de cuerdas, el olor de los naranjos, el calor del fuego. Si la risa los hubiera cruzado, sabrían que el primer verso de un poema de Rilke era el favorito de uno de ellos, mientras que el otro prefería el último, el que cierra el orden. Sólo bastaba hablarse, como amigos, sentarse a escribir una carta en un banco para saber que uno de ellos usaba la palabra “pena” más veces que el otro, que prefería decir “tristeza”.&lt;br /&gt;En fin, si hubieran evocado un pasado cercano, no neblinoso sino constante y cierto, entenderían porqué los dos tuvieron caballos de madera de chicos, porqué quisieron ser magos en algún momento de la infancia, porqué admiraban las bengalas y el olor del año nuevo.&lt;br /&gt;Pero mientras se besaban en ese rincón del boliche, donde las luces no golpean y la oscuridad organiza un recato sorpresivo, de prepo, por las dudas, no había tiempo para charlas.&lt;br /&gt;-Somos dos extraños, tenés razón.-Respondió el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Feliz navidad para todos!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-3676426700096244373?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/3676426700096244373/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/12/coincidencias.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3676426700096244373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3676426700096244373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/12/coincidencias.html' title='Coincidencias'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TRSNo6pIzPI/AAAAAAAAAQ0/9rAr-aG7GZQ/s72-c/blog_263_1_18-robert-mapplethorpe-ken-mood-and-robert.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-163072613417981601</id><published>2010-12-16T05:22:00.000-08:00</published><updated>2010-12-16T05:31:17.356-08:00</updated><title type='text'>Dibujo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TQoUnj1P6UI/AAAAAAAAAQs/ytbxEtTXD1I/s1600/mar.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 256px; height: 197px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TQoUnj1P6UI/AAAAAAAAAQs/ytbxEtTXD1I/s320/mar.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5551272160553593154" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ella dibuja barcos en el papel de su escritorio. Les pone velas rojas y los enfrenta a un mar sereno. Al inclinar la cabeza sobre la lámina, su pelo se pierde en el agua, entre mástiles y poleas. Y ya navega lápices y restos de tinta. Un día cualquiera; un océano sin sol. Está en el silencio de su dibujo y es parte de la brisa, del aire recobrado.&lt;br /&gt;Cuando siente el llamado de su madre a comer, se friega los ojos y mira lo que ha hecho. Después se seca la espuma de la frente con la punta salada de los dedos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-163072613417981601?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/163072613417981601/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/12/dibujo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/163072613417981601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/163072613417981601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/12/dibujo.html' title='Dibujo'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TQoUnj1P6UI/AAAAAAAAAQs/ytbxEtTXD1I/s72-c/mar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-5245789848109870167</id><published>2010-12-09T02:34:00.000-08:00</published><updated>2010-12-09T02:40:02.543-08:00</updated><title type='text'>Cuerpos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TQCxs5ttqaI/AAAAAAAAAQc/SD5_MVF5kag/s1600/Mapplethorpe_Derrick_Cross.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 232px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TQCxs5ttqaI/AAAAAAAAAQc/SD5_MVF5kag/s320/Mapplethorpe_Derrick_Cross.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5548630125885368738" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Usamos un cuerpo para divertimento ajeno. Llenamos una carne para decir que estamos, que somos. Pero, ¿qué sería si, de pronto, el cuerpo nos dejara por otro, si pudiera optar por callarnos con su huida, negarnos la voz, la sangre, el gesto que nos devora en el espejo, la paz que no nos animamos a sentir?¿Qué pasaría si nuestro cuerpo nos diera la espalda, nos dejara a la deriva cuando más río tenemos para remontar?¿Y si la frente que fue nuestra pasara a ser de otro? ¿Y si el cabello que hasta hace instantes nos mantenía seguros en el lugar donde se enreda, ahora fuera peinado por manos distintas?&lt;br /&gt;En fin, ¿qué sería de este cuerpo sin ese sentido de orientación hacia uno, sin esa costumbre suya de esperar que nos decidamos a tenerlo?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-5245789848109870167?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/5245789848109870167/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/12/cuerpos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5245789848109870167'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5245789848109870167'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/12/cuerpos.html' title='Cuerpos'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TQCxs5ttqaI/AAAAAAAAAQc/SD5_MVF5kag/s72-c/Mapplethorpe_Derrick_Cross.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-3584394923944074477</id><published>2010-12-02T03:33:00.000-08:00</published><updated>2010-12-02T03:38:19.076-08:00</updated><title type='text'>Versión sencilla de la derrota</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TPeFBlMXh6I/AAAAAAAAAQU/EiqXmkHKJcQ/s1600/Photo24_27.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TPeFBlMXh6I/AAAAAAAAAQU/EiqXmkHKJcQ/s320/Photo24_27.