lunes, 4 de octubre de 2010

Cambios


Están aquellos pasos en la vereda. Insistentes. Raspan la piedra, se sostienen en el cemento como enamorados. También, al árbol de mi calle le crecieron dos hojas pegadas entre sí que forman un par de alas incompletas. El viento las sacude y ellas, prendidas al tallo, se mantienen firmes en un precario mariposear.
Leo a Camus que se pregunta: “¿qué es un hombre rebelde?”, e interrumpe mi respuesta con la suya: ”un hombre que dice que no” ¿A qué? A algo soportado durante un lapso que abona esa rebeldía, un instante lúcido en que las cosas se rompen, los caminos se convierten en escombros, en abismos y es preciso construirlos de nuevo, crear lo diferente, lo diverso.
El árbol con todas sus hojas distintas; los pasos desconocidos en una vereda.

1 comentario:

  1. Muy bello, muy poético, y quizá el preludio de una narración rebelde. Me gustó. Abrazo.

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