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5546047728340404130" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una mala noticia, el instante en la que ilusión se pierde, la vida se queda sin espesor, se adelgaza para mal, el agua de lluvia deja de golpearnos la cabeza y las hojas del fresno se deshacen en sequedades crujientes. &lt;br /&gt;En un momento, lo anhelado aguardaba ser asido, un lugar común del apremio, una satisfacción retrasada. Y al terminar de pestañar la espuma se hizo mar, se congeló en cielo, en sales, en nada. Uno está solo con eso que quiso tanto, que noche tras noche imaginó suyo, completo, cómplice. Se terminan los suburbios de la realidad; queda el revés, la espalda de la espalda, unos ojos huecos. &lt;br /&gt;Remontar los escombros para tener otra vez una esperanza, un amanecer exquisito, cierto. No está permitido desobedecer las derrotas porque eso es el premio: creer en el árbol cuando estamos en mitad de desierto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-3584394923944074477?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/3584394923944074477/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/12/version-sencilla-de-la-derrota.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3584394923944074477'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3584394923944074477'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/12/version-sencilla-de-la-derrota.html' title='Versión sencilla de la derrota'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TPeFBlMXh6I/AAAAAAAAAQU/EiqXmkHKJcQ/s72-c/Photo24_27.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-8300084659624858952</id><published>2010-11-25T03:00:00.000-08:00</published><updated>2010-11-25T03:04:50.229-08:00</updated><title type='text'>Mujeres</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TO5CzLXP80I/AAAAAAAAAQM/cSyLhZOa-NI/s1600/martine-cartier-bresson.jpeg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 216px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TO5CzLXP80I/AAAAAAAAAQM/cSyLhZOa-NI/s320/martine-cartier-bresson.jpeg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5543441638330725186" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sostiene que esa costumbre de ir armando mujeres por la vida le quedó de cuando era un adolescente y les descubrió su misterio.&lt;br /&gt;En esa época, las primeras citas tenían lugar en bares intensos de café y ruido de vajilla blanca. Entonces llegaban ellas con sus sonrisas, su ropa recién probada, sus pulseras de dijes y cadenas que sonaban en el aire. Él las estudiaba y componía una sola mujer entre todas. De  esta, los labios; de aquella, el pómulo con el lunar; de la colorada, la nariz diminuta pero firme; de la morocha, unas arruguitas que se le hacían al sonreír. Todas tenían un lugar común: estaban incompletas. Por más que se esmeraran en ser totales alevosías de finura, algo les faltaba, en algún punto perverso se comenzaban a derrumbar. Entonces él organizaba el caos de los escombros. Sacaba aquí, agregaba allá, suturaba y abría, separaba y juntaba de cada una, la mujer a su medida.&lt;br /&gt;Era tal su alegría, su egoísmo, al ver que podía fabricar una mujer especial con todas las mujeres del mundo que no veía el borde antes del abismo. En su ansiedad de creador empedernido, no alcanzaba a comprender que a cada una lo que le faltaba era, justamente, él.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-8300084659624858952?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/8300084659624858952/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/11/mujeres.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/8300084659624858952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/8300084659624858952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/11/mujeres.html' title='Mujeres'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TO5CzLXP80I/AAAAAAAAAQM/cSyLhZOa-NI/s72-c/martine-cartier-bresson.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-4331447892573468650</id><published>2010-11-18T03:14:00.000-08:00</published><updated>2010-11-18T03:18:25.230-08:00</updated><title type='text'>La pena</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TOULehfX1uI/AAAAAAAAAQE/qLGl5_6u08M/s1600/50hiPicasso.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 254px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TOULehfX1uI/AAAAAAAAAQE/qLGl5_6u08M/s320/50hiPicasso.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5540847535563200226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ese es el problema de usar trazos tan precisos en el dibujo de la pena: que a veces se traslucen alevosías interminables. Por ejemplo el mar y todos los peces y sus barcos, o un desierto con el calor de pie en cada accidente del terreno.&lt;br /&gt;La pena es ambiciosa, busca totalidades que la contengan. Grandes lágrimas, explosiones de silencio que la representen al detalle, caminatas en la noche para disimular la ira.&lt;br /&gt;Así va, hostil pero inmutable, tejiendo su trama. Hasta perdernos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-4331447892573468650?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/4331447892573468650/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/11/la-pena.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4331447892573468650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4331447892573468650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/11/la-pena.html' title='La pena'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TOULehfX1uI/AAAAAAAAAQE/qLGl5_6u08M/s72-c/50hiPicasso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-6361142280976738575</id><published>2010-11-12T03:35:00.000-08:00</published><updated>2010-11-12T13:42:04.527-08:00</updated><title type='text'>Los extraños</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TN0qwh8Y59I/AAAAAAAAAP8/nHY1MtCm1Qs/s1600/Courbet_Autoportrait.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 267px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TN0qwh8Y59I/AAAAAAAAAP8/nHY1MtCm1Qs/s320/Courbet_Autoportrait.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5538630129969326034" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En el fondo del pasillo hay un retrato en sepia. Es la figura vieja de un desconocido. En la oscuridad suele moverse lo mismo que si hablara con la noche.&lt;br /&gt;No hay soledad más romántica  que la de los cuadros poco vistos. Porque se han acostumbrado a buscar amigos en los extraños.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-6361142280976738575?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/6361142280976738575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/11/los-extranos.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/6361142280976738575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/6361142280976738575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/11/los-extranos.html' title='Los extraños'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TN0qwh8Y59I/AAAAAAAAAP8/nHY1MtCm1Qs/s72-c/Courbet_Autoportrait.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-3485878726685378767</id><published>2010-11-05T04:30:00.000-07:00</published><updated>2010-11-05T04:34:43.257-07:00</updated><title type='text'>Puntos de vista</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TNPrzMHY7-I/AAAAAAAAAPk/NzA22gZY_8c/s1600/arbol.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 160px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TNPrzMHY7-I/AAAAAAAAAPk/NzA22gZY_8c/s320/arbol.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5536027631626547170" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El hombre alto habló de lejos su soledad de ciudad grande. Los pájaros, los edificios, hasta la luz tienen ahí una calma equívoca, un sesgo de ira que no de ja quererlos.&lt;br /&gt;Desde el campo, el otro se dejó llevar por la queja. Cuando el alto acabó de sufrir, el hombre bajo habló de la tarde plomiza y sofocante, de la inercia de las horas, del aire estancado que entraba por los eucaliptus.&lt;br /&gt;Ninguno habló de verse. Ninguno, de cambiar de vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-3485878726685378767?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/3485878726685378767/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/11/puntos-de-vista.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3485878726685378767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/3485878726685378767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/11/puntos-de-vista.html' title='Puntos de vista'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TNPrzMHY7-I/AAAAAAAAAPk/NzA22gZY_8c/s72-c/arbol.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-7338476833258525553</id><published>2010-10-29T04:05:00.000-07:00</published><updated>2010-10-29T04:08:28.275-07:00</updated><title type='text'>Paisajes I</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TMqrB4CYtEI/AAAAAAAAAPc/04o692dfstU/s1600/clip_image002_18.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 283px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TMqrB4CYtEI/AAAAAAAAAPc/04o692dfstU/s320/clip_image002_18.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5533423140888687682" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;“Es tan frágil”, murmuró la mujer mientras su taxi dejaba atrás al hombre en la casa desierta. El aire de la ventanilla le pegaba  en los párpados y esa sensación era hermosa. Pero eso no importaba, no. Más bien era eludir el pegoteo del daño, evitar involucrarse en la soledad de los otros.&lt;br /&gt;“Es tan frágil”, dijo el hombre para sí cuando la vio subir al taxi esa mañana. &lt;br /&gt;No le afectó verse abandonado, con su llanto a cuestas, por la mujer que nunca tendría. No. Eso no era importante. Más bien fue reconocer que ella era tan frágil como él, que se iba para evitar la molesta tarea de las lágrimas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-7338476833258525553?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/7338476833258525553/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/10/paisajes-i.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7338476833258525553'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7338476833258525553'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/10/paisajes-i.html' title='Paisajes I'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TMqrB4CYtEI/AAAAAAAAAPc/04o692dfstU/s72-c/clip_image002_18.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-4426610792614560718</id><published>2010-10-21T05:30:00.000-07:00</published><updated>2010-10-21T05:36:21.116-07:00</updated><title type='text'>Faltas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TMAzCSg3PcI/AAAAAAAAAPU/Cux9ddg2pQE/s1600/Photo19_22.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TMAzCSg3PcI/AAAAAAAAAPU/Cux9ddg2pQE/s320/Photo19_22.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5530476456833400258" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En el lugar de la herida quedó un hueco. Un ruiseñor hizo nido en ese hundimiento rojo de la carne. Ella imagina lo que alguna vez estuvo: un duelo que cuesta hacerse, una falta que llora en silencio.&lt;br /&gt;Le dicen que no piense más en lo que le sacaron, que vea mas bien la parte positiva de todo aquello: ahora hay más luces, más claridades donde columpiar los ojos; hasta el bosque que tanto anhela recorrer, se le antoja una posibilidad, un derrotero cierto.&lt;br /&gt;Por más que las voces vuelvan con mensajes solares y frescos, ella sabe que no estará más eso para acompañarla, que es perversa su ausencia.&lt;br /&gt;Con la extirpación se ha curado y sin embargo, la muerte se anuncia en cada arboleda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-4426610792614560718?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/4426610792614560718/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/10/faltas.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4426610792614560718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4426610792614560718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/10/faltas.html' title='Faltas'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TMAzCSg3PcI/AAAAAAAAAPU/Cux9ddg2pQE/s72-c/Photo19_22.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-7801546605974740165</id><published>2010-10-15T03:59:00.000-07:00</published><updated>2010-10-15T08:20:27.137-07:00</updated><title type='text'>La daga latente</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TLg1b7bhmbI/AAAAAAAAAPM/MV6M6UHehZY/s1600/balla.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 314px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TLg1b7bhmbI/AAAAAAAAAPM/MV6M6UHehZY/s320/balla.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5528227296523164082" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me ha pasado de no tener mayor conversación con una persona, salvo la de rigor, y sentir, sin embargo, en esa circulación de energía afectuosa, los preanuncios de una amistad posible. Con Enrique Butti nos cruzamos ocasionalmente, en la presentación de  algún libro o en alguna muestra, y siempre nos saludamos con cortesía pero recién mantuvimos una charla sustanciosa, referida a la literatura, hace apenas unos meses.&lt;br /&gt; La primera vez que lo escuché fue en una conferencia que dictó sobre Orlando Furioso de Ariosto. Yo era un adolescente que trajinaba encuentros literarios tratando de encausar búsquedas creativas, consumiendo glotonamente cualquier actividad que tuviera relación con el mundo de las letras al que consideraba mi territorio definitivo. Por eso, cuando mi profesor de taller literario me pidió que lo acompañara a la charla,  acepté encantado. De Ariosto, por ese tiempo, no conocía más que el nombre, así que, de los dichos del disertante, me quedaron conceptos vagos y el recuerdo de su remera anaranjada con rayas negras, que abochornó a mi profesor y que a mí me pareció un acto de irreverencia encantador. Estamos hablando de Santa Fe, una ciudad chica, donde cualquier actitud que maltrate lo previamente establecido como “serio” es considerado, y por esos años  lo era más,  elemento de censura definitiva. &lt;br /&gt;Sonará anticuado pero soy respetuoso de algunas formalidades, me gustan esas gentilezas. Ni bien tuve los primeros ejemplares de mi libro “Llueve en Arizona”, los envié a distintos diarios y  revistas literarias, sin esperar comentarios halagadores ni creando obligatoriedades, sino, más bien porque me parece que en la actualidad, donde todo funciona desde la velocidad y el desarraigo, tener ciertas deferencias hace al gusto y a la buena educación. Entre los sobres que mandé a “El litoral”, uno, iba destinado a Butti. Pasaron varios días hasta que recibí la llamada de Enrique, invitándome a cenar en su casa, ese miércoles. Una frase muy manoseada pero rotundamente cierta dice que las casas hablan de quienes las habitan y en el caso de  Butti, su casa es como él: divertida pero señorial, parece una muchacha que sonríe detrás de un sombrero, sin mostrarse, atajándose los ojos del otro. Tiene un gran salón atestado de libros donde perfectamente se podría servir un banquete con baile incluido. Pero para llegar a esa sala enorme se debe traspasar un pasillo, con las paredes cubiertas de fotos antiguas, retratos familiares que miran a los visitantes con ojos serenos, encargados tácitos de aceptar o no a las visitas. En la mesa del comedor había una pila de libros entre los que estaba el mío y otro de la fascinante Clarise Lispector. Fue una velada llena de poemas y de anécdotas cotidianas sobre este breve mundillo literario santafesino que siempre da material de charla. Enrique se acordaba de cuando yo escribía sonetos, y me recitó unos versos de Leopardi, traducidos por él, donde el dolor y la frustración románticos se diluyen en noches, soledades y recuerdos perdidos. Me leyó trabajos de algunos poetas desconocidos para mí y coincidimos que la poesía era el más acabado concepto de arte: quien hace poesía, completa un ciclo, envuelve, en pocas palabras, el recorrido de una pasión. Hablamos de mi libro, de algunos cuentos que lo perdieron, de los rituales solemnes y fatales de Olga Orozco, de las “bobadas” de Madame Bovary, del silencio. &lt;br /&gt;Cuando ya me iba, me obsequió su libro de  cuentos  “La daga latente”. Butti imprime una confortable inquietud a su cuentística. Estas historias “casi policiales”, como se las llama en la contratapa, resultan construcciones tan extrañas  que exceden el acontecimiento vertebrador del relato; asesinatos, robos o estafas pasan a un segundo plano a partir de la relación obsesiva que se entabla entre los personajes. Toda vez que hay un secreto entre dos personas, surge el temor a ser descubierto. Ante ese temor, los actores asumen un rol de maestro y de discípulo, orillando, en ese juego perverso  de dependencias, la abnegación  y el misticismo. En el primer cuento “La daga y su eco”, el negro no busca explicarle al cieguito la luz, sino las sombras. Sin alejarlo de su realidad de tinieblas, procura que el ciego entienda el mundo desde sus oscuridades. Tan bien lo hace que el crimen se resuelve por esas “oscuridades” y no por las “luces” que puede arrojar la investigación de la policía. En estos cuentos hay alguien que enseña y otro que aprende: el cieguito respecto del negro (“La daga y su eco”), el retrasado respecto de Angelito Galán (“Artistas de andurriales”), el chongo respecto del gordo (“Del poder de la música”), el protagonista respecto de Idelino Cuello (“El rancho en la isla”). Pero en ese intercambio lo curioso no es el cómo sino el qué. ¿Qué se enseña?, el que sabe, ¿enseña sólo a  percibir una realidad o a ir más allá de esa realidad para armar una venganza? A través del lenguaje revelado, el aprendiz consigue mirar como el muerto, ser el muerto, su extensión y reconocer por esto al asesino. &lt;br /&gt;Formalmente, el cuento inspira una sorpresa. El lector se conduce por la narración anhelante de ese sobresalto final. Los mejores son aquellos que, pasado el abrupto desenlace, dejan al desnudo lo perenne de la historia, esas sutilezas que quedan luego de las borrascas. En una primera lectura, el atractivo y confortable pasaje esperpéntico de personajes que rayan  el ridículo y la charanga, no me dejaba ver ese sentimiento brutal que sobrevolaba las historias, pero en la relectura, descubrí que es la lealtad, simple y llana, lo que perdura detrás de toda la sordidez de lo contado. Los personajes de Butti son leales porque aman con la entrega total del discípulo  al maestro, ese que al saber más sobre la vida,  tiene potestad de exigir ser amado.&lt;br /&gt;Entonces todo me cerró. Como la víbora que se come la cola o como el título del libro que deviene de la unión de los títulos del primero y del último de los cuentos, la sucesión arbitraria de acontecimientos cobraba sentido para mí. Desde la disertación sobre Ariosto, a la que asistí acompañando a un maestro, donde advertí la otra forma de enseñar literatura que proponía Enrique, hasta la cena, cuando vi las fotos de quiénes a su manera, fueron guías de “La daga latente”. Comprobé que no era, que no habría sido casual de ningún modo la aparición de Leopardi en el encuentro, ese poeta italiano  que se obsesionó en resolver la atroz contradicción entre lo que queremos ser y lo que finalmente somos; ni era, ni sería casual esa latente violencia del libro de Butti que hoy comento, que llegaba, años después, en respuesta al tímido adolescente que fui, que no se animaba, por respeto, por admiración o por lejanía, más que a saludar a su autor con un movimiento de manos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-7801546605974740165?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/7801546605974740165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/10/la-daga-latente.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7801546605974740165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7801546605974740165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/10/la-daga-latente.html' title='La daga latente'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TLg1b7bhmbI/AAAAAAAAAPM/MV6M6UHehZY/s72-c/balla.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-5633589526139475567</id><published>2010-10-08T04:30:00.000-07:00</published><updated>2010-10-11T15:15:56.996-07:00</updated><title type='text'>El hombre más amado</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TK8BQEKGX9I/AAAAAAAAAPE/g6fgfnbQq24/s1600/artwork_images_423969340_416556_dorothea-lange.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 314px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TK8BQEKGX9I/AAAAAAAAAPE/g6fgfnbQq24/s320/artwork_images_423969340_416556_dorothea-lange.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5525636643312525266" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La muchacha mira al hombre que amará para siempre. Lo ve trajinar entre las plantas del parque, los hombros enormes, un largo latido de vida que se preanuncia en un traje recto, impecable encima de la claridad. Él no la mira. Basta saberla para tenerla cerca. La indiferencia hace estragos en la muchacha que lo ama sin entender, sin poder admitir que eso de siempre es, definitivamente, amor.&lt;br /&gt;El olor de las rosas es tan intenso, tan extendido entre ellos como si buscara apoderarse de los cuerpos, contagiarlos de amplitud, de cólera, de arrebatos. Las rosas y ellos dos. No se necesita nada. Por momentos el hombre arregla su sombrero y la joven se corrige el moño de las trenzas. Por otros el hombre se distrae con una abeja que ella le ha enviado para ganarse la distracción, el calmado anhelo de ser atendida.&lt;br /&gt;Quizás si no estuviera, quizás si se marchara pronto, lejos de aquél que la domina, que la seca por dentro con una sonrisa, la vida sería tan fácil, sería tan desobligada. No existiría esa pena que siente en el pecho, sin origen, perpetua ahí, desde ese hombre cuyas caricias esquiva. Porque basta que él le acerque un gesto desnudo, una lástima de dulzura, para que su niña lo rechace y reafirme la dependencia: necesita dolerlo para estar feliz.&lt;br /&gt;-¿No vas a casa de las chicas?-interroga el hombre desde las flores. Lo amará hasta cuando quiera odiarlo, hasta cuando sea necesario dejarlo morir para creerse libre. No sabe que está condenada. Por eso responde, sin miedo.&lt;br /&gt;-No. Hoy me quedo con vos, papá.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-5633589526139475567?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/5633589526139475567/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/10/el-hombre-mas-amado.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5633589526139475567'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/5633589526139475567'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/10/el-hombre-mas-amado.html' title='El hombre más amado'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TK8BQEKGX9I/AAAAAAAAAPE/g6fgfnbQq24/s72-c/artwork_images_423969340_416556_dorothea-lange.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-1655549074831906519</id><published>2010-10-04T15:08:00.001-07:00</published><updated>2010-10-04T15:16:27.932-07:00</updated><title type='text'>Cambios</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TKpRyVltszI/AAAAAAAAAO8/bzDpJBB3YdA/s1600/031_31.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TKpRyVltszI/AAAAAAAAAO8/bzDpJBB3YdA/s320/031_31.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5524317818153972530" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Están aquellos pasos en la vereda. Insistentes. Raspan la piedra, se sostienen en el cemento como enamorados. También, al árbol de mi calle le crecieron dos hojas pegadas entre sí que forman un par de alas incompletas. El viento las sacude y ellas, prendidas al tallo, se mantienen firmes en un precario mariposear.&lt;br /&gt;Leo a Camus que se pregunta: “¿qué es un hombre rebelde?”, e interrumpe mi respuesta con la suya: ”un hombre que dice que no” ¿A qué? A algo soportado  durante un lapso que abona esa rebeldía, un instante lúcido en que las cosas se rompen, los caminos se convierten en escombros, en abismos y es preciso construirlos de nuevo, crear lo diferente, lo diverso. &lt;br /&gt;El árbol con todas sus hojas distintas; los pasos desconocidos en una vereda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-1655549074831906519?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/1655549074831906519/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/10/cambios.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1655549074831906519'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/1655549074831906519'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/10/cambios.html' title='Cambios'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TKpRyVltszI/AAAAAAAAAO8/bzDpJBB3YdA/s72-c/031_31.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-8382655230220484305</id><published>2010-09-30T05:13:00.000-07:00</published><updated>2010-09-30T05:15:19.511-07:00</updated><title type='text'>Medea</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TKR_UmJUp-I/AAAAAAAAAO0/ZI0Xur9k0fg/s1600/medea_hi.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 156px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TKR_UmJUp-I/AAAAAAAAAO0/ZI0Xur9k0fg/s320/medea_hi.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5522679034876831714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La mujer sostiene el anillo de bodas en el cuenco de la mano. El marido que se había ido hacia unos años, vuelve a decirle que se casa, que definitivamente la persona que mejor lo completa, ha llegado a sus días. &lt;br /&gt;Ella, mientras él habla del nuevo amor con vanidad, como si estuviera dando una lección de dicha, repasa una historia de dolores hondos, donde otra mujer mató a su hombre en el cuerpo de los hijos.&lt;br /&gt;En un momento, él se queda en silencio. Parece que todo lo decible está pronunciado. Ella respeta su decisión. Y mientras lo ve irse, sin cerrar la puerta, sin decir adiós, sin buscar la aprobación habitual, la mujer guarda el anillo en una caja de madera; luego camina por la casa, perdida, torpe en la búsqueda de sí misma. &lt;br /&gt;Cuando se recuesta en el sofá, Jasón, el gato, reposa allí, felino y blanco. Es su hijo más amado.&lt;br /&gt;Y la ventana está abierta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-8382655230220484305?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/8382655230220484305/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/09/medea.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/8382655230220484305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/8382655230220484305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/09/medea.html' title='Medea'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TKR_UmJUp-I/AAAAAAAAAO0/ZI0Xur9k0fg/s72-c/medea_hi.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-8461407803059580210</id><published>2010-09-26T14:26:00.000-07:00</published><updated>2010-09-26T14:27:38.894-07:00</updated><title type='text'>Naty y Remy</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TJ-6vgh7ZQI/AAAAAAAAAOs/AmsY4fAXR3o/s1600/portrait_natalie_clifford_barney1.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 238px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TJ-6vgh7ZQI/AAAAAAAAAOs/AmsY4fAXR3o/s320/portrait_natalie_clifford_barney1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5521336993528374530" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando era chico yo quería leer los libros que leían las mujeres de mi casa.  Esas largas novelas que las mantenían atrapadas durante horas; historias sin fin que se extendían delante de sus ojos como parques desiertos. Quizás no eran grandes textos, folletines románticos o policiales de esos que se agotan “de un tirón”, pero para mí participar de la ceremonia de lectura, constituía mi anhelo más preciado. Conservo, como mejor estampa de mi adolescencia familiar, la imagen de mi tía y mi prima leyendo bajo la parra, cuando el aire cálido paseaba su modorra de verano y mi abuela tejía un perpetuo crochet de hilo blanco. En una de esas siestas, buscando revistas, dí con el libro de un autor francés. Le pregunté a mi prima de qué se trataba y ella, muy rigurosa mi dijo: “ese no es un libro para vos. Es la historia de una lesbiana”.&lt;br /&gt;Al morir mi abuela, su biblioteca se repartió entre parientes y conocidos. El libro prohibido desapareció de mi vida, hasta que lo volví a encontrar en una librería de viejo en Rosario. Lo compré porque leerlo era una deuda pendiente. Como alguien que se encuentra con una persona a la que nunca le declaró su amor y al volver a verla, el “te amo”, callado durante años, surge imprudente, a destiempo, un exorcismo de valentía. Así llegó a mis manos este “Retrato de una seductora” de Jean Chalon.&lt;br /&gt;Me pasa algo curioso con las biografías: se parecen tanto al exhibicionismo. Son tan snob. Eso de contar la propia vida o de ocuparse de la vida de otro, se me antoja descorrer un telón detrás del que se oculta un desnudo, pero que no es ni hombre ni mujer, sino un ser extraño, distinto, un Golem hecho de  palabras.&lt;br /&gt;Encontré algunas cosas interesantes y mucho de descartable en este retrato. Me di cuenta que no era una historia tan prohibida y censurable, sino, más bien, una alegría de contar el lesbianismo. Es un texto donde las mujeres desfilan desnudas ante otras que gozan contemplando cuerpos perfumados, camuflados en faldas largas y turbantes. Natalie Clifford Barney (1876-1972) fue una suerte de Safo de principios de siglo que fundó el “Templo de la Amistad”, un  Salón Literario parisino al que concurrían muchas chicas y pocos hombres, amantes de las artes, la seducción dulce de los gestos, los poemas almibarados y la finura de la riqueza. Con postura clara y definida, en una sociedad que condenaba con rigores extremos cualquier sexualidad “distinta”, Naty supo hacerse un lugar de privilegio en el París cultural del 1900.&lt;br /&gt;Entre todo lo que cuenta, la parte que rescato como interesante, es el relato que hace Chalon referido al encuentro y a la profunda relación que tuvo Natalie con Remy de Gourmont. Yo no sabía que Gourmont padecía una enfermedad terrible, lupus canceroso, que le daba un aspecto monstruoso a su cara. Vivía recluido en un altillo al que visitaban pocos y elegidos intelectuales, rodeado de libros y de sombras.&lt;br /&gt;Natalie siente atracción por lo diferente o quizás por lo imposible. Es así que logra acercarse al escritor y entablan una amistad inolvidable que se quiebra porque Gourmont es viejo y no puede seguir a la joven en su vida desenfrenada y egoísta. Pero una noche, la Amazona, como se la conocía a Barney, lo pasa a buscar en auto y logra que den un paseo juntos.  Yo imagino la felicidad plena que sintieron esos dos personajes, en París, hablando de la vida. Veo a Natalie, hermosa como una escultura de mármol, reclinada sobre el hombro de Gourmont, el deforme genio que murmura mirando el Sena:”Hay que matar muchos amores para llegar al amor”.&lt;br /&gt;El libro de Chalon me llevó a pensar sobre las felicidades breves. Momentos imperceptibles que perduran. Un instante en que algo toca lo que debe ser tocado y el misterio tiene su respuesta. El libro que llega para ser leído, el paseo que se inicia cuando lo irrepetible lo reclama. Son instantes escamoteados al tiempo en que la realidad encuentra su justa marca: un hombre y un poema; un silencio y un auto. La perduración de un orden.&lt;br /&gt;Y alguien que sabe recordarlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-8461407803059580210?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/8461407803059580210/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/09/naty-y-remy.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/8461407803059580210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/8461407803059580210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/09/naty-y-remy.html' title='Naty y Remy'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TJ-6vgh7ZQI/AAAAAAAAAOs/AmsY4fAXR3o/s72-c/portrait_natalie_clifford_barney1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-7230537747219514851</id><published>2010-09-20T07:15:00.000-07:00</published><updated>2010-09-26T14:36:32.616-07:00</updated><title type='text'>Querida Eugenia Grandet</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TJds09FXQCI/AAAAAAAAAOk/Rjhpm2xyMgk/s1600/corot.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 221px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TJds09FXQCI/AAAAAAAAAOk/Rjhpm2xyMgk/s320/corot.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518999525371887650" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me gusta releer a los clásicos. Cuando la literatura se vuelve hostil, uno encuentra refugio en esos textos  que no envejecen, que, vueltos a transitar, se convierten en flamantes historias actuales.&lt;br /&gt;Eugenia Grandet de Balzac es un libro que siempre me despertó sensaciones contrapuestas. Cuando tenía diecisiete años y lo leí por primera vez, sentí el dolor de la mujer traicionada por el amante, un primo hermoso que la enamora de la forma más cruel que puede tener un hombre para enamorar a una mujer: en el pedido de  consuelo. La tristeza de Eugenia era la esencia de la obra, como un grito resonando en mitad de la incomunicación del mundo.&lt;br /&gt;Esta semana leí de nuevo la novela y, curiosamente, no es la misma Eugenia a la que encuentro. Para mí, esta que termino de  leer es la tragedia del dinero. En el mundo avaro y mezquino en el que le tocó vivir al mismo Balzac, donde el oro era el peso del hombre (un mundo no tan distinto al de ahora) el amor era la contracara, la fragilidad que no debía sentirse. Enamorarse era caer en la ruina social. Darle la espalda al destino implacable del dinero, es, en esta obra, tan vergonzante como negar el nombre y el origen. Veo que la relación entre Eugenia y Carlos compone una historia de resurrecciones. En ella asistimos a la caída  de la protagonista en el fango del amor. Eugenia se enamora de Carlos, de su fragilidad femenina, del niño que deja de ser el muchacho al enterarse del suicidio de su padre. Será un amor oscuro, cargado de silencios que luego se hacen públicos; un amor entre luises de oro que se juntan para ser mirados, por el placer mismo del acopio. La lucha interna de Eugenia está entre abandonar ese ideal romántico que se ha forjado a partir de un imposible, o caer en las ruindades del materialismo. Para salvar ese amor, luchará durante gran parte de la novela contra su padre y contra las ambiciones de las dos familias más prósperas que se la disputan como esposa. Finalmente el mismo Carlos, el enamorado que partió para triunfar, destruye la relación cuando regresa de las Indias rico y ambicioso. En su afán de trepar socialmente decide casarse con una fea heredera de notable apellido y dejar el cariño sincero de Eugenia.&lt;br /&gt;Balzac, desde su inteligencia descarnada para crear tipos humanos, plasma la inversión de los valores y la pinta tan exquisitamente que los mismos lectores pensamos, en un momento, que la errada es la heroína, que esa postura inmadura, frágil de la adolescencia, le sienta ridícula, la vuelve un ser risible.  Dan ganas de decirle:”pero sos rica Eugenia, buscá a otro, entrá en el mundo del dinero de una vez y enterate de sus manejos. Los besos largos y los retratos guardados bajo llave   ya no sirven. Ahora es esto, son las relaciones, los contactos, las uniones por plata”. &lt;br /&gt;Después, pensando en esta carrera de escritor, tan ardua, donde dar a conocer lo que hacemos es por momentos una aventura quimérica y por otro un abuso de la propia confianza, me reconozco en Eugenia Grandet. No me resigno al manejo de  las relaciones interesadas, al frufrú de los contactos y del amiguismo, a la brillantina del mercantilismo literario. Como Eugenia Grandet, yo también espero a ese lector que se acerca a mis textos sinceramente, a palma abierta, sin conocerme, sin haber oído de mí, por el sólo hecho de disfrutar lo que digo, de sentir que algo de lo que escribo lo representa. Esa actitud a contrapelo, ese pasar por la vida con los sentimientos a flor de piel y no anestesiado por los rigores de una sociedad tan mutable, es el drama de la protagonista y de tantos artistas. Conservamos, a modo de refugio, trozos de inocencia, objetos que nos recuerdan que lo puro, lo primigenio sigue vivo. Eugenia guarda celosamente un neceser con los retratos de sus suegros que le dejara Carlos a modo de tesoro; los escritores, nuestra obra, un manojo de  papeles con sentido. &lt;br /&gt;Al volver a ellos olvidamos que alguien, afuera, cuenta monedas doradas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-7230537747219514851?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/7230537747219514851/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/09/querida-eugenia-grandet.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7230537747219514851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/7230537747219514851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/09/querida-eugenia-grandet.html' title='Querida Eugenia Grandet'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TJds09FXQCI/AAAAAAAAAOk/Rjhpm2xyMgk/s72-c/corot.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-2931628904546639944</id><published>2010-09-16T04:07:00.001-07:00</published><updated>2010-09-16T04:12:42.551-07:00</updated><title type='text'>Lectores</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TJH7Ejdc5cI/AAAAAAAAAOc/Cbb3A4cY_FQ/s1600/juliette1.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 235px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TJH7Ejdc5cI/AAAAAAAAAOc/Cbb3A4cY_FQ/s320/juliette1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5517467074162386370" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Como si nunca nos hubiéramos visto, nos encontramos allí para ser, de nuevo, uno para el otro. Habían pasado muchos años. Las tormentas nos habían sacado esa fragilidad de la niñez que se pega a los ojos como un dulzor en los dedos. Estábamos más torpes, más humanos. Ya no nos atraía la misma música ni los mismos silencios, la risa nos nacía a destiempo, no como antes que eran dos cascabeles batiendo juntos la brevedad de la alegría. Si. Habíamos crecido. Pero eso, después de todo, no era tan malo. Porque desde ese punto podíamos ver el camino de cada uno, donde se torcía, donde se enderezaba, donde volvía a desviarse para recuperar rectitudes.&lt;br /&gt;En un momento, hablando de ciertos hechos, de ciertos errores, de la virtud que tiene el olvido cuando el dolor es fuerte o de las lágrimas que derramamos por cuestiones que no lo merecían, él me habló de vos. Me dijo que hay un lector que ahora nos lee, que sabe lo que decimos, que entiende todo y nunca tiene opinión propia. &lt;br /&gt;Apenas un golpe de ojos en el papel borroneado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-2931628904546639944?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/2931628904546639944/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/09/lectores.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/2931628904546639944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/2931628904546639944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/09/lectores.html' title='Lectores'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI_tyI/AAAAAAAAAAg/RChHaic9Ta0/S220/023_23A.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TJH7Ejdc5cI/AAAAAAAAAOc/Cbb3A4cY_FQ/s72-c/juliette1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8862857780238628081.post-4793151095940185442</id><published>2010-09-13T03:58:00.000-07:00</published><updated>2010-09-27T16:08:06.697-07:00</updated><title type='text'>En un momento</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TI4EsI4YVzI/AAAAAAAAAOM/kSr1syeQ2Ao/s1600/antigona.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 258px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/TI4EsI4YVzI/AAAAAAAAAOM/kSr1syeQ2Ao/s320/antigona.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5516351749920151346" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En un momento las cosas encuentran su límite. Se encausan, dejan de girar en trompos buscándose y se detienen en diálogo. Así, el sombrero se ubica en la percha adecuada, el zapato comulga con un pie ligero, el pájaro atraviesa un aire hecho para él, para perdurar en ese vuelo.&lt;br /&gt;De pronto el hombre, que ha vivido desordenado encuentra el paso, el ritmo más perenne, la alegría de mirar un punto hecho para su placer.&lt;br /&gt;Y alguien apaga la luz para no molestarlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8862857780238628081-4793151095940185442?l=satencereza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://satencereza.blogspot.com/feeds/4793151095940185442/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/09/en-un-momento.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4793151095940185442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8862857780238628081/posts/default/4793151095940185442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://satencereza.blogspot.com/2010/09/en-un-momento.html' title='En un momento'/><author><name>Miguel Ángel Gavilán</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15397514838613945665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_CV_G41aG9ww/S9geHOI
